«¡Mirá lo que es esto!»: una trucha de seis kilos y el asombro de un pescador a 65 km de Neuquén

Fue en Arroyito, en el tramo inferior del río que corre entre Río Negro y Neuquén al norte de la Patagonia. La alegría de Luciano antes de devolver la trucha que soñó toda su vida.





Y una mañana, después de tanto buscarla, se le dio. Luciano Galice, ese pescador de alma como lo describen sus compañeros de aventuras, soñaba, como todos cuando apoyan la cabeza en la almohada antes de una salida, con una trucha de esas que no se olvidan. El fin de semana anterior había ido a probar suerte desde Cipolletti al Limay Medio en el puente de la represa de Pichi Picún Leufú: no hubo caso. Pero el último sábado, a eso de las 9.30, con solcito y apenas una brisa, con ese cielo tan celeste en un día a la altura de lo que pasaría, hizo un tiro perfecto que cayó a unos 20 metros de la orilla, en ese tramo ancho y profundo del río que corre entre Neuquén y Río Negro al norte de la Patagonia. Entonces, en el Limay Inferior. sucedió lo que esperó durante tanto tiempo. Ahí estaba, si lograba sacarla, la trucha de su vida.

«Cuando la vimos no lo podíamos creer», dice Leandro, amigo y compañero de pesca de Luciano. Foto: Leandro García.

Esa radiante mañana de otoño en el puesto de Rivas, Luciano y Leandro pagaron 200 pesos cada uno para acceder a la costa del Limay del lado rionegrino, tras cruzar el puente del embalse y a la altura de la planta de agua pesada.

Tras los primeros tiros, vino el que recordará siempre Luciano, con un shooting, una caña N° 6 y una mosca que imitaba un alevino en ese pesquero donde suelen mezclarse quienes hacen sus primeras armas con otros expertos.

El río corre muy despacito en esa parte ancha y profunda. Vimos los borbollones en el agua. Y cuando saltó y cayó nos dimos cuenta: era un monstruo»

Leandro, amigo de Luciano

Cuando vieron los borbollones en el agua, los dos amigos supieron que era un pique de aquellos. El relato que sigue es de Leandro, que cuando advirtió lo que pasaba largó su propia caña, lo ayudó con el copo y estaba más contento que él. Su descripción es minuciosa, precisa.


"Cuando saltó y cayó nos dimos cuenta: era un monstruo"


«El tiro fue perfecto, de unos 20 a 22 metros en línea recta, cayó perfecta la mosca y derivó un poquito, le hizo unos punteos con la caña. De repente sintió que la línea se le frenó, entonces clava y arranca la pelea y es donde se ven los borbollones. El río corre muy despacito en esa parte muy ancha y profunda. En un momento saltó y cayó nos dimos cuenta: era un monstruo. Yo estaba pescando al lado de él, largué todo y lo fui a ver y tratar de ayudar con el copo», cuenta aún asombrado.

«Muy despacito la fue sacando, la trucha se iba a la orilla y volvía a entrar y salía y venía peleando. Típico de la marrón, como que se retuerce y trata con la cola de golpear la línea para sacarle el anzuelo. En eso tuvo una muy buena mano para moverse, caminar por toda la orilla y no cortarle la tensión a la trucha. Cuando pasa todo eso la logra orillar un poquito. Me meto al agua con el copo, un copo chico, y la sacamos. La pelea habrá durado entre siete y ocho minutos, fue descomunal«, agrega.

«¡Mirá lo que es esto, es gigante!», exclamó Luciano. «La trucha no salió del agua, cuando la vimos se volteó y tenía una panza gigantesca. Y cuando la agarramos bien no podíamos creerlo. Estábamos atónitos. Yo estaba muy contento por Luciano: hace más de 10 años que pesca y maneja muy bien distintas técnicas. Sabe mucho. Buscaba una gran trucha. Y se le dio acá», dice Leandro.


"Hace muchos años que no se veía una así"


«Lo sorprendente es que hace muchos años que no se veía una trucha así por acá, por la tremenda depredación. Han salido otras, pero creo que no tan grandes como esta marrón impresionante, los colores, lo sana que estaba. Estimamos que pesaba entre seis y seis kilos y medio. La manipulamos lo mejor posible y la devolvimos. Salió todo perfecto, el pique y la devolución», agrega.

La devolución. Foto: Leandro García.

«La trucha fue devuelta en excelentes condiciones a su habitat y es importante insistir en el cuidado del recurso en Arroyito, un lugar castigado durante todo el año y prácticamente no hay visitas de guardafaunas. Es un gran lugar para pescar a pocos kilómetros de la ciudad de Neuquén, pero lamentablemente los lugareños van y matan todas las truchas durante todo el año. Sería bueno que esta trucha impactante ayude a concientizar sobre el cuidado del recurso«.


Se puede pescar entre Arroyito y la confluencia hasta el 30/6


Lo que establece el reglamento de Pesca 2021/ 2022:

Zona IV: «Entre la Presa Arroyito y la confluencia con el Río Neuquén: Apertura 01/11/2021 – Cierre 30/06/2022. Modalidad (S), (M), (SBM), Bait Casting LD: 1 Perca, 10 Pejerreyes y 1 Trucha Arco Iris. Pesca del Pejerrey solo con mosca. Pesca de Carpa sin límite. Desde el 01/04/2022: Devolución obligatoria de todos los salmónidos capturados, anzuelo sin rebaba. La especie Carpa común se podrá pescar exclusivamente con caña y líneas de flote o de fondo con dos anzuelos de tamaño mínimo equivalente a la denominación seis (6), con o sin rebaba y carnada/cebo únicamente tipo pasta de harinas vegetales. Prohibido pescar 500 m aguas arriba y abajo de la bocatoma del Canal Principal de Riego del Valle Inferior (Arroyito)».


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