Violencia de género en Roca: le destruyó la casa y ahora intenta superar el miedo y el maltrato

El agresor se dedica a hacer tatuajes. Sofía, la víctima, contó que en su momento el vínculo se fue afianzando, aunque todo cambió repentinamente cuando comenzaron algunas diferencias en la pareja.



"Entró al departamento y en dos minutos rompió todo", contó la joven. Fotos: Captura

En sólo dos minutos destrozó el pequeño departamento. Tenía los ojos desorbitados y ya no era el mismo, “parecía otro hombre”. Rompió muebles y computadora, y pateó todo lo que encontró a su paso, en medio de gritos e insultos porque la relación con su novia había terminado. Esta vez, no había marcha atrás.

El 1 de noviembre, Sofía -de 21 años- decidió cortar vínculo con su novio I.O. (este diario se reserva su identidad hasta la audiencia de formulación de cargos), quien hace sólo ocho meses la había deslumbrado. El joven se dedica a hacer tatuajes y es conocido en el ambiente.

Ella misma cuenta que con el paso de los días el vínculo se fue afianzando aunque todo cambió repentinamente cuando comenzaron algunas diferencias en la pareja.

“Allí cambió y empezó con cosas muy violentas, siempre rompía algo. Una vez rompió el portero eléctrico en su departamento, revoleó a su perra contra el calefactor y rompió la puertas del placard”, explicó Sofía.

Luego, todo se fue agravando. Y una muestra de ello fue la jornada anterior al Día de la Madre, cuando ella fue a buscarlo al local donde hace tatuajes. “Me dijo que íbamos a tomar algo y yo me desaté el pelo porque me dolía la cabeza. Me empezó a gritar y como yo me largué a llorar me agarró en la puerta y con las dos manos comenzó a ahorcarme“, relató todavía consternada la joven.

Pero todo tuvo un final repentino y violento. El 1° de noviembre, la joven cortó definitivamente la relación. Esa tarde salió a charlar con un amigo sobre la situación que estaba atravesando y cuando volvió a su departamento lo encontró en la puerta. “Allí entró al departamento y en dos minutos rompió todo; puertas, ventanas y muebles”, comentó.

Tras los destrozos, Sofía reclamó a su ex la ropa que había quedado en su departamento. Lo hizo a través de su hermana quien recibió del muchacho una bolsa llena de prendas de vestir que habían sido rociadas con lavandina y además le había tirado caca de perro en el interior, por lo que nada pudo ser utilizado nuevamente.

La ropa de Sofía rociada con lavandina.

Luego vino la denuncia y la prohibición de acercamiento para el sujeto que, a pesar de ello, la sigue hostigando. “Estoy pensando en mudarme. Es que todas las noches pasa y golpea la ventana o la puerta o tira algo. Tengo miedo…”, reveló.

Ahora Sofía se aferra a sus afectos. Sus amigas y su familia la sostienen para poder salir adelante y volver a ser la de antes aunque ella misma reconoce que para eso, necesitará mucho tiempo.


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