Vargas: «En Cuba no se puede vivir de la música»

Un músico cubano dedicado a la percusión está de visita en el Valle por seis meses. Desde que llegó se hizo popular y ahora creó su propio grupo: "Vargas y su tumbao", que hace salsa.

Redacción

Por Redacción

ROCA (AR).- «Soy profesor en la Escuela Nacional del Arte de Cuba y allí conocí a Elbio Lochbaum, un roquense que fue a estudiar unos meses a La Habana. Yo fui su profesor, y le interesó que yo viniera a su país a intercambiar un poco esta cultura, y aquí estoy», expresó Nelson Vargas a «Río Negro».

En estos días, ha creado una verdadera revolución en Roca y Neuquén tocando con distintos músicos de la zona. Vargas opinó sobre la música en esta región, los músicos cubanos, la diferencia de formación musical en uno y otro país y sobre las limitaciones de los cubanos para poder hacer música debido a la imposibilidad de conseguir instrumentos.

«Creo que la música aquí está demasiado fusionada, no existe un encuadre exacto para trabajar. Los músicos se unen, se encuentran y hacen lo que en ese momento sienten, lo cual no está mal, pero debiera haber códigos más establecidos», opinó.

«Si bien esto también se da en ciudades cubanas como La Habana y Santiago, donde los músicos se juntan espontáneamente, los que pasan por las escuelas tienen un rigor increíble y nada comparable con los argentinos».

Para reforzar esta opinión, describe que «se comienza a estudiar desde pequeño (a los 8 años) y salen cuando tienen 23. Yo soy licenciado en educación musical y después hice una maestría en percusión y me dediqué por mi cuenta a ella». Se graduó a los 23 años y ahora tiene 25.

En Cuba ha trabajado en varios grupos. El primero fue en la Universidad, después estuvo en varios grupos de jazz aunque el trabajo en la escuela no le dejaba demasiado tiempo para ello.

Es especialista en tumbadoras y percusión menor, o sea toda la miscelánea: güiro, bongó, maracas, chequeré, campanas, pero sus estudios durante la carrera musical fueron en piano. Ahora, debido a que sus manos se han endurecido con la percusión, hace tres años que no puede tocar ese instrumento.

«El piano es un instrumento increíble -dice- y cuando decidí estudiar percusión nadie podía creerlo», y «la cuestión armónica que aprendí con el piano me ha servido de mucho». Ahora con el grupo que inauguró el viernes en el café Dorrego -«Vargas y su tumbao»- harán salsa.

En ese grupo están Elbio Lochbaum en batería, Sabina Muruat en piano, el «Gato» De Angelis en el bajo, Laura Chajo en coros y como cantante Gladis Aristumuño y el propio Vargas.

Para Nelson «fue gratificante en tan poco tiempo formar un grupo así, con músicos que nunca habían tocado salsa. Por eso me ha servido mucho la cuestión armónica: para que Sabina y el «Gato» pudieran hacer bien su trabajo. Si bien ya no puedo ejecutar el piano, sí tengo el conocimiento para guiarlos.

Luego explica que «el grupo se armó porque comencé a tocar en el Dorrego y se corrió la voz de que había un cubano que tocaba invitado casi todas las semanas allí. Empecé a proponer, y la gente se fue enganchando.

El movimiento de Roca

Piensa que se podría hacer mucho más en Roca con los músicos que hay. «Tienen un potencial musical increíble y no se está explotando bien porque no hay sitios donde tocar». Y reafirma la idea subrayando que «el Dorrego es un excelente lugar, pero muy pequeño».

Admite que Neuquén «tiene mucho más movimiento musical que Roca. Conozco muchos lugares de Neuquén en los que tocan bandas, y aquí en Roca no existen esos lugares. Es muy plano».

Luego considera que «hay una desproporción entre la cantidad de músicos y la cantidad de oyentes. Pienso que eso va muy ligado a los espacios que hay. No hay lugar para la gente que pasa de los 25 años, en Roca, pero sí hay muy buenos músicos y creo que la clave está en el INSA, que forma a la gente, además de la historia musical de la ciudad. Hay muchos músicos que incluso no estudiaron en el INSA pero son buenos», redondea.

Clara Vouillat


ROCA (AR).- "Soy profesor en la Escuela Nacional del Arte de Cuba y allí conocí a Elbio Lochbaum, un roquense que fue a estudiar unos meses a La Habana. Yo fui su profesor, y le interesó que yo viniera a su país a intercambiar un poco esta cultura, y aquí estoy", expresó Nelson Vargas a "Río Negro".

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