¿Y después de Ricky, qué? Puerto Rico, harto de la corrupción y la prepotencia

Dánica Coto / AP


Tras las protestas y la salida de Rosselló preocupa que no se logre restaurar el orden y liderazgo en la isla devastada por una recesión de ya 13 años, el huracán María y una deuda pública de u$s 70.000 millones.


El cantante Ricky Martin, el líder de Calle 13, Residente, y otros artistas lideraron las protestas que terminaron con la renuncia de Roselló. El problema es ahora quién se hace cargo del gobierno.

Los panfletos entregados en la protesta más reciente de Puerto Rico muestran al saliente gobernador de la isla como un payaso y a un titiritero controlando a aquellas personas abajo de él.

“¿Y después de Ricky, qué?”, se lee en la primera página en referencia al gobernador Ricardo Rosselló.

Es la pregunta que cientos de miles de puertorriqueños se hacen luego de haber logrado su principal objetivo: destituir a un gobernador por primera vez en el territorio estadounidense.

Está programado que Rosselló abandone el cargo hoy, pero no está claro quién lo asumirá. Rosselló eligió a Pedro Pierluisi, exrepresentante de la isla en el Congreso de Estados Unidos, como secretario de Estado , aunque es poco probable que los legisladores lo confirmen. En la Cámara de Representantes y el Senado de la isla, varios legisladores han dicho que no votarían por él.

Pierluisi fungió como el comisionado residente de Puerto Rico ante el Congreso de 2009 a 2017, y ahora es abogado de un bufete que representa a la junta federal de control que supervisa las finanzas del gobierno puertorriqueño, algo que los críticos dijeron que representa un conflicto de interés.

Bajo la ley, el secretario de Estado reemplaza automáticamente al gobernador que deja el cargo, pero Luis Rivera Marín dejó libre esa posición al renunciar junto con una decena de funcionarios luego de que se filtraron unos mensajes con obscenidades en los que él, Rosselló y otros se burlaron de mujeres, personas de la comunidad gay y las víctimas del huracán María.

Si no se aprueba un nuevo secretario de Estado hoy, la gubernatura pasa a manos de la secretaria de Justicia Wanda Vázquez, quien ha dicho que no está interesada en el puesto y que también enfrenta la ira de los manifestantes que exigen su renuncia.

Pero más allá de esas exigencias, los puertorriqueños quieren erradicar la corrupción del gobierno y debatir sobre cómo lograrlo mientras aprovechan la energía que queda de los días de protestas callejeras que condujeron a que Rosselló renunciara.

“Hay que mantener la continuidad de lo que ha ocurrido para la necesaria limpieza del gobierno”, comentó José Rivera Santana, un urbanista de 64 años. “El futuro de Puerto Rico está ahora mismo en las manos de nuestra gente. No podemos ser pasivos”.

El logro histórico nació de un movimiento sin líderes que dependía en gran parte de las redes sociales, de la participación de estrellas como Ricky Martin, Residente y Bad Bunny, y de una población molesta y harta de la corrupción, de la lenta recuperación luego del huracán María y de una recesión de 13 años que también dio pie a medidas de austeridad para el gobierno de Puerto Rico, mientras reestructura una parte de la deuda pública de más de 70.000 millones de dólares de la isla.

El movimiento de protesta atrajo a estudiantes, profesionistas y jubilados, a ricos y pobres por igual, y por eso es que los puertorriqueños dicen que fue tan exitoso: todos dejaron a un lado la política en una isla que está obsesionada por su estatus político y se unieron con un objetivo común. “Estaban ahí en una olla de presión esperando por explotar”, dijo Ricardo Santos Ortiz, portavoz del Movimiento Socialista de Trabajadores, que también se sumó a las protestas.

Los teléfonos a lo largo y ancho de Puerto Rico sonaban decenas de veces al día mientras los ciudadanos comunes y grupos que incluyeron sindicatos publicaban en las redes sociales o chats privados anuncios sobre próximas protestas como: una salida a remar para los surfistas, una cabalgata hacia la mansión del gobernador, un evento de perreo combativo, una corrida en motocicleta y un encuentro de yoga.

Santos, un activista, señaló que quiere que el movimiento siga vigente, pero cree que debería estar más organizado. “Han sido un tanto anárquicas las convocatorias que se han dado” dijo.

Héctor Luis Acevedo, profesor universitario y exsecretario de Estado, dijo que tanto el partido gobernante como la principal facción opositora a la que él respalda, el Partido Popular Democrático, se han debilitado en los últimos años. Añadió que se necesita encontrar pronto un nuevo liderazgo. “Esas incertidumbres son peligrosas en una democracia porque tienden a reforzar los extremos”, declaró. “El vacío le hace mucho daño al país”.

Actualmente, la constitución no permite que el gobierno realice elecciones anticipadas, destacó Yanira Reyes Gil, abogada constitucionalista. “Hay que repensar la Constitución”, dijo, añadiendo que existen vacíos, como el hecho de que no se le permita participar al pueblo en la elección de un nuevo gobernador si el anterior renuncia. “El pueblo ha perdido la confianza en las instituciones, ha perdido la confianza en los gobernantes”.

Puerto Rico, de 3,2 millones de habitantes, es un territorio estadounidense en el Caribe y tiene un delegado con voz pero sin voto en la Cámara de Representantes. Algunos partidos abogan por la anexión como el estado 51 de EE. UU., mientras otros exigen la independencia.


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