“Yo no castro a mi perro y es mi problema”
El 11 de abril, mientras estaba con mi hijo menor en el auto, nos cruzamos tres cachorros, sumamente desnutridos, en el barrio Salud Pública, atrás de Alta Barda. La primera vez hicimos que no los veíamos. La segunda vez, que un perro más grande los estaba mordiendo y estaban en plena calle, era claro que nadie más iba a hacer nada por ellos. Frené el auto, abrí el baúl y los subí. En Zoonosis no los quisieron recibir: “Es una condena de muerte para ellos”, me dijeron. Menos de dos kilos cada uno, cuando llegamos a la veterinaria; 45 días. Desnutridos, y con sarna. Los desparasitamos y conseguimos alimento de calidad, para mejorar su salud. Veterinario: $ 350 cada uno ($ 1.050) y bolsa de alimento de calidad $ 1.000.
Encontramos un canasto de mimbre ($ 450) y un colchoncito para que no durmieran en el piso helado. Allí fuimos alimentándolos, enseñándoles a tomar confianza, bañándolos (champú para cachorros $ 70) porque había que sacarles los restos de arcilla, pegotes de sangre y baba de perro y las famosas garrapatas. Sacamos fotos, ofrecimos su adopción, limpiamos caca y pis, desinfectamos el ambiente donde dormían (no incluyo el valor de la lavandina y el limpiador, eso te lo regalo), los sacamos a tomar sol al patio, sacamos más fotos… Logramos que una buena persona adopte una de las hembritas; el machito y la otra hembrita (con sarna) aún buscan un hogar. Otra bolsa de buen alimento, $ 1.000. Dada su particular historia, el machito se enfermó. Vuelta al veterinario (consulta e inyecciones $ 430) y vuelta a limpiar y a desinfectar y a arropar porque estaba afiebrado. Al día siguiente, más inyecciones (esta vez el vete se compadeció y sólo cobro $ 180). A los dos días estaba en estado calamitoso, así que hubo que internarlo. $ 500 cada día de internación. Pedí ayuda, ya que hace tres años estoy sin trabajo, y mucha gente se sumó a ayudar. Gente que sacó de su bolsillo para que el veterinario, que había realizado su labor, para la que estudió con mucho esfuerzo, pudiera cobrar su trabajo. Al segundo día de internación del machito, la hembrita también se descompuso. Al veterinario nuevamente, nuevamente $ 180. Como estaban estables, volvieron a mi casa, a dieta estricta y cuidados. Otra bolsa de alimento de primerísima calidad, $ 1.000.
Como verás, hasta donde estamos, tu problema se ha convertido en el problema de muchísima gente. Gente con corazón, gente con honor, gente preocupada por dar el ejemplo a sus hijos sobre lo que significa ser una buena persona y ayudar. La castración, que es gratis en los quirófanos móviles, solo requiere que lleves y traigas a tu perra/o. Nada más. El no castrarlo, esa famosa prerrogativa que te adjudicás, nos sale a todos los demás (hasta ahora) $ 6.360. Y eso que te estoy regalando la lavandina, el limpiador, la toalla que los acompaña, mi tiempo y esfuerzo y el de mi familia Y aún no han llegado a ser vacunados, que lleva tres dosis, a $ 350 cada uno. O sea $ 3.150 más que habrá que sumar, recolectar, pedir, regatear para llegar a la friolera de $ 9.510.
No es tu problema. Es tu responsabilidad. Es tu desidia, que hace que veintipico personas tengamos que limpiar el desastre que tu decisión ocasionó. Son virus como el parvo, el moquillo, parásitos, desparramados por toda la ciudad, contagiando y propagándose. Mordidas, peleas, basuras rotas. Y si hubieran llegado a edad adulta en la calle, al final del año la cantidad de cachorros es exponencialmente mayor.
Si castrar o no castrar es tu problema, nos debés $ 9.000. Te lo rebajamos, de onda. Decime dónde lo vamos a buscar.
María Soledad Benito
DNI 27.107.011
“Como veras, hasta donde estamos, tu problema se ha convertido en el problema de muchísima gente. Gente con corazón, gente con honor, gente preocupada”.
María Soledad Benito
DNI 27.107.011
Datos
- “Como veras, hasta donde estamos, tu problema se ha convertido en el problema de muchísima gente. Gente con corazón, gente con honor, gente preocupada”.
El 11 de abril, mientras estaba con mi hijo menor en el auto, nos cruzamos tres cachorros, sumamente desnutridos, en el barrio Salud Pública, atrás de Alta Barda. La primera vez hicimos que no los veíamos. La segunda vez, que un perro más grande los estaba mordiendo y estaban en plena calle, era claro que nadie más iba a hacer nada por ellos. Frené el auto, abrí el baúl y los subí. En Zoonosis no los quisieron recibir: “Es una condena de muerte para ellos”, me dijeron. Menos de dos kilos cada uno, cuando llegamos a la veterinaria; 45 días. Desnutridos, y con sarna. Los desparasitamos y conseguimos alimento de calidad, para mejorar su salud. Veterinario: $ 350 cada uno ($ 1.050) y bolsa de alimento de calidad $ 1.000.
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