Homenaje al profesor Santiago José Polito Belmonte
Querido profesor: he necesitado unos días para intentar una despedida. Es una tarea imposible. Los recuerdos florecen abruptamente y, ante mi sorpresa, alejan tanto pesar por su partida. El recuerdo se vuelve nostalgia y me obliga a sonreír por tantos momentos compartidos. Querido Polito, mi profe, quien me enseñó a amar la historia, “mi” decano, quien no solo me entregó el título, sino que se convirtió en el modelo de profesor que deseaba imitar, mi jefe de cátedra. Cuando me convocó a ser su ayudante, ¡cuánto orgullo! Y cuando me postuló para ser becaria investigadora del Conicet o me pedía buscar información para sus investigaciones ya que yo estaba en Bs. As, ¡pero en latín! ¡Cuánto por agradecer! Hasta tuve la fortuna de contarlo como amigo de mi casa, de mi familia… Cuántas anécdotas alrededor del fuego del asadito, embelesados con las historias más interesantes que jamás habíamos escuchado…
Querido profesor, nunca olvidaré sus clases magistrales, los paros no acatados a pesar de la disconformidad de muchos, porque la prioridad siempre era la educación; la prohibición del cigarrillo en las aulas cuando lo habitual eran las humaredas insalubres; cuando llegaban las órdenes de Buenos Aires en esas épocas oscuras que no podemos olvidar para que prescinda de los servicios de profesores de izquierda y usted asentía pero nunca obedecía. Compañero de tareas en la Legislatura neuquina, siempre dispuesto a colaborar, a compartir su sapiencia. Fui testigo de todo ello y mucho más… Me quedo con los recuerdos de una excelente persona, siempre serás mi querido profe. Muchos, como yo, te vamos a extrañar. Hasta siempre…
Muchas gracias por tanto.
Viviana Noemí Susterman
DNI 11.121.947
Neuquén