“¿Y eso que llamamos camaradería, dónde está?”
El 29/6/2013, a las diez de la mañana –una mañana muy fría–, me dirijo por la calle San Martín al fondo, con destino final al predio del club de rugby Neuquén. Llevaba a mi hijo de 12 años a un encuentro. Cuando llego a destino, pretendo entrar al estacionamiento por el cual suelo ingresar siempre, y de hecho es la única entrada que conozco, pero observo que el portón está cerrado y hay un colectivo de dimensiones importantes frente mío. Pretendo estacionar al borde de la calle, porque en dicho lugar no hay veredas (mientras escucho el reclamo de mi hijo por cumplir con el horario pactado). Decido estacionar y bajarme a preguntar por dónde ingresar. En ese momento, unas cuatro jóvenes trataban de dar indicaciones al colectivo y una señora perteneciente al club se encontraba en el portón. Ingreso para acercarme a ella y realizar mi pregunta cuando imprevistamente y de muy mal gusto me dice: “los peatones son $ 10”. Nunca un buen día o fingir un gesto agradable, ya que está recibiendo a gente en “casa”, porque esto es para mí mi club. Frente a esta actitud se me fueron las ganas de quedarme a hacerle compañía a mi hijo y tomar unos mates y le manifesté que me parecía bien que cobren estacionamiento. Pero como yo ya había decidido no quedarme, le contesté: “no voy a pagarle para pasar a dejar a mi hijo con su club y correspondiente entrenador”, a lo cual respondió: “que entre él”. Afirmé: “no dejaría a mi hijo en el portón” e ingresé a dejarlo y me gritó : “hacé lo que quieras”. Como es de público conocimiento existen muchos casos de inseguridad y como madre sólo me quedaría tranquila si yo, sólo yo, lo dejaba con su grupo. Desde mi concepción, creo que un club debe ser un punto de socialización y no el “boliche de la esquina”. Pertenezco a un club y sé que es necesario recaudar fondos para solventar los gastos, pero cuando el medio se vuelve un fin se pierden los objetivos y hay que tener cuidado. Es importante instrumentar los medios antes de determinar cómo recaudar más dinero. Es por ello que, muchachos y muchachas del Neuquén rugby, les ruego, en nombre de “la familia del rugby”, no pierdan lo mejor de este deporte que es, como antes mencioné, la camaradería. Silvia Inés Pino DNI 20.175.801 Neuquén
Silvia Inés Pino DNI 20.175.801 Neuquén