Unos 300 cipoleños reclamaron justicia
Se realizó una marcha por los cuatro años de los asesinatos.
CIPOLLETTI (AC).- Unas 300 personas participaron anoche de la marcha por los cuatro años del triple crimen, en la que no faltaron las duras acusaciones hacia la Policía, huevazos, la quema de muñecos y hasta algunos piedrazos frente al municipio.
Las actividades comenzaron poco después de las 18 en la Plaza de la Justicia, donde se realizaron diversas manifestaciones artísticas y una radio abierta. Recién cerca de las 21, una hora después de lo previsto, empezó el recorrido por las calles de la ciudad.
La marcha «contra la impunidad», organizada por la familia Villar y diversas organizaciones, se inició en la plaza y avanzó por la calle Roca, pasando por la base de taxis del ex subcomisario Luis Seguel, quien estuvo al frente de la investigación de la desaparición y el hallazgo de los cuerpos. Los gritos acusadores se mezclaron con cantos en contra de la Policía.
La segunda vez que se unieron las voces de reclamo, fue cuando los manifestantes pasaron frente al edificio donde vive el intendente Julio Arriaga, y poco después, en la municipalidad. La breve parada que se hizo frente al edificio municipal para encender una vela, dio pie a que desde el centro de la marcha se lanzaran dos piedrazos contra la vidriera, aunque sin ocasionar daños. Inmediatamente los organizadores frenaron estas acciones, y retomaron el recorrido.
El momento de mayor fuerza se vivió frente a la comisaría Cuarta, lugar donde habló la mamá de Verónica.
Ofelia Mosconi de Villar comentó en primer lugar que cuando decidieron hacer la marcha lo primero que evaluaron fue por dónde iban a pasar. «Nos quedó bien claro que si no pasábamos por lugares estratégicos como un juzgado, por lo de Seguel o la comisaría era legitimar la impunidad. No puede ser que después de un juicio sucio, trucho, mentiroso, que no llegó a la verdad, hoy la comisaría este bien pintadita y quede libre de cargo y culpa», dijo.
Tampoco olvidó en su discurso que frente a la comisaría, hace cuatro años, el ex ministro de Gobierno Horacio Jouliá «se dirigió a 10 mil cipoleños y dijo que el crimen estaba esclarecido en un 80 por ciento».
«Cuando el tiempo pasaba y el crimen no se esclarecía -agregó Mosconi- (Jouliá) dijo que le vendieron pescado podrido. Pero en vez de investigar quién le vendió pescado podrido, renunció, y el gobierno lo premió con un puesto a nivel nacional. Esos son nuestros representantes, eso es impunidad, porque le mintió a los padres, al pueblo», dijo.
La mamá de Verónica también remarcó que fue en esa misma comisaría donde los padres escucharon cómo el ex jefe de la Policía de Río Negro, Rubén Elosegui, «encubría a Torres» (el jefe de la brigada de Investigaciones de esa unidad por entonces).
«Esta es la policía que tenemos, la Policía de Río Negro, la maldita Policía de Río Negro», concluyó la mujer.
Inmediatamente después encendieron unos muñecos que representaban a uniformados, y arrojaron huevos contra el frente del edificio policial.
«Asesinos, asesinos», fueron los gritos que más se escucharon.
Posteriormente, volvieron a encolumnarse detrás de una bandera argentina con crespones negros y fueron hasta el hospital, para reclamar además por la salud pública.
La marcha continuó hacia el predio donde se encuentra el Centro Cultural, donde plantaron árboles en memoria de las personas asesinadas en Río Negro. Bautizaron a ese lugar como «el bosque de la memoria».
Los padres de María Emilia y Paula no compartieron esta movilización, pero sí concurrió Guido González, hermano de las chicas. La familia de las hermanas realizará otra marcha el domingo.
Emotiva ceremonia en los olivillos
CIPOLLETTI (AC).- La lluvia no impidió que los familiares de las hermanas González realizaran la ceremonia religiosa en los olivillos, lugar donde el 11 de noviembre de 1997 aparecieron los cadáveres de las tres chicas.
Desde las 18.30 comenzaron a concentrarse los vecinos en Circunvalación y las vías, lugar desde donde se inició la caminata hasta llegar a la ermita.
A diferencia de otros meses, no solo se rezó el Rosario sino que además se unió el sacerdote del barrio Anai Mapu, quien ofreció una emotiva ceremonia en memoria de María Emilia, Paula y Verónica.
El padre Gustavo, como se conoce a este religioso en la ciudad, solicitó a los presentes que tomaran un trozo de limón y se lo colocaran en la boca para sentir el sabor amargo. «Querríamos haber entregado algo más dulce», dijo el cura, recordando «los cuatro años que pasaron sin respuestas».
Luego, como símbolo de la esperanza, pidió que cada uno de los concurrentes despositara una flor sobre los trozos de limón colocados bajo el cartel en memoria de las jóvenes, como diciendo «esto es lo que no queremos».
«Por lo menos necesitamos saber la verdad», enfatizó.
Ulises González habló del 9 de noviembre de 1997 con mucho dolor. Justo en el momento en que se realizaba la ceremonia, las chicas «comenzaban el calvario», recordó.
En un breve contacto con la prensa el padre de las hermanas invitó a la comunidad a unirse mañana en una marcha «del dolor y el recogimiento», que comenzará desde Parque Norte. La concentración se realizará a las 9.30 para iniciar la movilización aproximadamente a las 10.
CIPOLLETTI (AC).- Unas 300 personas participaron anoche de la marcha por los cuatro años del triple crimen, en la que no faltaron las duras acusaciones hacia la Policía, huevazos, la quema de muñecos y hasta algunos piedrazos frente al municipio.
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