Filmaba la luna llena en Puerto Madryn, llegaron las ballenas y el video es de película

Fotero Patagónico llegó a la playa Las Canteras con la reposera, el termo y el mate a esperar la luna llena. Las ballenas le regalarían una escena de película. Mirá...

Un nuevo capítulo a la saga de Luis Pereyra en Puerto Madryn. Pasado el mediodía, Fotero Patagónico (como lo encontrás en las redes) llegó a Las Canteras con la reposera, el termo, el mate y la cámara, dispuesto a filmar la luna llena desde la playa. Se sacó la campera, hacía unos 20 °C, un lunes invernal y cálido, que se volvería inolvidable para él en apenas unas horas. Porque esperó en esa maravilla de la Patagonia donde las ballenas están a metros de la costa, por la abrupta pendiente, muchas de ellas con sus crías. Y cuando la luna aparecía plena, radiante y hermosa en el horizonte, sucedió algo que no olvidará. Tampoco su mujer Claudia y su amiga Marita, que lo acompañaron a disfrutar de ese extraordinario espectáculo natural.

A la espera de las ballenas. Fotero Patagónico.

¿Qué pasó? Como si lo hubiera planeado el mejor guionista, las ballenas se metieron puntuales en esa escena de película que captó desde la orilla.

«No había mucha gente, porque como están asfaltando el camino desde Puerto Madryn en vez de 16 km hay que dar un rodeo de unos 55 km«, cuenta.


"Ese momento tiene una magia que no se puede explicar"


«Me llevé el mate y las galletitas para esperar tranquilo. No te puedo explicar lo que sentí cuando aparecieron las ballenas entre la luna llena y yo. Tiene una magia ese momento…. Se acelera el corazón, temblaba. Para colmo me saló el alerta de la batería, así que filmaba y apagaba, filmaba y apagaba hasta que las pude enfocar bien. Tuve suerte», continúa Luis, que tiene miles de seguidores en las redes que ya saben que lo suyo no es azar y le agradecen cada día las imágenes que comparte.


La historia del hombre que ama fotografiar Puerto Madryn y las ballenas


Aun recuerda cada detalle de la primera vez que vio la costa de Puerto Madryn, la inmensidad del mar después de tanta meseta, las piruetas de las ballenas tan cerca de la orilla, esa Luna llena que lo encandiló y los amaneceres y atardeceres que descubría con el correr de los días y lo atraparían para siempre en la Patagonia. “Quedé impactado, después de una curva apareció el golfo, la ciudad. Me quedó en la memoria”, relata.

Era 1985, tenía 22 años y buscaba su lugar en el mundo. Lo encontró en esta maravilla de Chubut que acaba de vivir su mejor verano en los últimos 15. Ahí estuvo Luis Pereyra (59) con su cámara, para compartir a sus 78.000 seguidores en las redes lo linda qué es la tierra que eligió para vivir.

Nació en Viale, un pequeño pueblo de Entre Ríos a 50 km de Paraná. Eran ocho hermanos, padres separados, la comida no sobraba. Después de terminar la colimba, como se le decía al servicio militar obligatorio, en 1982 lo reincorporaron al Ejército por la Guerra de las Malvinas.

No le tocó ir a combatir y cuando le dieron la baja volvió a su pago chico, de 8.000 habitantes, pero pronto pensó que debía irse para ganarse la vida. Vendió huevos en Rosario, hizo changas, fue peón y un día se fue a vivir con su hermana recién casada a Buenos Aires. Pero la casa era chiquita, no conseguía trabajo, se sintió una molestia y decidió irse otra vez.

Mágico atardecer en Puerto Madryn: con la luna llena y las ballenas. Fotero Patagónico.

Una mañana le comentó a una vecina que quería probar suerte en el sur. Ella le dijo que conocía a alguien en Puerto Madryn y le escribió una carta. Así, hace 38 años, llegó con su bolsito y sus ganas de construirse un futuro.

Pronto consiguió trabajo en el canal de Cable, único empleado a cargo de treparse a los postes para instalar el servicio y también de poner en la casetera los videos de la programación. Conoció a Claudia, que había llegado desde Maquinchao, en la Línea Sur de Río Negro, también con la ilusión de construir un futuro en ese destino que empezaba a despegar. Llegaron los cuatro hijos: la mayor, el varón, las mellizas.

Y empezó a salir con la cámara, a darle aire a su pasión. Primero con las de rollo que había que revelar. “Pero era caro”, recuerda. Después con una pequeña Sony digital hasta que en casa le regalaron una de esas Nikon con las que soñaba.    

Vive a cuatro cuadras del mar y siempre lleva la cámara en el morral. Lo suele acompañar el labrador Aslan a caminar, a nadar, a sacar fotos. «Esa raza parecen humanos. Yo siempre digo que si alguien está enfermo debería tener uno por lo inteligentes y cariñosos que son. Son perros para sanar», dice Luis.

“Me gusta mucho fotografiar las ballenas y la Luna”, cuenta. “Pero también puede ser una flor o una abeja”, agrega.  “Sacar fotos lindas en Puerto Madryn es fácilVea lo que es este lugar”, explica. Se presenta así en las redes: «No soy fotógrafo, saco fotos por placer. Generalmente en Puerto Madryn, Chubut. Fotear me pone bien y cuando tomo una imagen es para alguien que no pudo estar en ese instante».


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