Víctimas de la represión identifican a sus torturadores

Ex dirigentes de la construcción detenidos en el '76 reconocieron a dos policías rionegrinos.



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Carlos Lima y Daniel Ávalos cayeron, a pocos días del golpe, en Sierra Grande.

VIEDMA, CENTENARIO y NEUQUÉN (AV/ACE/AN) - "Lo reconocí de inmediato, no dudé un instante. La clave fue que cuando nos detuvieron en Sierra Grande él se sacó el casco y le pude ver bien la cara. Ahora está un poco más gordo". Daniel Avalos dijo que apenas observó la fila de personas que le mostraron reconoció a uno de los policías que con mayor agresividad los golpeó, a él y a Carlos Apolinario Lima, cuando los detuvieron en aquella localidad minera, lo primeros días de abril del 76.

"Era el tercero de la fila. Lo reconocí por las facciones... No lo podía olvidar. Era morocho, alto", añadió.

Lima dijo que tampoco dudó en reconocer a más joven de los dos policías que asumieron el protagonismo a la hora de golpearlos y amenazarlos, los tres o cuatro días que pasaron desde que los detuvieron en Sierra Grande hasta que los trasladaron en un camión y dejaron en la comisaría Primera de Viedma.

A quien reconocieron Avalos y Lima el 6 de este mes en rueda de personas, en los tribunales federales, es a Elfio Navarrete.

El fiscal federal Fernando Grané confirmó que las dos víctimas reconocieron en rueda de personas al policía Elfio Navarrete como uno de los que los encargados de sus detenciones y torturas.

Avalos y Lima también denunciaron que el padre de este policía, Sixto, también participó de las detenciones y las golpizas propinadas.

Los dos uniformados pertenecían entonces al grupo de Infantería de apoyo a los militares que funcionó en Viedma, apenas ocurrido el golpe militar.

Sixto Navarrete no concurrió a la rueda de personas, pero igual fue reconocido por

fotos por uno de los dos denunciantes.

Tanto padre e hijo policías fueron quienes ingresaron a los domicilios de Avalos y Lima para detenerlos y trasladarlos primero a la comisaría de Sierra Grande y luego a la de Viedma, donde fueron blanco de tremendas golpizas.

Elfio, quien por entonces no tenía más de 23 años, fue descripto como el que actuaba con la mayor ferocidad.

Las huellas de aquellas torturas se reflejan hoy en el físico de ambas víctimas, en la sordera de Lima y sobre todo quedaron marcadas a fuego en el recuerdo imborrable del dolor.

A tal punto que a pesar de los años trascurridos uno y otro no tardó en reconocer a Elfio como uno de los autores de aquellos feroces golpes.

Grané sostuvo que los dos policías declararon en sus respectivas indagatorias dando su versión de los hechos, ejerciendo el acto de defensa en el marco de la ley.

Opinó que existen pruebas suficientes en el expediente como para responsabilizar a ambos policías por privación ilegítima de la libertad y torturas.

Agregó que por estas razones la Fiscalía pidió a la jueza las indagatorias, basándose en pruebas y testimonios que fueron corroborados en la investigación de la causa.

 

Desconocimiento

 

En relación a la amenaza sufrida por Lima antes de presentarse en Viedma (ver recuadro) para la rueda de personas, el fiscal dijo desconocer el hecho y denuncia alguna al respecto.

Por su parte el abogado de las víctimas, Roberto Gaviña, anticipó que se evalúa la presentación de una denuncia por este hecho.

En tanto, el funcionario estimó que la jueza Mirta Filipuzzi, que lleva adelante la causa, estaría en condiciones de resolver la situación procesal de los últimos seis indagados antes que termine este año. Y no descartó que puedan surgir otros llamados a indagatorias.

Cabe señalar que en el marco de esta causa están procesados, imputados de privación ilegítima de la libertad, el comisario Rubén Alcides Codina y el subscomisario Víctor Manuel Lobos, ambos retirados.


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