Copahue bajo 5 metros de nieve: llegaron hasta la villa termal y encontraron esta maravilla

Este paraíso neuquino queda tapado por la nieve hasta la primavera. Adrián y Fernanda, que alquilan el refugio El Montañes, eje de las excursiones, el  miércoles fueron en moto de nieve para dejarlo listo para el fin de semana. Acá comparten su maravillosa travesía y un video de colección.





Vista de Copahue tomada el último miércoles. Aun hay zonas con cinco metros de nieve. Foto: Adrián Sepúlveda.

Es miércoles en el paraíso, otro día en la oficina para Adrián y Fernanda, que suben las dos motos de nieve a la camioneta, cargan las provisiones, el mate y parten desde Caviahue rumbo a Copahue. Los 18 km de la ruta que unen a esas dos joyas de la Cordillera de los Andes, al oeste de Neuquén, se interrumpen cuando faltan siete para llegar a la villa termal que queda bajo el manto blanco en el invierno y hasta entrada la primavera en la frontera con Chile. Ahí está Pablo al comando de la máquina de Vialidad que brama y se enfrenta a un metro de pared blanca, acciona las palancas y despeja hacia ambos lados del camino. A este ritmo, tardará unos 10 días para cumplir la misión. Entonces, detrás, enseguida, entrarán los empleados de Termas y los dueños de cabañas y hoteles para aprontar las instalaciones y los hospedajes de cara a la temporada termal que empieza el 1° de diciembre y ya hay más del 60 % de reservas para el último mes del año y del 40% para enero.

Los trabajos para despejar la nieve de la ruta a Copahue: la máquina está a unos 7 km de la villa termal. Foto: Fabricio Sosa.
A 7 km de Copahue Fernanda y Adrián dejaron la camioneta y siguieron en moto de nieve. Foto: Adrián Sepúlveda.

Pero aún es miércoles y Adrián y Fernanda estacionan la camioneta a la vera de la ruta cerca de donde trabaja Pablo. Bajan las motos de nieve, se cierran las camperas, los dejan pasar. Están autorizados: alquilaron el refugio El Montañés en Copahue y deben prepararlo para el fin de semana.

La lagunas Las Mellizas aún está congelada. Foto: Adrián Sepúlveda.

Allá van, aceleran sobre la nieve compacta, los motores rugen, Adrián filma. Conocen el terreno, pero siempre hay espacio para la sorpresa en la rutina de lo extraordinario. Por ejemplo ahora, cuando atraviesan la laguna Las Mellizas, que está congelada. «Pero si mirás bien, ya se empiezan a ver las fisuras en el hielo, en unos días ya no se va a poder pasar por arriba«, cuenta él. Tan extremas son las condiciones en este rincón de la Patagonia que aquí hacen las campañas para aclimatarse los militares que luego irán a la Antártida.

Después de unas dunas blancas, de subidas y bajadas, avanzan con el volcán Copahue y su fumarola a la izquierda y cumbres nevadas en el horizonte. Entonces se acercan a la villa. Desde lejos se ven los techos de colores.

Así está Copahue. Foto: Adrián Sepúlveda.

Desaceleran y la cámara hace un paneo: hay construcciones aún debajo de la nieve, otras que ya asoman la parte más alta, otras que emergen casi completas.

Conducen después rumbo al refugio. Allá ofrecen, por ejemplo, pizzas desde 1.500 pesos o un bife de chorizo con guarnición por 2800, los precios que rigen hasta diciembre. Imaginate el panorama: si hay solcito da para sentarse en las mesas de afuera, con el volcán Copahue detrás, esa mole con laguna en el cráter que es la fuente de la energía termal, con su fumarola blanca que se recorta con el cielo despejado o se confunde entre las nubes según el día.

Así estaba la calle frente al refugio en los primeros días de septiembre. Foto: Adrián Sepúlveda.

Aparecen en escena también las cumbres pintadas de blanco y de frente a las mesitas las lagunas y su vapor, rodeadas de nieve, que se acumula según como acomode los bardones el viento, el innombrable que los pioneros eluden convocar: hay zonas con cinco metros, zonas donde ya no hay, aunque llegó a ocho metros de altura y rozaba los cables de electricidad en los días más fríos del invierno.

Dedicaron la tarde a preparar el refugio: recibirán turistas hoy, el sábado y el domingo para excursiones en moto de nieve y salidas de esquí de travesía. Esta es su apuesta desde que dejaron sus trabajos como instructores de esquí en el cerro y se dedicaron a su propio emprendimiento, Caviahue Aventura.

«Hay muchos edificios con mucha nieve y otras calles que ya no tienen, por el calor. Pero hay otras zonas con bardones de más de cinco metros de nieve. Se veía todo bastante bien», cuenta Adrián.

Así está el refugio hoy.

«Había nevado, había llovido. Por eso queríamos chequear cómo estaba todo y dejarlo listo para el fin de semana. Se puso fresco a la tarde», agrega.

Así está Copahue. Foto: Adrián Sepúlveda.

Después volvieron a Caviahue. «La vista siempre es hermosa,, todo nieve. El atardecer, el contraste del volcán con el sol, cómo las nubes pasan sobre el Copahue. Una belleza», relata Adrián. Llegaron justo para buscar a sus hijas en la escuela.


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