Volvió al agua el equipo del Club de Regatas Bariloche

Los jóvenes retomaron el viernes las actividades tras 4 meses de parálisis, con el protocolo sanitario aprobado por la Municipalidad y Parques Nacionales. La institución sigue cerrada.

Foto: archivo

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Después de cuatro meses de inactividad, los jóvenes del equipo del Club de Regatas Bariloche volvieron al agua, con el objetivo de recuperar el tiempo perdido por la parálisis causada por la cuarentena obligatoria, a raíz del nuevo coronavirus.

El presidente de la institución, Jorge Silvestre, informó ayer que las autoridades del Parque Nacional Nahuel Huapi y de la Municipalidad de Bariloche aprobaron el protocolo sanitario, que habían presentado hace un mes. Por eso, reanudaron parcialmente las actividades.

Dijo que el viernes volvieron los chicos del equipo de remo a entrenar en el lago Nahuel Huapi, en el espacio que tienen en el brazo Campanario. Silvestre explicó que ese grupo lo conforman adolescentes y jóvenes de entre 16 y 18 años.

Comentó que en esta primera etapa dividieron a los miembros del equipo en grupos de 4 o 5 remeros. Pueden entrenar dos grupos por día, pero van rotando de martes a domingo, porque los lunes el club está cerrado.

Explicó que a los jóvenes que no les toca salir a remar al lago, siguen con la preparación física virtual, a cargo del preparador físico Damián Szmulewicz y con el trabajo que dispone el entrenador de remo, Marcos Castañeda.

Silvestre observó que los jóvenes forman parte del equipo de remo del club y deben mantenerse en ritmo para no perder nivel “y estar a la altura cuando se reanuden las competencias”.

El viernes sentí una alegría inmensa de verlos de nuevo en el club, era como que volvía a revivir todo. Fue todo un esfuerzo en común”.

Jorge Silvestre, presidente del Club de Regatas.

Comentó que los chicos usan, por el momento, botes de paseo “par de remos” sin y con timonel, “que para esta etapa viene bien”. Aclaró que son botes individuales.

Recordó que el club había paralizado todas las actividades del 17 de marzo pasado, cuando se impuso la cuarentena obligatoria como medida de prevención sanitaria.

Dijo que el club continúa cerrado. “La última competencia fue el 7 de marzo en la Regata de la Vendimia, en Mendoza”, contó.

Medidas de prevención

Describió que por las condiciones, la pista de remo en el Brazo Campanario permite cumplir el distanciamiento entre los jóvenes tal como indica el protocolo sanitario.

Silvestre dijo que solo están habilitados los baños “bien delimitados”, pero no puedan usar los vestuarios que siguen cerrados, como el resto de las instalaciones. Los chicos llegan cambiados y solo usan el exterior del club.

La columna

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Socios activos sostienen la institución, que perdió 20 durante estos cuatro meses de pandemia por la parálisis.

“Los botes ya están dispuestos sobre la costa”, afirmó. Y sostuvo que cuando un grupo finaliza los entrenamientos, los botes y remos son desinfectados con alcohol (en una proporción 70/30) en todas las zonas de contacto. “No hay más de cinco botes en el agua”, aseguró.

El trabajo de desinfección demanda un tiempo importante, por eso, una vez que sale un grupo, pasan 2 o 3 horas para que entre el siguiente.

Silvestre destacó que es fundamental contar con el espacio suficiente en esa zona del lago para cumplir con el distanciamiento. Y explicó que los únicos días que no se puede remar son aquellos cuando hay vientos fuertes desde el Este. Cuando ocurre esa fenómeno, los jóvenes entrenan en tierra firme con las máquinas que simulan el movimiento del remo.

“Tenemos las máquinas instaladas a una distancia de 3 metros, para que de esa forma no pierdan el día de actividad”, manifestó.

Dijo que el club tiene una escuelita de remo para chicos de entre 7 y 14 años, que hasta el cierre, practicaban los miércoles y sábados. De ese grupo saltan después al equipo, que compite.

Además, hay una escuela de adultos, en la que además participan socios que pasaron por etapas competitivas. Pero las dos están cerradas.

Los socios son el pilar clave para sostener la institución

El presidente del club, Jorge Silvestre, dijo ayer que la situación “es difícil como en todos los aspectos”, pero tienen la ventaja de tener una sola persona asalariada, que es el entrenador.

“El resto del trabajo se hace todo ad honorem”. Destacó que los socios aportan y mantienen vivo al club.

Valoró lo que hace, por ejemplo, el barítono Alejandro Meerapfel, por el club cada vez que viene a Bariloche. “Con Alejandro remábamos juntos y un pedacito de su corazón está en el club”, afirmó Silvestre. O el caso de “Marcelo Spagnolo que siempre está apoyando”, y se disculpó por no mencionar a todos.

Explicó que el Club de Regatas Bariloche es casi el único que funciona en la Patagonia. Solo hay otro en Rawson. “Es una actividad que no es muy reconocida, pero demanda mucho sacrificio y es todo a pulmón”, sostuvo.

“Lo que se inculca es la formación de las personas. Es un lugar donde es más importante aportar a que te den”, resumió la mística del club Silvestre. Y valoró los dirigentes que pasaron en los 55 años de vida que tiene la institución.Agradeció el aporte de los socios “que pagan las cuotas a pesar de que el club está cerrado”. Dijo que la intención es recuperar a aquellos que se fueron en los meses de esta pandemia. “Se entiende que esta situación afectó mucho la parte económica”, reconoció el presidente.


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