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Vista Alegre: el oasis agroecológico que crearon Mónica y Martín y que hay que conocer

Identificada cada planta, su origen y recorrido de cada una de las semillas: pimiento amarillo de Córdoba, maíz de Picún Leufú, tomate cherri de una colonia japonesa de Paraguay, maíz colorado Don Amílcar de Cinco Saltos. Reconocen cada insecto que resulta indispensable para el control biológico de plagas. Este finde los podés conocer a ellos personalmente.



Por Victoria Rodríguez Rey, especial para Yo Como

@victoriarodriguezrey

En Vista Alegre Mónica y Martín están convencidos que es posible otra forma de producir, de vincularse con la tierra, con los alimentos, con la vida. Experimentaron la transición de trabajar noche y día sin descanso para alcanzar una escala de producción para el mercado concentrador a la agroecología. Elegir sus semillas y acercarlas en fruto a quienes lo deseen promoviendo la salud y la vida, el motivo principal.

Mónica comparte el orgullo de su producción, en Vista Alegre.

En tiempos en los que el monocultivo avanza drásticamente, en tres hectáreas productivas sucede un festín de veintiuna variedades de hortalizas, granos y fruta. Sería algo así como un oasis agroecológico en pleno corazón productivo del Alto Valle en la provincia de Neuquén. Mónica Zapata y Martín Acuña son quienes desafiaron a las demandas del mercado concentrador y desde hace tres años dedican todo el día a su huerta, y también a descansar toda la noche. Mónica recuerda que en tiempos de “producción a gran escala, nos dimos cuenta que no era lo nuestro. Era muy ingrato llevar nuestra mercadería al mercado y que no la valoren, más allá de lo económico, el trato con la verdura que llevábamos. A mí lo que me marcó fue cuando llevamos un cargamento de remolacha y ver como cortaban y tiraban la hoja, como desperdicio.”

Mónica tiene identificada cada planta, sabe el origen y recorrido de cada una de las semillas: pimiento amarillo de Córdoba, maíz de Picún Leufú, tomate cherri de una colonia japonesa de Paraguay, calabaza rayada de Córdoba, maíz colorado Don Amilcar de Cinco Saltos, maíz blanco de Catamarca, por dar a conocer algunas identidades. También reconoce cada insecto que resulta indispensable para el control biológico de plagas.

La nutrición de la tierra, el proceso de acompañamiento para la adaptación de cada semilla seleccionada y plantada, planificar las variedades para despertar y recuperar historias de infancia a través del sabor, son instancias fundamentales que esta dupla de productores agroecológicos se inquieta a diario por alcanzar. Esa atención y dedicación se traduce en alimentos sabrosos y sanos, muy lejos de los cánones de la sola imagen estandarizada que exige el mercado.

Mónica a través de su producción logra establecer una conexión directa entre el paladar y el recuerdo más amoroso de infancia. En ese sentido diseña su huerta: el maíz blanco para elaborar la mazamorra, el amarillo para la humita, el pisingallo para pororó, el zapallo para milanesas y las hierbas aromáticas para estofados. No sólo produce, Mónica invita a cocinar, a compartir y a recuperar sabores que definen momentos.

“Y así llegamos a esto que es lo que buscábamos. Esto es la Buena Vida”, se ríe Mónica. Buena Vida es un proyecto familiar que prioriza el vínculo familiar y también con los de más allá. Es una propuesta de producción agroecológica que abre las puertas de su predio, su verdulería, los días jueves y sábados de todo el año. Arman bolsones de verduras según la disponibilidad de la temporada, previo pedido, para buscar en la chacra o distribuir en negocios de Neuquén y Cipolletti.

El próximo viernes 28 y sábado 29 Mónica y Martín realizarán una propuesta de dos días: una más técnica para quienes dispongan de tierra se contagien de la experiencia a campo visible de la producción agroecológica y otra abierta a la comunidad en general para dar a conocer que es posible una manera sana de vincularse con el alimento.

Resulta muy sencillo llegar a la chacra. Quienes se acerquen podrán recorrer el predio productivo, cosechar sus verduras, conocer las labores culturales de la chacra, comprender la importancia de las semillas criollas, saber las historias de los recorridos de esas semillas, intercambiar formas de cocción y consumo y quien les dice no terminen arriba de un Zetor modelo 50, restaurado por Martín, pasando el arado.

Más información:

Mónica Zapata 299 154 278 573

¿Qué te pareció el emprendimiento? ¿Vas ir el próximo viernes o sábado a conocer esta modo de encarar la agricultura en nuestra región? Tu opinión nos importa muchísimo.


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