“Un conflicto que va más allá de lo que se ve y es más profundo de lo que parece”

21 mar 2017 - 00:00
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El conflicto docente no es, por estos días, una novedad aislada, como tampoco una situación pasible de una solución simple, fácil, efectiva y hasta podríamos decir definitiva a prima facie. Es un escenario complejo que va más allá de lo que se ve y es más profundo de lo que parece. Hablando con colegas que siguen el desarrollo histórico del conflicto en cuestión, viene a mi mente una de las frases célebres de Albert Einstein: “Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos”, y es justamente lo que ilustra el accionar de los dirigentes gremiales, éstos emplean la fuerza como metodología de lucha sin caer en cuenta de que la fuerza es la única opción que tienen los “ineptos”.

Este quiebre deviene de la carpa docente instalada en abril de 1997 y finalizada luego de 33 meses –diciembre de 1999–, cuarenta días antes de la asunción del expresidente Fernando De la Rúa, incluido, entre otros, el ayuno de 1.400 docentes para solicitar una “ley de financiamiento educativo”. Pero esta noble causa lamentablemente fue aprovechada desde entonces con otros “fines” por dirigentes gremiales, gobernantes de distinto signo político, agrupaciones y dirigentes sociales de izquierda, trotskistas, socialistas y anarquistas, agitadores sociales que enarbolan las banderas de los muertos considerándolos mártires.

¿Qué lograron hasta hoy los dirigentes de la talla de los D’Elía, Esteche, Micheli, Yasky, Baradel y Guagliardo, entre otros, así como la larga e histórica lista de punteros acomodados que lucran con los pobres a través de los planes sociales, como Milagro Sala, castas sociales privilegiadas que junto a políticos que enriquecen a sus hijos de por vida hablan y se preocupan por la educación pública, aunque en realidad protegen a sus amigos –amigos del poder– realizando cientos de piquetes, paros salvajes totalmente irracionales, molestando e irritando a los que quieren trabajar y luchar en serio por un país que valga la pena ser vivido? Éstos son los mismos que desfinanciaron el presupuesto de la educación pública y continúan en el mismo camino, no sólo haciendo el menor esfuerzo posible, sino pidiendo artículos por enfermedad, psicológico, etc., y por efecto cascada una cátedra puede llegar a tener cuadruplicado su presupuesto, profesor titular, adjunto, profesor a cargo de cátedra, suplente, los que marcan tarjeta y se van a otro trabajo, los que directamente no trabajan, los que logran títulos apócrifos, los que negocian cursos de capacitación para lograr rentas extraordinarias y votos cautivos, los que viven instalando el desánimo y la idea amenazante del efecto helicóptero.

Estos mismos lograron simplemente que pasemos de estar en el 2º puesto en América, detrás de EE. UU., y 5º en el mundo en los años 60 a estar hoy 9º en América y 127º en el mundo –y descendiendo–.

Pero lograron algo más que destruir la educación pública al oponerse a conformar y proponer ideas en un Congreso nacional pedagógico permanente tendiente a alcanzar una reforma educativa profunda donde, entre otras cosas, se ingrese a través de un preocupacional, con psicotécnicos de control bianuales, con capacitación, evaluación, calificación y categorización permanente, en miras a lograr excelencia educativa, y allí sí remitirnos al argumento lícito e inapelable de una remuneración que se corresponda con la cultura de la preparación y el esfuerzo permanente por mejorar.

Silvano Giacolla Caruso

DNI 8.119.343

“Éstos son los mismos que desfinanciaron el presupuesto de la educación pública y continúan en el mismo camino, no sólo haciendo el menor esfuerzo posible, sino pidiendo artículos”.
Cinco Saltos

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