“Vicentin necesita un salvataje, para luego volver a manos privadas”



Las restricciones a raíz de la pandemia acaban de agravarse, y el final de la cuarentena parece alejarse. Al mismo tiempo, Argentina transita una fuerte recesión, y negociación con los bonistas. Para analizar el escenario, PULSO dialogó con el economista Pablo Tigani, de larga trayectoria en cuanto a la re estructuración de deuda privada.

PREGUNTA: ¿Qué opina respecto al regreso a una cuarentena más estricta?
RESPUESTA: Mi posición siempre fue “primero la gente, y luego la economía”, como decía Amartya Sen. Así como somos especiales en algunas cosas, también algún día habrá que escribir acerca de la capacidad argentina para recuperarse de las crisis. No debe haber muchos países como Argentina, con las potencialidades para recuperarse de las crisis cíclicas que la afectan hace 45 años. Lamentablemente en nuestro país todo es en términos de ‘Boca y River’. El presidente propone una cosa, y automáticamente hay todo un arco político y económico que se opone. Eso tiene costos muy altos. Es cierto que Buenos Aires es netamente comercial, y que existía una enorme necesidad de facturar. Pero el virus está donde está. Si uno lo sale a buscar, lo va a encontrar. Las salidas masivas de gente a correr, por ejemplo, fueron un error gravísimo. El principal responsable es el Presidente, que en su ánimo democrático, cedió a la presión.

P: ¿Es posible sostener en el tiempo las medidas de contención anunciadas?
R: Cuando inicia una nueva gestión, se recibe el país con beneficio de inventario. Alberto Fernández recibe un país en default, con u$s 10.000 millones de reservas netas, un endeudamiento del 98% del PBI, y sin crédito internacional porque lo perdimos en abril de 2018. Lo único que sucedió desde ese entonces es que el FMI hizo bucking para que salieran las amortizaciones de aquellos capitales que querían huir del país. Con ese panorama, lo que te queda es emitir. Lógicamente, no es lo más saludable.

Si uno lo sale a buscar el virus, lo va a encontrar. Las salidas masivas de gente a correr, fueron un error gravísimo. El principal responsable es el Presidente, que en su ánimo democrático, cedió a la presión.

P: Hay un discurso cerrado en ciertos sectores respecto a la comparación con Venezuela ¿qué opina?
R: En Argentina nunca se escuchó a un político plantear la lucha de clases ni la eliminación de la propiedad privada. El que habla de marxismo, claramente ignora lo que es el marxismo. Tampoco Argentina es lo mismo que el socialismo venezolano. Considerando que ‘socialismo’ en Venezuela es más que nada el nombre del partido, que funciona dentro del capitalismo, porque en Venezuela hay propiedad privada. El ‘vamos a ser Venezuela’ es una adjetivación xenófoba. Jamás va a suceder porque nosotros producimos alimentos y ellos los importan, mientras que ellos generan divisas exclusivamente a través del petróleo. Objetivamente y subjetivamente no están dadas las condiciones en Argentina para ir al socialismo. Objetivas porque no hay por ejemplo un 70% o un 80% de la población en la pobreza, como sucedía en Venezuela antes de Chavez. También porque la idiosincrasia argentina es similar a la de un país de la Europa meridional, mientras que la venezolana es mucho más parecida a la de un país del Caribe. Subjetivamente, porque los venezolanos deberían poder resolver su dinámica política, sin que eso signifique una estigmatización.

P: Se dice que Argentina era la elite del mundo a principios del Siglo XX ¿está de acuerdo?
R: Eso es una falacia de composición. Estábamos en la elite en 1890 cuando había un millón y medio de habitantes. Cuando comenzó la inmigración y la llegada de españoles, italianos, ingleses y judíos, la población en poco tiempo se duplicó hasta tres millones, y entonces el PBI per cápita cayó a la mitad. La verdadera debacle argentina comenzó en 1955, cuando Argentina era acreedor neto, no tenía deuda con los organismos multilaterales de crédito, y había desarrollado aviones propios, automóviles propios, y no solo tenía industria propia sino marcas propias. Comenzaron los golpes de estado, enfrentando a los argentinos entre sí, y generando una democracia débil. Los golpes cortaban los ciclos económicos, y cuando eso sucede los capitales huyen. Sin duda Argentina ha estado mal administrada. Especialmente desde el ‘76 en adelante. En los ‘80 tuvimos un gobierno malo en materia económica, en los 90’ uno que destruyó la industria. Y luego vienen los últimos cuatro años, que después de la dictadura, es lo peor que yo vi en mi vida. Nunca vi que un gobierno haga tanto daño en materia económica, tan rápido y tan profundamente.

El ‘vamos a ser Venezuela’ es una adjetivación xenófoba. Jamás va a suceder porque nosotros producimos alimentos y ellos los importan, mientras que ellos generan divisas exclusivamente a través del petróleo.

P: ¿Es correcto utilizar el PBI per cápita como medida de crecimiento?
R: El PBI per cápita es un fetiche. El tema es la desigualdad, no el PBI per cápita. En todo el mundo, ya es una medida muy relativa, que no se relaciona ni con el bienestar ni con el desarrollo. No toma en cuenta la ecología, el consumo de los recursos del medio ambiente, y la verdad es que el aire es gratis y el agua es gratis. Las empresas usan agua y usan aire, y eso no se contabiliza en el PBI per cápita.

P: ¿Qué opina del caso Vicentin?
R: Respecto a Vicentín, tengo una visión privatista. Es necesario un “tourn around”. Es decir darle una vuelta a la empresa, porque es una empresa que tiene potencial. El hecho de que los accionistas hayan decidido vaciarla porque temieron que el gobierno que ganó las elecciones fuera menos propicio para ellos, no significa que la empresa no tenga las bases para poder recuperarse. Hay que hacer un salvataje y luego una reingeniería financiera. El estado debe hacer un fondo de inversión para rescatar la empresa, quedarse con las acciones en caución, para que dentro de tres o cuatro años, esas acciones regresen al sector privado.

PERFIL:

Pablo Tigani es Doctor en Ciencias Políticas y Máster en Política Económica Internacional (Universidad de Belgrano).

Fue CEO y asesor financieron en multinacionales como JVC, Panasonic y Banelco.

Es Profesor de Análisis Económico en la Universidad Politécnica de Madrid y en la actualidad es Profesor de MBA en la UADE.

Autor de los libros “Equal” y “Argenjapans”.


Comentarios


“Vicentin necesita un salvataje, para luego volver a manos privadas”