Volvieron las brujas

Se enrareció el clima: a la ofensiva de Moyano se sumó el ataque al pozo petrolero en Chubut.





Pintada la oposición política no peronista –resignada quizá a nivelar los tantos recién en el mediano plazo, si es que recompone fuerzas–, el gobierno está abocado a disciplinar a figuras que fueron valiosas en la construcción del “modelo” pero que ahora, por diferentes motivos, adoptan posiciones desafiantes o ambiguas que las malquistan con la presidenta Cristina Fernández. Con el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, la situación parece no tener retorno: después del paro general con movilización a la Plaza de Mayo, que quedó constreñido en un 80% a la protesta de los camioneros, el diputado ultra-K Carlos Kunkel lo dijo con claridad: “vinieron por nosotros y no pudieron, así que tiene que irse”. El atrevimiento de Moyano, que empezó con un intento de desabastecer de combustible, se dio en un contexto extraño. En Paraguay, el vicepresidente Francisco Franco, en un juicio parlamentario de trámite veloz, desplazó al presidente Fernando Lugo. Los países del Mercosur, reunidos en Cuyo, sostuvieron que se trató de un “golpe suave” y suspendieron del organismo a la nueva administración, sin aplicarle sanciones económicas para no perjudicar al pueblo guaraní. Pero, además, ocurrió un gravísimo hecho en el pozo petrolífero de Cerro Dragón, en Chubut, donde un grupo disidente de obreros de la construcción ocupó con gran violencia la planta, rompiendo lo que encontraba a su paso. Ello motivó la intervención de Gendarmería, con un corolario penoso: cuando después de cumplir su labor los efectivos se dirigían hacia la cumbre de Mendoza sufrieron un accidente de tránsito y nueve de ellos murieron. Adelantando su regreso del encuentro ambiental de Río de Janeiro, la presidenta hizo una dura caracterización de la coyuntura: “El mundo está a bordo del Titanic y nosotros hemos construido un bote que está aguantando la tormenta con todo… y veo que los principales beneficiarios de ese proyecto están tratando de pinchar el bote con la lógica del escorpión”. En ese punto desarrolló otra teoría conspirativa entroncada con el paro agrario del 2008 y que sería luego abonada por el canciller Héctor Timerman al afirmar que “hay intereses que quieren voltearla”. Al retrucar el reclamo sobre el Impuesto a las Ganancias (materia que espera modificar recién cuando otro sector sindical más afín se haga cargo de la central obrera), Cristina señaló que no existen en ninguna parte del planeta negociaciones de convenios colectivos como en la Argentina. “No creo en las brujas, pero que las hay las hay”, sentenció aludiendo a una expresión del gobernador de San Juan, José Luis Gioja, quien si bien desaprobó los métodos del camionero para hacerse oír defendió a su colega de Buenos Aires Daniel Scioli por haber coqueteado fotográficamente con Moyano en vísperas del alzamiento de éste. “Deben cesar con las operaciones, porque esta presidenta no es operable”, sentenció. Scioli ya venía mal entrazado por haber hecho públicas sus aspiraciones presidenciales para el 2015. Con su segundo Gabriel Mariotto se produjeron cortocircuitos desde el vamos, en diciembre pasado. Los principales funcionarios que responden a Cristina le hicieron saber su equivocación por anticiparse a pretender construir un liderazgo alternativo, al que van a cobijarse los desplazados del kirchnerismo, que son muchos. La presidenta también “atendió” a Scioli. “Hay que administrar y gestionar, no basta con poner la cara”, le reprochó en medio de las peticiones de ayuda del excampeón de motonáutica para poder pagar los sueldos de junio y la remuneración extra de mitad de año. “Tendrá que comportarse, si no le mandaremos dinero con cuentagotas”, señaló una fuente K. Más tarde, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, anunció el envío de mil millones. Como la solicitud era de 2.800, sólo se podrán abonar en tiempo y forma los salarios y el diferimiento del aguinaldo, que se fraccionará en cuatro cuotas, avivará la protesta de gremios estatales. En el justicialismo los mandatarios que dependen del auxilio del tesoro central no levantan la voz contra Cristina, pero por lo bajo reprueban el avance de La Cámpora y el poco tacto de la primera magistrada para satisfacer los reclamos de quienes tienen funciones ejecutivas en provincias y municipios. “Con Néstor era distinto, discutía a fondo pero terminaba concediendo en una suerte de toma y daca. Ella es intransigente”, deslizan e introducen planteos para ubicar en el gabinete a alguien con “más diálogo” con los peronistas tradicionales. ¿Qué será de Moyano? Hizo saber que va por la reelección en la CGT, pero se lo ve bastante aislado y acosado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Desde la Rosada parten instrucciones para sacarle beneficios y ahogar financieramente la obra social de la Federación de Camioneros. “Su poder se diluirá irreversiblemente”, vaticinó el gastronómico antikirchnerista Luis Barrionuevo. ¿Y de Scioli? “Habló con Cristina más de lo que la gente cree”, asegura. No lo anima una ruptura, que tampoco sería beneficiosa para el gobierno. Pero hay intereses cruzados e ideas que podrían bifurcar el camino más adelante.

de domingo a domingo

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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