Música para las tablas

Cambió Roca por Buenos Aires para estudiar Comunicación. Lo hizo, pero también encontró una carrera artística en el teatro musical porteño. Hoy es un destacado y premiado compositor.

14 ene 2018 - 00:00
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p- En diez palabras, o menos, ¿quién es Juan Pablo Schapira?

r- Un hacedor de canciones. De a ratos actor, de a ratos crítico. Eso dice mi Instagram y no lo he cambiado, así que algo de cierto debe haber allí.

p- Te fuiste a Buenos Aires a estudiar Comunicación y encontraste una carrera artística. ¿Fue tan así o hubo bemoles en esta historia?

r- Me gustan los bemoles. Lo cierto es que fui a estudiar una carrera que me interesaba mucho pero los proyectos que más me entusiasmaban y las oportunidades laborales que se me iban dando se relacionaban con la música.

p- Tu trabajo más destacado en la actualidad es el musical, ¿cómo llegaste al género?

r- En Roca, en la primaria, teníamos los “concerts”, que eran básicamente musicales que armábamos para que los padres vinieran a vernos a fin de año. En la secundaria, mi colegio tenía Teatro Musical como materia optativa y me metí ahí a cantar y actuar de lleno. Después, en la universidad también me anotaba cada año en algún taller de comedia musical. Hice canto y teatro, bailé poco y mal. Finalmente terminé escribiendo y produciendo. Me parece divertido pensar que, de algún modo, hice “concerts” toda mi vida.

P- ¿Cómo es componer música para ser cantada, pero también actuada?

R- Es poner en juego herramientas que exceden a la mera canción. La canción como hecho artístico suele tener como destino un intérprete y un micrófono. Quiero decir, termino de escribir una canción y la canto yo, o la cantás vos, y punto. En teatro musical la canción surge cuando dos personajes (o más) están hablando y de repente no da para más. Y se ponen a cantar. Es una convención, pero la canción representa el momento culminante de una escena, y para que sea atractiva hay que tener en cuenta la historia que se está contando, el contexto en el que ocurre, las características y sentimientos de los personajes, si se van a desplazar y qué espacio tienen para hacerlo. Para mí es una fiesta.

P- ¿Qué lugar ocupás hoy en el mapa del teatro musical porteño?

R- Principalmente en la escena alternativa, que hoy tiene mayor cantidad de actividad y propuestas para el género que la comercial. En el balance teatral de 2017 que hizo el diario “La Nación”, Pablo Gorlero mencionó dos musicales de mi autoría entre lo más destacado del año. Con uno de ellos (“Mamá está más chiquita”) ganamos el Seminario Intensivo de Teatro Musical de la Bienal de Arte Joven y con el otro (“Lo Quiero Ya”) tuvimos toda una temporada de funciones a sala llena.

P- Fuiste parte de los músicos que acompañaron el regreso de Bandana, ¿cómo fue esa experiencia desde lo musical?

R- Significó un nivel de exigencia y exposición muy alto. Escenarios grandes, shows en diferentes lugares del país, intérpretes con el calibre y la trayectoria de las chicas.

P- ¿Qué músicas suenan cuando ponés música?

r- Pongo mucho pop. No es lo único, pero de seguro es lo que más suena. Tiendo mucho a la balada romántica pero el mainstream norteamericano me puede también. Teníamos una banda de covers con unos amigos en la que hacíamos un tema de Adele y un Medley de Katy Perry, Carly Rae Japsen y Lady Gaga.

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