Viaje al corazón de Chiloé
Gente cálida, curanto, historia y todo el encanto del Pacífico en la isla donde mañana empieza un evento único: el Festival Costumbrista Chilote de Castro.
Tierra de leyendas
Fernando Bonansea
fbonansea@rionegro.com.ar
En cada fiesta chilota, el curanto en hoyo se lleva las preferencias. Se hace bajo tierra: sobre piedras calientes se cocinan en su concha los mariscos (cholgas, almejas, choritos y picorocos). Sobre estos se ponen las carnes de pollo, chancho ahumado y longanizas, para terminar con chapapeles y milcaos (hechos con papa y harina). Se tapa todo con hojas de pangue (nalca) y bolsas mojadas, dejando todo cubierto finalmente con champas hacia abajo para cocer al vapor aproximadamente por espacio de una hora. Se sirve acompañado de un pebre, que consiste en sal, agua, cebollín, ají de color y cilantro.
Los campesinos de la Isla Grande Chiloé siempre han producido casi todo lo que consumen y por eso han podido conservar la gastronomía tradicional que hoy cautiva a los turistas.
Otras comidas típicas de la región (por aquí se cultivan más de 400 especies de papas) incluyen los pescados (salmón, sierra, congrio), el caldillo de mariscos, chochoca al palo, reitimiento o yoco (derivado de la carneada del cerdo) y la cazuela chilota. Por raros que parezcan, hay que animarse a probar de todo (¡seguramente querrá repetir!) y para los lugareños es un verdadero honor que no quede nada en el plato.
Tierra de leyendas
Así es conocido el archipiélago de Chiloé. Producto del cruce de las distintas corrientes nativas (chonos, huiliches) con población española afincada desde 1550 se fue forjando una idiosincrasia que con los años terminó popularizando las creencias que le dan identidad (la Pincoya, el Trauco y los brujos son parte de esta colorida cultura, al igual que el Caleuche, un misterioso barco fantasma que puede avistarse entre los islotes en las noches de niebla y luna llena).
ISLOTES
Además de la Isla Grande (200 km de largo por 40 de ancho), existen numerosos islotes interiores poblados desde hace siglos y comunicados con los principales puertos a través de pintorescas lanchas en que los lugareños transportan sus verduras, mariscos, maderas y animales para vender en el pueblo y comprar sus insumos. Durante el verano es común que lleven a los turistas y los hospeden.
CIUDADES
Castro (fundada en 1567 por el mariscal Martín Ruiz de Gamboa), es la capital con 50.000 habitantes. Otras ciudades importantes son Ancud (45.000 habitantes), Dalcahue (15.000), Curaco de Vélez (4.000), Quellón (35.000), Quinchao (9.000) y Queilén (6.000). En todo el recorrido hay suficiente disponibilidad en alojamiento turístico (de todo tipo y categoría), además de restaurantes, ferias, tiendas, esparcimiento y excursiones.
Chiloé es “una tierra única”, no solo por sus paisajes que mezclan los bordes del mar, los cielos azules y las verdes praderas matizadas con la selva valdiviana, sino por la calidez de su gente. De igual modo, con su propio encanto (diferente del resto de Chile), Chiloé se destaca por su particular arquitectura, construida principalmente con madera, y que cuenta con elementos distintivos como balcones, tejuelas de alerce y miradores.
Este estilo puede encontrarse en sus iglesias, varias de ellas consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tienen varios siglos de antigüedad y están emplazadas en Castro, Achao, Quinchao, Colo, San Juan, Caguach, Rilán, Nercón, Chelín, Aldachildo, Detif, Ichuac, Chonchi, Vilupulli, Dalcahue y Tenaún.
Hay todo un circuito para visitarlas a diario, combinado con otros atractivos, como los palafitos y el parque nacional.
Durante todo el verano, en cada ciudad, pueblo o isla, todos los fines de semana se celebran las fiestas típicas, donde se destaca el humor de los cantores populares y sus alegres bailes, como el vals y la cueca chilota.
Nadie queda indiferente a la magia de Chiloé y sus rincones para vivir una experiencia revitalizante y transformadora.
El dato: se recomienda pagar todo lo que se pueda con tarjeta de débito o crédito (combustible, alojamiento, comidas, compras) ya que conviene al cambio y no se descuenta más el 35% de AFIP. También es preferible llevar algunos dólares y cambiar por pesos chilenos. (Agencia El Bolsón)