20 voces para dimensionar a Atahualpa Yupanqui

Redacción

Por Redacción

-Jorge Marziali: “Siempre asocié el cancionero de Yapanqui a una necesidad visceral mía que es la de andar. Desde niño cantaba junto a mis tíos `Tu que puedes vuélvete`, entre otras. Esa fue la canción insignia durante años. Creo que Yupanqui logró instalar en el cancionero la sensación -angustiosa y deseable a la vez- de la ausencia; esa pulsión por irnos y hacer del camino una casa.

Después de muchos años leí una definición que lo pinta de cuerpo entero y que me sirvió para ratificar aquella antigua sensación. Yupanqui dijo: `la diferencia entre un músico y un artista es que a éste le gusta el camino`. Ahí encontré una explicación para aquella atractiva sensación que me transmitió con su obra”.

-Liliana Herrero: “Atahualpa nos aporta metáforas fundamentales no solo sobre el silencio, sino sobre el andar y el camino. Con ellas nos propone pensar este complejo país.

Atahualpa nos invita a pensar en el silencio.

Atahualpa nos invita a pensar en la soledad.

Nos invita a pensar en una gran travesía por la llanura.

Nos lega la posibilidad de la invención porque él lleva en su propio nombre, un invento”.

-Beto Caletti: “Una de las cosas que más me conmueve en un artista es cuando tiene la capacidad de alcanzar gran profundidad desde la sencillez. Atahualpa es de esos que te hablan al oído sentado en la silla de al lado, como desnudo, parece que pudiera uno estar ahí bien cerquita, acariciándole el alma”.

-Fernado Morales (editó “Campo de la Cruz”, un disco y un documental de obras instrumentales grabadas en el lugar donde nació Yupanqui. En 2008, difundió la obra de Atahualpa a través de una viaje a caballo entre Pergamino y Cerro Colorado): “Los músicos le debemos mucho a don Atahualpa Yupanqui, por caminador, recopilador, creador y por poner el pie en esos caminos, marcando su primera huella para aliviar a los que vendrán. Llegar a la raíz de la cuestión, para construir la base solida del artista y así, la música y la poesía madura dentro de uno antes de salir la gente”.

-Federico Bardotti: “Atahualpa Yupanqui es para la música popular de nuestro país como el agua o el aire para la vida. En su obra se refleja esa identidad profunda de lo que es ser argentino. Don Ata es la voz del pueblo, Don Ata somos todos nosotros , hoy , antes y después.

Además de haber sido un poeta, compositor y guitarrista inigualable, ha sabido reflejar como nadie los sentires del alma de nuestro pueblo, es decir ha reflejado nuestra propia alma, nuestras tristezas, alegrías, nuestros silencios, desdichas , miserias y nuestras grandezas más maravillosas como la amistad, el amor y la solidaridad. Toda su música, todos sus poemas nos llevan allí donde el mercado no ha podido entrar todavía: al misterio del alma humana ante la inmensidad del universo”.

-Lorena Astudillo: “El legado de Atahualpa Yupanqui es francamente invaluable, excede ampliamente el territorio de la música aunque su obra musical sea maravillosa.

Su posición como artista, su pensamiento, nos señala con absoluta convicción y honestidad el camino del arte que nos conduce hacia el Ser, nos alienta a alejarnos de la vanidad y a entregarnos a la sagrada tarea de traducir la voz de la tierra y del pueblo con nuestra propia voz.

Con solamente leer `El destino del canto`, todo cobra sentido. Los que nos dedicamos al canto porque nos viene de las entrañas nos encontramos allí con la verdadera naturaleza de la tarea para la cual fuimos convocados y de algún modo en esas palabras, podemos comprender y hasta reconciliarnos con las adversidades que nos depara el camino”.

-Juan Quintero: “No sé bien cuál es la razón, pero a Yupanqui lo voy asimilando bien de a poquito. Tengo encuentros con su música cada tanto.

Es un referente inevitable. No me ha tocado tenerlo entre mis aprendizajes primeros, pero he ido en su búsqueda.

