Viejas recetas para viejos problemas
La demanda crece a un ritmo vertiginoso, y nunca serán suficiente los organismos para contenerla. Pero la estrategia de abordaje sigue siendo la misma.

La situación social de Neuquén está a la vista de quien preste atención a sus formas de manifestarse, y las respuestas desde el Estado suelen ser parecidas a lo largo del tiempo: crear nuevos organismos que harán lo mismo hasta saturarse como los actuales, y entonces crear nuevos, y así. La estrategia dio resultados escasos, pero no se puede negar que se la mantiene con entusiasmo.
El 21 de marzo pasado “Río Negro” publicó un informe sobre la grave crisis del barrio Belgrano (ex 450 viviendas) de Cutral Co, y alertó sobre la inexistencia de una red de contención social para los jóvenes que caen en el delito o la drogadicción. Para el fiscal José Gerez, es prioritario crear una fiscalía en esa ciudad. “Es mi aporte desde mi lugar. Que los demás hagan lo suyo”, dijo a este diario. Gerez sabe que con judicializar no alcanza (y a veces se empeora).
Otra señal de alarma viene de los juzgados de Familia de Neuquén capital. “Río Negro” informó que según una de las integrantes del Consejo de la Magistratura están “incendiados” por la carga de trabajo que tienen, debido a que la demanda se incrementa y es atendida pese a vacantes y licencias.
La consejera Monserrat Morillo, autora del diagnóstico, aportó un dato que es una radiografía social: “el 70% de los casos que ingresan a Familia son de violencia”, y del universo restante, “el 50% son las causas de alimentos”. Por falta de pago de padres que abandonaron a sus hijos, se entiende.
La respuesta también la dará hoy la Legislatura: sacará del sector de la alacena donde están los productos a punto de vencer un proyecto de 2017 del Tribunal Superior de Justicia que propicia la creación de tres nuevos juzgados de Familia, dos en Neuquén capital y uno en Chos Malal. Serán analizados en la comisión A.

La situación social de Neuquén está a la vista de quien preste atención a sus formas de manifestarse, y las respuestas desde el Estado suelen ser parecidas a lo largo del tiempo: crear nuevos organismos que harán lo mismo hasta saturarse como los actuales, y entonces crear nuevos, y así. La estrategia dio resultados escasos, pero no se puede negar que se la mantiene con entusiasmo.
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