22 años de cárcel por un crimen “artero y atroz”
Dos primos fueron condenados por el asesinato de un chico de 15 en Bariloche.
Toncek Arko
BARILOCHE (AB).- Estela se marchó ayer de Tribunales más tranquila. “Creo que se hizo justicia”, dijo la madre de Enzo Ulises Paillalef tras escuchar la sentencia que condenó a 22 años de prisión a los primos Jonathan Parra (20) y José Luis Aguilera (21) como autores del brutal homicidio de su hijo. Casi once meses después del crimen, Estela y sus hijos sintieron que recuperaban algo de paz.
Familiares de los jóvenes condenados también estuvieron en la lectura. Cuando el juez Alejandro Ramos Mejía informó el monto de la pena, no hubo lágrimas ni palabras. Los acusados habían llegado a la sala escoltados por policías del grupo especial del Penal 3, que se mantuvieron cerca de los imputados mientras se leía la sentencia.
Parra y Aguilera se quedaron callados tras conocer la condena que dictaron los jueces Marcelo Barrutia, Miguel Gaimaro Pozzi y Ramos Mejía. Pero el impacto se reflejó en sus rostros.
Se les atribuyó el hecho que ocurrió la madrugada del 21 de septiembre pasado en la esquina de José Luckman y Eluney, en el barrio Nahuel Hue de Bariloche. Según la acusación fiscal, los jóvenes persiguieron en un Renault 19 al chico de 15 años hasta que lo alcanzaron. Le efectuaron un disparo a la rodilla izquierda y luego lo golpearon con un caño o un elemento similar en la cabeza y el rostro. El chico sufrió múltiples fracturas del cráneo que le causaron una gran hemorragia cerebral y fractura del maxilar inferior. Murió tirado en la calle.
Para los jueces, Aguilera golpeó a Paillalef mientras Parra, desde el auto, le gritaba: “Dale, dale, vamos, vamos”. En el juicio no se estableció por qué mataron al chico y los imputados negaron haber sido los autores.
El Fiscal de Cámara Martín Lozada había pedido 22 años de prisión para los imputados, mientras que el defensor oficial Marcelo Álvarez Melinger había solicitado la absolución.
Los jueces valoraron el testimonio de un amigo de la víctima que escuchó los disparos y vio a los imputados cuando Ulises estaba en el suelo. Además, en la mancha de sangre hallada en una zapatilla de Parra, “se obtuvo un único perfil genético atribuible a Paillalef”. Tuvieron en cuenta como atenuantes la edad de los acusados, su escasa educación y la ausencia de antecedentes, pero como agravantes señalaron la corta edad de la víctima y que era un chico “tranquilo y pacífico y que se encontraba desarmado”. Y coincidieron con Lozada en que fue “un ataque artero y atroz”.
BARILOCHE
Toncek Arko
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