«Esto es hermoso»: La alegría de los chicos del norte neuquino que viajaron a Las Grutas a conocer el mar

Un grupo de 21 chicas y chicos de pequeños parajes rurales como Cayanta, Butalón Norte y Los Carrizos pasaron una semana en la costa de Río Negro para cumplir un sueño gracias a la cadena solidaria que lo hizo posible. Esta es la historia del viaje más emocionante. Mirá el video.

El primer día estaba fresco, pero igual disfrutaron del mar y los piletones naturales. Fotos de Cristina Lagos

Fue como un sueño que pasó demasiado rápido, tan inolvidable como lo imaginaban. Chicas y chicos de parajes rurales del norte neuquino estuvieron una semana en Las Grutas. Conocieron el mar, jugaron con las olas, al tejo, al fútbol en la playa, se asombraron con la marea baja y la alta, se enterraron en la arena, hicieron los castillos más lindos, se subieron a botes semirrígidos, navegaron entre lobos marinos y delfines y vivieron mil aventuras desconocidas. Estudian en la Escuela 47 de Cayanta, la 18 de Los Carrizos y la 246 de Butalón Norte, allí donde muchas familias se ganan la vida con la crianza de animales y todos dan una mano.

En una clase de fines de septiembre con Carlos Tatü Perié, maestro director de la Escuela 47 que tiene 11 alumnos, hablaron de sueños a corto y largo plazo.

Conocer el mar -respondieron antes que nada. Y una vez allá en Las Grutas, el maestro Tatü (como todos le dicen y él lo prefiere), les pidió que lo definieran, mientas miraban con ojos bien grandes esa inmensidad que se fundía con el cielo, tan distinta a su paisaje de montañas que sobrevuelan los cóndores.

Camino al mar, el primer día.

El mar es eso que no termina más -dijo uno de los chicos. Estaba fresco, era la primera mañana en la costa de Río Negro, no había nadie más en el agua además de esos 21 alumnas y alumnos y los siete adultos que los acompañaron.

El primer chapuzón. Fotos de Cristina Lagos

Así se armó la cadena solidaria para cumplir el sueño


Cuando el maestro Tatü escuchó ese deseo, les respondió que lo iban a intentar y les contó la charla a sus colegas y Cristina Lagos (maestra directora en Los Carrizos, 25 alumnos en la escuela) y Amelia Parra (maestra directora en Butalón Norte, 11 alumnos).

Los dos primeros parajes dependen de la Comisión de Fomento de Villa Nahueve, que nuclea a 320 habitantes. En el caso de Butalón Norte, de Huinganco.

Muchos de esos habitantes viven desperdigados en el campo, donde se dedican a la crianza de animales en sus puestos de invernada y veranada.

Con los tres docentes embarcados en el proyecto que las familias aprobaron tan entusiasmadas como los maestros, en una nota con Edgardo de RTN, el maestro Tatü contó cuál era el sueño de los chicos de los parajes.

La respuesta fue impresionante: en solo siete días tenían resuelto el hospedaje.

Bruno Campos aportó la estadía en cuatro casas, Pablo puso a disposición varias habitaciones de hotel, Luciano (exalumno de Andacollo que ahora trabaja en Agua y Energía de Bahía Blanca) consiguió el ok de sus jefes para que se alojaran en un complejo.

Fútbol playero.

Así, toda la delegación (21 estudiantes, cuatro docentes con Mabel Vallejos, profe de Educación Física y Adela, Nélida y Antonia, tres auxiliares de Los Carrizos) tenía dónde dormir.

El grupo del norte neuquino.

Lo que siguió no se quedó atrás: enterada de ese sueño en marcha, la Comisión Pro Municipalización de Las Grutas se puso a disposición. «Impresionante lo que hicieron, lo mismo que la gente de los hospedajes», dice el maestro Tatü.

Juegos en la playa.

¿Qué hicieron? Los fueron a buscar en cinco autos cuando llegaron a las 4 AM del domingo 20. Los llevaron a los alojamientos y después se ocuparon de los desayunos, los almuerzos, las meriendas, las cenas, en una movida a la que se sumaron establecimientos gastronómicos, comercios que les regalaron juegos de playa y prestadores que los invitaron a excursiones como la recorrer el golfo San Matías en semirrígios y avistar aves, lobos marinos, delfines y hasta un grupo de orcas.

-Fue genial. No lo podían creer. Nosotros tampoco -recuerda el maestro Tatü en referencia a los estudiantes y los docentes. En el Museo Jacobacci, también se deslumbraron con las charlas con los biólogos marinos y los secretos de los habitantes del océano.

En los piletones naturales de Las Grutas.

-Espectacular la gente de Las Grutas. Nos abrazaron, nos felicitaban, nos invitaban de heladerías, a comer alfajores artesanales, a cenar con los platos que preparó un reconocido chef. Impresionante -dice el maestro.

¿Cómo llegaron hasta ahí? El docente fue a llevarle una carta al gobernador Omar Gutiérez en el aniversario de Andacollo. «Dale para adelante», le respondió tras leerla y comprometió la ayuda de la provincia para viajar. Las empresas sumaron lo suyo: Transporte Rincón dispuso 10 pasajes sin cargo para el tramo Andacollo – Neuquén y regreso. Y Vía Bariloche 20% de descuento ida y vuelta hasta Las Grutas ida y vuelta.

Postal de Las Grutas para la delegación neuquina.

La mañana que conocieron el mar


Quedará para el recuerdo la reacción de aquella primera mañana en el mar. Mientras filmaba, así la relató Amelia Parra: «Los chicos por primera vez conociendo, tocando, tratando de meterse al mar acá en las Grutas, provincia de Río Negro. No lo pueden creer. Esto es el mar, esto es hermoso«, dice, mientras se escucha el aplauso de los estudiantes que avanzan hacia las primera olas pese al frío.

-Todo nace de escuchar a las infancias, a nuestra niñas y niños, es el principio de todo, preguntarles qué sueñan. No tenemos todo resuelto, hay que ser autogestivos, ir a buscar el sueño, sabiendo que puede no salir bien. Pero salió bien gracias a mucha gente que dio una mano. El comportamiento fue excelente todo el viaje, mucha ternura. A veces pienso que eso es lo que hacemos: militar la ternura -dice el maestro Tatü, que lleva 20 años como docente rural y está en Cayanta desde el 2020.

Caminata con la marea baja.

Aporta el último detalle: cuatro de los estudiantes no pudieron hacer el viaje de egresados por la pandemia y por eso los invitaron a Las Grutas ahora.

Junto a los otros 17, formaron ese grupo unido que llamaba la atención de residentes y turistas en la playa, esa que recorrían abrazados y felices mientras exploraban las bajadas.

Eran los pibes del norte neuquino. Sueño cumplido -dice el maestro y se despide para volver a clase.


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