Zona de riesgo: El temporal reveló la falta de infraestructura petrolera

<span style="text-transform:uppercase">Existen en la cuenca del río colorado 154 puntos críticos donde las lluvias podrían provocar más derrames.</span>

SUPLEMENTO ENERGIA

roberto aguirre

robertoaguirre@rionegro.com.ar

En los últimos años, cada temporal importante que afectó a la región trajo consigo derrames de hidrocarburos en la cuenca del río Colorado. Las lluvias del fin de semana no fueron la excepción y generaron dos graves incidentes en cercanías de Rincón de los Sauces. Se trata de una zona plagada de cañadones, que ofician como desagües naturales para el agua, el barro y las rocas. Los súbitos deslaves suelen afectar de forma recurrente la vieja red de oleoductos que surca la tierra, un problema que amenaza con agravarse a partir del incremento de la producción en el último tiempo y de la promesa de mayor actividad que genera Vaca Muerta.

El tema preocupa al gobierno neuquino, que tras los polémicos derrames de principios del 2013 que afectaron al río Colorado encargó un estudio a la Universidad del Comahue. La conclusión es que existen 154 puntos críticos relevados donde las empresas –sobre todo YPF y Chevron, las que más concesiones tienen en el lugar– deberían realizar obras de ingeniería para evitar accidentes en caso de tormentas.

Sin embargo, existe un alarmante déficit de infraestructura reflejado en las estadísticas que elabora el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco). De los 10.000 incidentes ambientales que hubo en la zona en la última década, más del 90% obedecen a corrosión de caños o fallas en el material.

Tal como publicó “Río Negro Energía” hace dos semanas, el Tribunal de Tasaciones de la Nación advirtió sobre el pésimo estado de las cañerías de petróleo que la actual YPF heredó de Repsol y ésta de la vieja gestión estatal. Habló de la necesidad de invertir casi 1.000 millones de dólares para reparar la red y evitar derrames.

Para el secretario de Ambiente neuquino, Ricardo Esquivel, hay muchos puntos vulnerables por posibles impactos aluvionales. “Después de los episodios del 2013 les pedimos a las empresas que hagan obras para evitar accidentes y se avanzó en un cronograma”, sostuvo. Sin embargo, admitió que “sería deseable” que se aceleraran estas construcciones, que en la gran mayoría exigen pequeñas inversiones en relación con su facturación.

Esquivel indicó que inclusive, a partir del estudio de la UNC, información propia y datos de las empresas, se definió el tipo de obra que hay que hacer. En general, se trata del montaje de gaviones o el enterramiento de las instalaciones bajo ciertas condiciones técnicas, de forma tal que queden al resguardo de posibles aluviones.

Sobre la corrosión en los oleoductos, Esquivel señaló que se está trabajando para obligar a las empresas al recambio. Uno de los yacimientos más afectados es Chihuido de la Sierra Negra, zona donde YPF y Chevron iniciarán un proyecto de exploración sobre Vaca Muerta.

Para el gobierno provincial, la modificación en los topes de multas por daños ambientales, que ahora alcanzan los seis millones de pesos, alentó a las empresas a emprender tareas preventivas para evitarlos. Antes, cuando los montos eran más bajos, el impacto económico de un derrame sólo se medía en el costo que implicaba remediar la tierra afectada. Ahora, debe agregarse una dura sanción, lo que hace rever las políticas en este sentido.

Zonas urbanas

Pero no sólo la cuenca del río Colorado es una zona caliente. Las recientes lluvias demostraron que las modificaciones del suelo en la zona de bardas como producto de la actividad petrolera también influyen en la forma en la que corre el agua y obliga a tomar medidas especiales para evitar deslaves sobre los barrios ubicados en el faldeo.

Un caso emblemático es el de Plottier, donde la actividad de Pluspetrol y Capex obligó al desmonte de importantes superficies para ubicar pozos o trazar caminos internos.

“La gota de lluvia que antes caía sobre la vegetación, ahora cae directamente sobre el suelo y no reduce su velocidad. Una vez en el suelo mueve el material y el barro desciende con la pendiente”, explicó el intendente Andrés Peressini.

La municipalidad tuvo que improvisar un talud para contener la gran cantidad de agua que bajaba de la barda y derivarla hacia alguno de los cauces. De hecho, es uno de los puntos que se arreglaron con Pluspetrol en concepto de responsabilidad empresaria tras la explosión de un pozo de gas de la firma en esa zona.

Aún existen muchas instalaciones viejas en la zona de Valentina que está al norte de la capital neuquina. Muchas de ellas tienen pérdidas producto de la corrosión, que se acentúan con el agua producto de los temporales.

El avance de la actividad petrolera sobre zonas urbanas se convierte en un verdadero desafío para la era del shale y obliga a tomar medidas para atenuar el impacto de posibles fenómenos climáticos adversos.

Desde el gobierno, la respuesta inmediata fue que se crearían por ley zonas de exclusión, algo que finalmente nunca ocurrió, entre otras cosas, por la presión de las operadoras. La idea central era evitar la posibilidad de realizar fracturas hidráulicas en cercanías de ciudades y cursos de agua, aunque por ahora no se conoce normativa al respecto.

El temporal del pasado fin de semana desnudó carencias en el sector, que deberá redoblar esfuerzos para poder convivir con el ambiente y las zonas urbanas.


Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar
Exit mobile version