Con otra gente me he tirado encima, pero con Atahualpa no y yo respeto que sea así, que esa sea mi forma de acercamiento. Y he disfrutado mucho que se dé de esa manera. Creo que es una manera respetuosa de tomar su obra”.

-Franco Luciani: “No porque sí Yupanqui fue considerado en su tiempo, y en cierta forma aún hoy, uno de los folcloristas más importantes de todo el globo. Supo pintar sus aldeas como ninguno; y me refiero a sus aldeas, pues vivió en diferentes paisajes de nuestro país, con diferentes idiosincrasias (como por ejemplo su Buenos Aires natal, Entre Ríos y el noroeste, por nombrar los más influyentes). Don Ata fue un fiel trovador y gran conocedor de cada uno de esos dispares lenguajes. Difícil es no caer sobre lo ya dicho respecto a la obra de este gran artista: íntegro como pocos, gran compositor de bellísimas músicas y poesías, particularísimo ejecutante de guitarra con un sonido envidiado por grandes intérpretes mundiales del instrumento, creador de obras fundamentales – aunque no tan difundidas como merecen – de la literatura criolla como “El canto del viento” y “Coplas del payador perseguido”.

Veinte años ya han pasado desde que este gran argentino, en una noche parisina, se fue y nos dejó en este mundo, aunque para nada solos. Su vastísima obra acompañará generaciones de argentinos que quieran bien y se interesen por su arte popular”.

-Víctor Heredia: “A pocas horas del fallecimiento del entrañable maestro, me llamaron de una conocida radio para pedirme una reflexión sobre esa sensible pérdida. Inmediatamente pensé en la programación de esa emisora y caí en la cuenta que jamás había escuchado una sola canción referente de nuestra música popular y mucho menos de don Atahualpa Yupanqui. Les respondí con profundo dolor que ellos ya lo habían considerado muerto hacía mucho tiempo atrás, ignorando en su programación la obra de un artista extraordinario y allí quedó la cosa. Al poco tiempo yo también fui un desaparecido de ese medio. Hoy en día mucho se habla sobre Yupanqui, sobre todo cuando se cumple su natalicio o como en este caso, el aniversario de su muerte, pero se lo escucha poco, casi nada.

El, al igual que muchos otros cantores populares es un inequívoco hacedor de conciencias, sufrió el exilio, la cárcel, la persecución, la censura, pero eso es parte del riesgo que corren quienes cantan opinando, esas heridas sanan con la caricia del aplauso, con el reencuentro, el escenario, el afecto de la gente. Lo que no se cura nunca es el oprobio del olvido y la falta de consideración de quienes recibieron el legado de esa lucha, de la lucha de toda una vida dedicada a la paz y a la libertad y sepultan a quienes debieran difundir cotidianamente. ¿Por qué? Porque como quizá diría el viejo: `Es de buen paisano dar las gracias por los favores recibidos`”.

-Luis Salinas: “La primera vez que viajé a Europa conocí a un grupo de músicos en Suecia. No podíamos comunicarnos hablando entonces tocábamos. Toqué temas de Gardel y de Atahualpa y nunca me preguntaron qué era, de dónde venía, era una música que los conmovía.

Adolfo Abalos me decía que con Atahualpa no iba a conocer todos los estilos de folclore, pero es el más grande de todos. Cuando yo me quiero ubicar en el tango, voy a buscar a Gardel, a Troilo, a Salgán, y eso enseguida me ubica. Y cuando quiero ir al folclore lo primero que pienso es en Yupanqui. Te coloca de inmediato en el paisaje como muy pocos lo hacen”.

Télam


-Jorge Marziali: “Siempre asocié el cancionero de Yapanqui a una necesidad visceral mía que es la de andar. Desde niño cantaba junto a mis tíos `Tu que puedes vuélvete`, entre otras. Esa fue la canción insignia durante años. Creo que Yupanqui logró instalar en el cancionero la sensación -angustiosa y deseable a la vez- de la ausencia; esa pulsión por irnos y hacer del camino una casa.

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