“5% inspiración y 95% transpiración”

Redacción

Por Redacción

Estoy absolutamente convencido de que los cambios de fondo necesarios, en este caso para hacer que una actividad productiva sea sustentable, realmente se producen cuando se involucran todos los integrantes de la cadena de valor. Nada es sencillo. Todo requiere de esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, tolerancia. Como lo he escuchado varias veces de mi padre, a quien considero una persona visionaria y un apasionado por las bondades y la potencialidad de nuestros valles, “todo es posible, pero no hay que perder de vista que todos estos desafíos requieren de un 5% de inspiración y de un 95% de transpiración. Es muy importante tener visión, pero más importante aún es poder plasmarlo en la realidad. Sin ninguna duda todo es más sencillo cuando se hace en conjunto, con espíritu asociativo, situación no sencilla de implementar pero posible de lograr”. Hoy la realidad lo confirma: Tomate Patagonia es un claro ejemplo de que se puede, ya que actualmente productores, la industria La Campagnola-Arcor (como motor central de este proyecto), el INTA y las más de 30 empresas de fertilizantes, agroquímicos, semillas, viveros, riego, seguros y comunicación (herramienta fundamental), con el apoyo y compromiso de colaboración de organismos públicos como los municipios de Valle Medio y el Ministerio de Producción de la provincia, estamos impulsando cambios concretos que nos beneficiarán a todos, generando así un círculo virtuoso en el que cada uno desde su sector aporta lo necesario para potenciar al conjunto. Tomate Patagonia es un espacio (un paraguas) que se viene estructurando y consolidando desde hace cuatro años y ya alcanzó resultados muy promisorios y alentadores para el sector. Al comienzo desde el silencio, pero fortaleciendo las bases, en conjunto con el ingeniero agrónomo Carlos Isasmendi –responsable agrícola de La Campagnola-Arcor– interpretamos que era vital y absolutamente necesario encontrar el camino que nos permitiera aumentar los rendimientos por hectárea sin descuidar la calidad del tomate industria, para que esta actividad que es un pilar de nuestra economía regional sea sustentable. En primer lugar decidimos que el salto importante en términos de cantidad y calidad de producción lo alcanzaríamos adoptando el uso del riego por goteo, como ya lo habían hecho en la zona de Cuyo de nuestro país y en otros países que son grandes productores de tomate industria, como Estados Unidos e Italia. Elegimos como lugar para realizar los ensayos una zona de media barda de nuestro establecimiento, La Media Luna, aprovechando parte de la estructura tecnológica con la que se contaba en lo relativo al riego y en este ambiente más adverso desde el punto de vista edáfico y climático, que fue elegido estratégicamente, pusimos en marcha lo que hoy es el Proyecto de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Aplicadas al Riego por Goteo en el Tomate Industria en la Norpatagonia. El primer año, en el 2008, plantamos un módulo de siete hectáreas de tomate con goteo y nos familiarizamos con el uso básico de este sistema de riego en este cultivo. Posteriormente, en los años sucesivos se fueron efectuando diversos tipos de ensayos de investigación y adaptación a escala comercial. Éstos tienen distintos alcances agronómicos, como por ejemplo las diversas formas de conformación del suelo y de colocación de la cinta de goteo en cantidad y profundidad, la plantación de diversas variedades de tomate, diversas formas de fertilización, diversos tratamientos con agroquímicos, etcétera, todo para encontrar el paquete tecnológico más adecuado para este cultivo en nuestra zona. Este año ya culminamos la primera etapa, la cual nos permitió contar con la información técnica necesaria para comenzar con la transferencia a todos los productores. Pero como estamos implementando un cambio tecnológico que modifica en varios aspectos los usos y costumbres que se vienen empleando en esta actividad desde hace varios años, esta transferencia la haremos de modo paulatino y progresivo, haciendo foco en la capacitación permanente de los productores y trabajadores. De este modo buscamos minimizar los errores y a mediano plazo, como viene ocurriendo exitosamente en San Juan, se adoptará este paquete tecnológico en la mayoría de los casos para contribuir a mejorar la rentabilidad y sobre todas las cosas hacer un uso más racional y eficiente de nuestros recursos naturales. Personalmente me siento muy satisfecho por lo que estamos consiguiendo y quiero agradecer a todos los que compartimos este desafío y creemos que Tomate Patagonia es para el bien de todos. (*) Productor de Estancia La Media Luna, Choele Choel

