El ensueño chacarero terminó en pesadilla para una familia de Tandil

Llegó a Cipolletti engañada. Durmió en la terminal

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- El hombre, la mujer embarazada y sus sus tres pequeños hijos llegaron a Cipolletti desde la lejana ciudad bonaerense de Tandil.

El matrimonio había sido «contratado» por un «intermediario» para administrar una plantación de peras y manzanas.

Todo fue una patraña, una burda estafa, el típico «cuento del tío» llevado a su dimensión más hiriente.

La plantación, el lote y la numeración de la calle que les entregaron a los confiados tandilenses como referencia no existen, y el ansiado sueño chacarero con buen sueldo y casa y comida gratis derivó en pesadilla, con todos durmiendo hacinados en un rincón de la Terminal de Omnibus del acceso Pacheco, alimentándose con pan y fiambre barato, porque no tenían dinero y volviendo, con la frente marchita, sólo porque el municipio se apiadó y pagó los pasajes.

La odisea para Alberto Cichilitti (38), su esposa Claudia Mansilla (28) -con una panza enorme por un embarazo de ocho meses y días- y sus pequeños Melanny (5), Braian (4) y Agustín (2) empezó la semana pasada en Tandil cuando leyeron en una publicación lugareña que buscaban matrimonios para administradores de chacras en esta región.

De ahí a tomar la decisión de aceptar el convite pasaron sólo segundos. El desafío era alquilar el pequeño campo de 100 por 100 metros en el que vivían, ahorrar lo más posible de los 600 pesos de sueldo prometidos, «limpios», ya que les pagaban la casa y la comida, y en dos o tres años retornar, con un mejor proyecto de vida, al solar tandilense.

«Hicimos la cita con el que puso el aviso en la plaza Independencia. Era de unos 50 años. Chileno. Hablaba muy suelto. Vestía bien. Comentó sobre el trabajo y nos pidió 400 pesos para cerrar el convenio», contó Alberto, con su esposa sentada a su lado y los niñitos correteando por el pasillo.

Y siguió. «Para juntar los 400 pesos vendimos todos nuestros animales. Tres vacas, doce ovejas, una chancha y una potranca de paseo. Y para pagar los pasajes vendimos los muebles y otras cosas».

A Cipolletti, en ómnibus, arribaron el lunes pasado. No los esperaba nadie. Alberto y Claudia tuvieron un atisbo de desconfianza. El escalofrío, el miedo y la bronca los envolvió cuando un taxista los llevó a la realidad de la nada.

Nada de chacra, nada de lote, nada de número de calle.

«Y aquí estamos. Los niños duermen sobre los bultos con la ropa, mi mujer sobre el banco, con el más chiquito. Yo, camino, no puedo creer esto», dijo ayer al mediodía, con voz queda de cansancio y rabia, el hombre estafado.

Por la intervención del concejal Cristian Blanco, el gobierno de Alberto Weretilneck se compadeció y pagó los pasajes de regreso. «Ya veremos qué vamos a hacer. Empezaré de nuevo, alambrando campos», alcanzó a expresar Alberto, antes de salir apurado porque le iban a entregar los boletos del ómnibus para un viaje de vuelta.

«Nos vamos para empezar de cero»

Fue casi un monólogo el de este Alberto de mediana estatura, fornido, boina ladeada. Que sella acuerdos de palabra. Paisano. Duro. Pero muy confiado, y cayó en la trampa.

«En la vida siempre hay revancha. Al chileno, si me lo cruzo, porque va a pasar, le voy a pedir explicaciones. No te digo más. Que Dios lo ayude. Jodió a un pobre gaucho, y a su gallina y a sus pollitos (por su familia) que es lo que más quiero en la vida. Si vos me venís de frente te doy lo que sea, pero no me arruinés la familia. Y menos mal que no lo encontré por acá. Pero el 'de arriba' -por Dios- se va a encargar. Tarde o temprano».

Cuando el hecho trascendió estuvo la policía cipoleña con Alberto, en la terminal, pero le dijeron -lo que sorprende- que no le podían tomar la denuncia y que la debía radicar en Tandil, porque allí se concretó el hecho. «Y la voy a hacer. Tengo testigos. Ahora nos vamos, a empezar de cero, pero con todo», terminó el hombre, a resistencia pura.

En la misma terminal la gente se mostró solidaria.

La mujer recibió algunos pesos para ayudar a los chicos y el hombre para desandar sus pasos rumbo a Tandil. (AC)


CIPOLLETTI (AC).- El hombre, la mujer embarazada y sus sus tres pequeños hijos llegaron a Cipolletti desde la lejana ciudad bonaerense de Tandil.

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