Jorge Izquierdo, recordado gremialista

Por Beatriz Chávez


Su interés por los derechos de los trabajadores se despertó de muy chico: su padre, empleado del ferrocarril, fue titular de la Unión Ferroviaria.


Jorge Izquierdo junto a sus hermanos.

Pertenecía a una familia de ferroviarios que habitaron las colonias ferroviarias. Los abuelos Izquierdo habían llegado a estas tierras a comienzos del siglo XX: él se llamaba Rufino y se había casado con Manuela Ceballos en Andalucía, España, de donde eran originarios. Jorge nos contó hace unos años: “Mis abuelos fueron inmigrantes que debieron partir de España porque la situación económica les ocasionó una pobreza extrema y debieron viajar a Argentina”. Sus abuelos tuvieron a Beatriz en España, y luego en Argentina a Jesús, Rufino Chiche, Antonio y Manuela. Antonio tuvo una hija, Marta Susana, y fue el primero que falleció. Jesús tuvo cuatro varones: Eduardo Omar, Jorge Alberto, Rubén Horacio y Raúl Jesús. Rufino tuvo a Olga, Chachy y Daniel.

“Mis abuelos fueron propietarios del edificio de la antigua Escuela 121 ubicada originariamente en Perito Moreno y Río Negro, luego se mudó”. Su papá Jesús participó activamente en el paro de más de 40 días realizado contra el presidente Arturo Frondizi a fines de la década del ’50: era buscado por las fuerzas militares.

En ese tiempo “mi padre era árbitro de fútbol de la Liga Neuquén”. Jorge estuvo en el Poder Judicial cuarenta y siete años, seis meses y tres días. Su intervención sindical lo llevó a liderar la CGT local: creó la CTA neuquina junto con otros trabajadores, fue Secretario General de la Federación Judicial Argentina. Dedicó su vida a defender los derechos de los trabajadores y participó de luchas que marcaron la historia neuquina como la pueblada de Cutral Co en 1996 o las movilizaciones durante la crisis de 2001 “Mi papá participó en la huelga de 1958 y estuvo 40 días fugado de casa porque lo buscaban los militares, a mis tíos también, y en el 1959 vino su retiro”, precisó.

Su niñez la pasó en las colonias ferroviarias que estaban en las calles Independencia y Santa Fe, de las que hoy ya no queda nada. Allí vivía con sus tres hermanos varones, su padre y su madre. De su accidente recordó que fue el 14 de abril de 1955. Era el cumpleaños de su padre, y su madre le pidió que vaya a comprar algunas cosas al negocio que estaba enfrente de su casa.

“Era el almacén donde teníamos cuenta corriente. La idea era hacerle un agasajo a mi padre. Pasé por debajo de un tren petrolero, me pisa, no me pasa por arriba de la pierna, sino que me roza, y cuando trato de seguir caminando es cuando se me quiebra la pierna, y me llevan al hospital”. A los 11 años se recibió de mecanógrafo y a los 14 estaba trabajando en la escribanía de Máximo Salcedo, y luego con otro escribano. Después entró como cadete al Poder Judicial y toda su vida se desarrolló siendo empleado judicial. A los 17 años comenzó a participar del gremio judicial de la mano de su fundador, Nicanor Eduardo Briceño. “También en la década del ’70 participé de los congresos de la Federación Judicial Argentina, en 1975 accedí a la secretaría de prensa suplente, y vino el Golpe de Estado. En 1981 organizamos la agrupación 4 de agosto, en plena dictadura militar, para reivindicar a los trabajadores judiciales”.

Su travesía por el sindicalismo neuquino lo llevó a liderar la CGT. “Participamos de la CGT cuando estaba la dictadura militar y fue la primera que tuvo una Secretaría de Derechos Humanos”. Ya en los ‘90 fue uno de los dirigentes que trabajó para fundar la CTA en Neuquén. “Luchamos con Julio Fuentes a brazo partido contra el neoliberalismo. “Fue una lucha muy dura y en las que hemos protagonizado jornadas históricas como la creación de los piqueteros en Cutral Co y tantas otras movilizaciones”. Jorge reconoció que su vida dedicada al sindicato hizo que no pudiera darle todo lo que su familia necesitaba. “Abracé al sindicato y le dediqué gran parte de mi vida, en momentos de conflictos muy duros, contra la dictadura militar, contra el menemismo y el sobichismo, contra políticas que no incluían a los trabajadores”. Ex secretario general del Sindicato de Empleados Judiciales de Neuquén (Sejun) y dirigente de la Federación Judicial Argentina (FJA). Tuvo tres hijas, que le dieron varios nietos.

Hoy lo despedimos: su impronta ha quedado grabada en la historia neuquina, historia de luchas, esfuerzos, y trabajo sin medida.