Negociación, consensos y afinidades en un Concejo de cinco bloques

El Concejo Municipal funciona desde hace casi seis meses con una virtualidad parcial.

El Concejo Municipal funciona desde hace casi seis meses con una virtualidad parcial, que comprende el trabajo en comisiones y también el contacto con los ciudadanos, y dejó como única excepción a las sesiones plenarias, que son “en presencia”, con transmisión por streaming y acceso vedado al público. 

En la adopción de ese esquema de emergencia estuvieron de acuerdo todos los bloques, sin disidencias, pero aun así las negociaciones febriles y los cruces políticos dominaron el tratamiento de varios temas. 

El oficialismo -Juntos Somos Río Negro- tiene cinco bancas sobre un total de once y no puede aprobar nada sin sumar al menos un voto opositor, lo cual le impuso una gimnasia que no tenía en el período anterior, cuando el intendente Gustavo Gennuso había ganado con mayor diferencia y tenía una banca de siete concejales. 

Su principal antagonista es el Frente de Todos, con tres concejales. Y el cuerpo deliberante se completa con tres bloques unipersonales.

El de Bariloche por el Cambio (el macrismo local), el del partido vecinal Podemos y el del Partido Unión y Libertad, cuyo principal referente local es el sindicalista Walter Cortés. 

Los concejales consultados coincidieron en señalar que “la convivencia es buena” y todos han respetado el compromiso asumido en marzo para tratar sólo temas que aporte paliativos o tengan que ver con la pandemia. Hubo proyectos que salieron por unanimidad como las dos emergencias económicas, sociales y administrativas, aprobadas en cada caso por 90 días (la segunda vence este mes) y otros que derivaron en acuerdos luego de que los autores aceptaran cambios y reformulaciones. 

Tal vez la confluencia más impensada fue la que deparó la ordenanza que asegura una cuota de la obra pública a las cooperativas de trabajo.

La autoría y el impulso de ese proyecto fue compartida por el FdT y BxC. A futuro se vienen en el Concejo debates seguramente más arduos, ya que antes de fin de año deberían estar evaluados y aprobados el presupuesto anual 2021 y un nuevo paquete tributario. 

El presidente del bloque oficialista, Carlos Sánchez (quien ya estuvo en el Concejo anterior) dijo que en este caso “el entramado es más complejo” y también “la necesidad de conseguir acuerdos para los proyectos”

Sánchez dijo que presidir el bloque “no es fácil” porque las discusiones internas son inevitables, pero han mantenido hasta ahora la constante inaugurada en 2015. Desde entonces Juntos votó en forma disciplinada todos los proyectos que promovió el Ejecutivo y cuando hubo una disidencia insalvable (a propósito del tema Catedral) terminó en la renuncia del exconcejal Andrés Martínez Infante. 

Afinidades 

Sánchez dijo que a la hora de los temas puntuales se siente más cerca de los tres bloques más chicos y aceptó que el Frente de Todos “asume una posición muy crítica con la gestión actual y es entendible”

La presidente de ese bloque, Julieta Wallace, recordó que una de las confrontaciones más fuertes fueron por el plan “Reactivando Bariloche”, que propuso el intendente Gennuso y terminó aprobado por mayoría, con los votos de Juntos, BxC y el PUL. 

Algo parecido ocurre ahora con la venta de lotes que pretende el oficialismo para aplicar ese dinero en obras para los barrios.

“Nosotros sólo estaríamos dispuestos a votarlo si se toma parte de nuestro proyecto de emergencia habitacional, que reclama la elaboración de un plan, hoy inexistente”, dijo Wallace. 

Cruces 

Ese proyecto de emergencia deparó el cruce más impensado hasta ahora, porque el concejal Gerardo Del Río (PUL) firmó la autoría con el FdT pero en la discusión de comisión le bajó el pulgar.

Dijo que había firmado “en un contexto prepandemia” y que ahora para avanzar había que determinar “de dónde va a salir el dinero”. 

Wallace afirmó que fue solo un dictamen en comisión y no descartó que Del Río finalmente vote a favor. Pero reconoció que ese concejal es la primera carta que tiene a mano el oficialismo cuando necesita constituir mayorías. 

Refirió, en contraposición, que el concejal Pablo Chamatrópulos (Podemos) es con el que lograron establecer una mayor cercanía desde el bloque de inspiración kirchnerista.

Con Podemos trabajamos de manera bastante articulada”, dijo Wallace. Sobre Juntos opinó que “están en un aprendizaje, porque no estaban acostumbrados” a manejarse con un número que no les garantiza mayoría automática.

A su juicio, el oficialismo “debería hacer un esfuerzo mayor por intentar convencer”, por ejemplo “en el proyecto de los lotes”, porque está trabado, igual que el de emergencia impulsado por el Frente.

“Ellos no tienen los votos y nosotros tampoco y eso debería bastar para buscar algún acuerdo político”. Ariel Cárdenas, concejal de origen radical electo por Bariloche por el Cambio, dijo que frene a la crisis el Concejo asumió “el rol que corresponde” y los acuerdos prevalecen.

Yo pensé que iba a ser algo más estructurado, con cada uno haciendo su juego”, pero hay mucha discusión política y está bueno”, dijo Cárdenas. 

Destacó la apertura para acompañar proyectos ajenos, por ejemplo el suyo para asegurar la prórroga de licencias de conducir para mayores de 60 años, que sería aprobado mañana con el voto de todos los bloques. 

Admitió que las pulseadas políticas más encendidas se dieron no con las ordenanzas sino con las comunicaciones y declaraciones, que los bloques suelen promover en el intento de dejar sentadas sus posturas en temas nacionales y provinciales. 

Según Cárdenas, hay otras polémicas por ahora soslayadas como la que podría generar su proyecto para modificar la constitución ente regulador del cerro Catedral y relativizar el peso del Ejecutivo. 

Del Río y Cárdenas dijeron que la forma de trabajo que se dieron durante la pandemia funcionó bien y que algunos cambios como la mesa de entradas virtual “llegaron para quedarse”.

Composición variada

El Concejo fue elegido hace casi un año (el 1 de septiembre de 2020) asumió en diciembre y luego del receso de verano debió adecuar su dinámica de funcionamiento a las obligaciones de la cuarentena. 

La integración quedó definida en un mapa de cinco bloques en el que Juntos, con el 28,8% de los votos para la categoría de concejales se alzó con cinco bancas: las de Natalia Almonacid (presidente del cuerpo), más Carlos Sánchez, Norma Taboada, Claudia Torres y Gerardo Ávila.

Su representación es proporcionalmente mayor a los votos logrados, porque cinco concejales es el 45% del total. El Frente de Todos, con el 20% del electorado logró el 27,2% de las bancas, adjudicadas a Julieta Wallace, Roxana Ferreyra y Marcelo Casas. 

Los tres bloques unipersonales tienen el 9% del órgano deliberante cada uno y en la elección de septiembre pasado obtuvieron el 9,1% de los votos (Bariloche por el Cambio), el 6,8% (Podemos) y el 5,7% (el PUL).


El Concejo Municipal funciona desde hace casi seis meses con una virtualidad parcial, que comprende el trabajo en comisiones y también el contacto con los ciudadanos, y dejó como única excepción a las sesiones plenarias, que son “en presencia”, con transmisión por streaming y acceso vedado al público. 

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