El tren más rápido del mundo: el proyecto chino que promete cambiar la forma de viajar para siempre
Un prototipo que ya superó los 650 km/h y sueña con alcanzar los 1.000. Levitación magnética, tubos de vacío y la ambición de un transporte que podría dejar a los aviones atrás.
En el mundo del turismo, ese que se mueve al ritmo de rutas aéreas, estaciones de tren y mapas que siempre se vuelven a abrir, hay anuncios que sacuden más que otros. De vez en cuando aparece un proyecto que no solo promete velocidad, sino un nuevo modo de imaginar distancias. Esta vez, la revolución llega desde China, donde un grupo de ingenieros acaba de completar una prueba que podría inaugurar una era distinta: un tren que apunta a viajar a 1.000 kilómetros por hora, más rápido que un avión comercial.
El prototipo se llama T-Flight, aunque bien podría llevar un nombre más poético algo que combine ciencia ficción, levitación y una pizca de vértigo. Lo cierto es que en la provincia de Shanxi, sobre un tubo de dos kilómetros en un entorno de bajo vacío, el vehículo logró estabilizarse, frenar y dar su primer golpe de efecto: 650 km/h en solo siete segundos. Ni las montañas rusas más temerarias.
El corazón del proyecto late en un sistema de levitación magnética superconductor: imanes que permiten que el tren “flote” sin tocar jamás las vías. Esa ausencia de fricción, sumada a la reducción drástica de la resistencia del aire dentro de un túnel casi vacío, es la clave para alcanzar velocidades que hasta hoy estaban reservadas al imaginario de escritores y cineastas.
“Estable”, “seguro”, “funcional”. Palabras técnicas que para los viajeros se traducen en otra cosa: la posibilidad de recorrer distancias enormes en tiempos que cambiarían para siempre nuestras referencias. Si alguna vez pensaste en unir ciudades como quien pasa de una habitación a otra, el T-Flight va por ahí.
Mientras tanto, en Sudamérica, la velocidad también corre
China no es el único país mirando hacia el futuro. En Sudamérica, Perú avanza con su propio desafío: un tren de alta velocidad entre Lima e Ica, capaz de recorrer 323 kilómetros en dos horas y media.
El proyecto peruano prevé 15 estaciones, casi 80 kilómetros combinados de túneles y viaductos, y una capacidad diaria para 45.000 pasajeros. Una obra monumental, 6.500 millones de dólares, inversión mayormente china, que busca cambiar la movilidad en una de las zonas más turísticas del país.
Mientras tanto, en nuestra Patagonia, donde los trenes siguen siendo vehículos de memoria más que de velocidad, estas noticias llegan como un recordatorio: el mundo avanza hacia una velocidad que a veces cuesta dimensionar. Por ahora, lo concreto es que el tren chino ya dio su primer salto. Y que, si algún día alcanza los 1.000 km/h que promete, habrá que volver a aprender lo que significa estar lejos.
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