Siete playas para descubrir al sur de Las Grutas

En medio de la ola de calor, sin las aglomeraciones del centro y espaciosas aun cuando sube la marea, Piedras Coloradas, Morella, Los Chañares, El Buque, El Sótano, el Cañadón de las Ostras y Fuerte Argentino son ideales para relajarse a pleno. Llevate todo y cuidate: después de la primera no hay servicios y en ninguna hay guardavidas.





En medio de la ola de calor pronosticada para esta semana, son playas agrestes, de ésas ideales para despejarse y pensar, por un momento, que uno está en soledad con la Naturaleza. Además, siempre hay costa de sobra para que cada uno se relaje a su modo, aunque las gobierna el mismo sistema de mareas que rige para todo el Golfo San Matías, y hace que el mar ascienda y descienda dos veces por día. Un dato muy importante en momentos como éste, en los que Las Grutas está repleta de turistas y los balnearios céntricos se desbordan.

Para llegar, justamente hay que recorrer los 5 km en dirección al sur que separan estos rincones del ruido de la ciudad. La primera en aparecer es Piedras Coloradas, que, a través de los años, se fue popularizando, y suele estar muy concurrida. Este balneario es el único del sector que cuenta con servicios.

Piedras Coloradas. Foto: Martín Brunella

Después, los que se suceden hasta llegar a Fuerte Argentino, la meseta que sigue sorprendiendo por sus dimensiones, no tienen paradores, baños ni lugares cercanos para aprovisionarse de agua o comestibles. Por eso, antes de aventurarse, es necesario tener en cuenta este dato, y llevar lo necesario para pasar el día. 

Tampoco, pese a que se está recomendando visitarlas, cuentan con servicio de guardavidas, algo que ni siquiera ocurre en las Coloradas. Además, el camino de acceso es de arena y ripio. Lo ideal es manejarse con vehículos 4×4, para evitar contratiempos. Con estas previsiones, ya se puede iniciar la recorrida por estos sectores agrestes que parecen detenidos en el tiempo, donde contactarse con la naturaleza es mágico. 

En Piedras Coloradas, unas enormes rocas, rojizas por la presencia de un mineral llamado feldespato, le dan nombre al lugar y lo llenan de encanto. Se ven aquí y allá, dispuestas caprichosamente sobre una arena fina y brillante que invita al relax. 

Piedras Coloradas. Foto: Martín Brunella

Allí, en plena temporada, funciona una pequeña biblioteca construida en adobe, en la que se ofrecen libros para disfrutar en la playa. También hay paradores para comer algo rico junto al mar y, por la tarde, puede verse la actividad de las lanchas de pesca artesanal, que ingresan a la costa tras la jornada de trabajo con los mariscos y pescados obtenidos mar adentro. 

Alejándose un poco más hacia el sur se encuentra Morella, una hermosa playita en la que ya los servicios están ausentes. Aunque los fanáticos del suspenso asocien su nombre al cuento de Edgar Allan Poe, la “Morella” que inspiró que fuera bautizada así es de Las Grutas.

Morella. Foto: Martín Brunella.

Es que, hace décadas, funcionaba allí un parador rústico que se llamaba como la hija del prestador. Y esa referencia se quedó para siempre, para designar un rincón que, hasta hace unos años, visitaban pocos turistas y muchos locales.  Justamente, esas referencias e historias tan de “entrecasa” que sirven para identificar estos sectores les dan un encanto aún mayor. Y no son pocas. 

La playa que sigue es Los Chañares, un lugar donde el mar parece escoltado por esa típica vegetación patagónica, que elige “agacharse” para lidiar con el viento. Entre el verde, el oro de la arena y el azul del mar, es imposible dejar de maravillarse con ese espacio único. 

Los Chañares Foto: Martín Brunella.

Luego, le toca el turno a El Buque. En bajamar, en la superficie de roca que queda al descubierto se forman una suerte de piletas, en las que chicos y grandes se sumergen. Es que el agua queda atrapada en los desniveles, y es un placer bañarse ahí.  

El buque. Foto: Martín Brunella.

Le dicen Buque porque una de las piedras que puede observarse cuando el mar se retira tiene esa forma, que parece emerger a medida que la espuma se retrae. 

En El Sótano, la playa que sigue, hay enormes cavernas que la naturaleza labró en los acantilados. En ellas, los pulperos o recolectores costeros de los tradicionales pulpitos, dejaban, hace años, los baldes con las capturas que iban obteniendo.

El sótano. Foto: Martín Brunella.

Ocurre que, como en un sótano, la frescura que reina en la penumbra de esas cuevas garantizaba que los ejemplares se mantuvieran frescos. Hoy, son el marco obligado para una divertida selfie. 

Otra playa única es el Cañadón de las Ostras, ubicada muy cerca de El Sótano, Allí, formando parte del acantilado, se ven miles de ostras fosilizadas. Algunas, incluso, están cristalizadas, y deslumbran con un brillo vidrioso.

las grutas cañadon de las ostras

El lugar es como un museo al aire libre, que nos puede transportar a 12 millones de años atrás, cuando el mar ocupaba espacios que fue ganando la arena, a medida que el agua se retrajo. 

Con respecto al Fuerte Argentino, conocerlo es toda una experiencia.

La laguna de Fuerte Argentino. Foto: Martín Brunella.

La meseta de 100 metros de altura posee, a sus pies, una hermosa laguna, en la que se puede nadar y practicar snorkeling. 


Al visitar cualquiera de estos rincones costeros hay que recordar que los servicios más cercanos están en el balneario Piedras Coloradas. Por eso, no hay que olvidarse nada antes de aventurarse. Desde el agua para el mate, hasta las bebidas frescas y el protector solar, todo debe calcularse para que el día al aire libre se disfrute a pleno. 

El camino que conduce a las playas del sur es de ripio y arena. Suele tener poco mantenimiento de parte del municipio, y es habitual que, luego de algunas tormentas, se formen acumulaciones de agua que tardan en desaparecer y complican aún más la circulación.

Hay 42 km de playas entre Las Grutas y Fuerte Argentino. Foto: Martín Brunella.

Esta vez, sin embargo, la municipalidad anunció que está realizando tareas para consolidar la huella, para garantizar que el tránsito sea fluido. Lo cierto es que es un dato para tener en cuenta, y analizar, antes de viajar, si el vehículo es el adecuado para este tipo de aventuras. 

Las playas son agrestes y encantadoras. Por eso, como en cualquier sitio que nos regala la naturaleza, hay que ser respetuosos del entorno. Llevarse los desechos generados una vez que se abandona el lugar y tener en cuenta que no existe servicio de guardavidas. Debido a esto, hay que gozar del mar con cautela, porque no hay personal en el área para efectuar rescates. 


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