Diego Gordon (*)


Estoy absolutamente convencido de que los cambios de fondo necesarios, en este caso para hacer que una actividad productiva sea sustentable, realmente se producen cuando se involucran todos los integrantes de la cadena de valor. Nada es sencillo. Todo requiere de esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, tolerancia. Como lo he escuchado varias veces de mi padre, a quien considero una persona visionaria y un apasionado por las bondades y la potencialidad de nuestros valles, “todo es posible, pero no hay que perder de vista que todos estos desafíos requieren de un 5% de inspiración y de un 95% de transpiración. Es muy importante tener visión, pero más importante aún es poder plasmarlo en la realidad. Sin ninguna duda todo es más sencillo cuando se hace en conjunto, con espíritu asociativo, situación no sencilla de implementar pero posible de lograr”. Hoy la realidad lo confirma: Tomate Patagonia es un claro ejemplo de que se puede, ya que actualmente productores, la industria La Campagnola-Arcor (como motor central de este proyecto), el INTA y las más de 30 empresas de fertilizantes, agroquímicos, semillas, viveros, riego, seguros y comunicación (herramienta fundamental), con el apoyo y compromiso de colaboración de organismos públicos como los municipios de Valle Medio y el Ministerio de Producción de la provincia, estamos impulsando cambios concretos que nos beneficiarán a todos, generando así un círculo virtuoso en el que cada uno desde su sector aporta lo necesario para potenciar al conjunto. Tomate Patagonia es un espacio (un paraguas) que se viene estructurando y consolidando desde hace cuatro años y ya alcanzó resultados muy promisorios y alentadores para el sector. Al comienzo desde el silencio, pero fortaleciendo las bases, en conjunto con el ingeniero agrónomo Carlos Isasmendi –responsable agrícola de La Campagnola-Arcor– interpretamos que era vital y absolutamente necesario encontrar el camino que nos permitiera aumentar los rendimientos por hectárea sin descuidar la calidad del tomate industria, para que esta actividad que es un pilar de nuestra economía regional sea sustentable. En primer lugar decidimos que el salto importante en términos de cantidad y calidad de producción lo alcanzaríamos adoptando el uso del riego por goteo, como ya lo habían hecho en la zona de Cuyo de nuestro país y en otros países que son grandes productores de tomate industria, como Estados Unidos e Italia. Elegimos como lugar para realizar los ensayos una zona de media barda de nuestro establecimiento, La Media Luna, aprovechando parte de la estructura tecnológica con la que se contaba en lo relativo al riego y en este ambiente más adverso desde el punto de vista edáfico y climático, que fue elegido estratégicamente, pusimos en marcha lo que hoy es el Proyecto de Investigación y Desarrollo de Tecnologías Aplicadas al Riego por Goteo en el Tomate Industria en la Norpatagonia. El primer año, en el 2008, plantamos un módulo de siete hectáreas de tomate con goteo y nos familiarizamos con el uso básico de este sistema de riego en este cultivo. Posteriormente, en los años sucesivos se fueron efectuando diversos tipos de ensayos de investigación y adaptación a escala comercial. Éstos tienen distintos alcances agronómicos, como por ejemplo las diversas formas de conformación del suelo y de colocación de la cinta de goteo en cantidad y profundidad, la plantación de diversas variedades de tomate, diversas formas de fertilización, diversos tratamientos con agroquímicos, etcétera, todo para encontrar el paquete tecnológico más adecuado para este cultivo en nuestra zona. Este año ya culminamos la primera etapa, la cual nos permitió contar con la información técnica necesaria para comenzar con la transferencia a todos los productores. Pero como estamos implementando un cambio tecnológico que modifica en varios aspectos los usos y costumbres que se vienen empleando en esta actividad desde hace varios años, esta transferencia la haremos de modo paulatino y progresivo, haciendo foco en la capacitación permanente de los productores y trabajadores. De este modo buscamos minimizar los errores y a mediano plazo, como viene ocurriendo exitosamente en San Juan, se adoptará este paquete tecnológico en la mayoría de los casos para contribuir a mejorar la rentabilidad y sobre todas las cosas hacer un uso más racional y eficiente de nuestros recursos naturales. Personalmente me siento muy satisfecho por lo que estamos consiguiendo y quiero agradecer a todos los que compartimos este desafío y creemos que Tomate Patagonia es para el bien de todos. (*) Productor de Estancia La Media Luna, Choele Choel

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