Presupuesto Nacional, en el barro de la mediocridad
Enrique Omar Driussi *
Por qué es importante el presupuesto gubernamental? Porque es el instrumento que dispone un país para la planificación económica y social. Además, se lo considera “ley de leyes” porque refleja los gastos y recursos fiscales del Estado. Por ello, requiere un cuidadoso proceso metodológico que optimice todas esas decisiones.
Un ejemplo es cuando el Congreso de Estados Unidos elabora el presupuesto federal, entre el 1 de enero y 30 de septiembre (9 meses, el período de gestación humana), a partir del proyecto enviado por la oficina especializada de la Casa Blanca (OMB). Durante ese lapso, el comité de asignaciones se divide en 12 comisiones para analizar todas las finalidades y funciones de gobierno. Por supuesto, al finalizar el proceso, el senado y la cámara de representantes, fusionan y aprueban un solo plan.
En Argentina -lamentablemente-, el debate y tratamiento legislativo del proyecto de presupuesto 2023 en el Congreso Nacional, ha dado sobradas muestras del grado de mediocridad, tanto en el proceso de análisis y aprobación, como en las conductas humanas.
Horario de trasnoche
La sesión de debate y aprobación en la cámara de diputados fue una maratón de 20 horas, comenzando a las 10 hs de un día y terminando a 6 hs de la mañana siguiente. Nada productivo y de calidad puede obtenerse de esto. Igualmente, en ese intermedio se sucedieron ejemplos y contraejemplos. Desde diputadas con enfermedades oncológicas y licencia por maternidad que cumplieron cabalmente sus deberes de funcionario público, pasando por un diputado que miraba un partido de básquet en plena sesión, hasta aquellos que se enojaron y se fueron a dormir, incumpliendo sus responsabilidades en la votación del presupuesto.
¿Por qué en Argentina se repite todos los años esta práctica legislativa nociva, mientras en otros países tienen un método de trabajo racional?. Evidentemente, si no saben administrar su tiempo, ¿qué podemos pretender entonces sobre los recursos y gastos públicos?
Anomia y conveniencia
Otra forma de bastardear las instituciones presupuestarias, es no respetar las reglas doctrinarias en la materia. El debate reciente en la cámara de diputados fue escenario de “negociaciones” entre algunas fuerzas políticas, para intentar eludir los límites legales por conveniencias ideológicas, para causar un efecto marketinero en el electorado.
Tanto la Constitución Nacional como la Ley de Administración Financiera, establecen que el presupuesto debe contener todos los ingresos y egresos ordinarios y extraordinarios, pero resguardando siempre una regla que debe ser inviolable:
“Serán nulas y sin efecto alguno las disposiciones incluidas en la ley de presupuesto que no se refieran exclusivamente a la materia específica del mismo, su interpretación o ejecución.”
Esto significa que no pueden incluirse en la ley de presupuesto, facultades para crear y/o modificar impuestos, sean directos o indirectos, porque ello corresponde a la legislación impositiva propia, de acuerdo a principios de equidad, proporcionalidad o progresividad, de acuerdo con el objeto perseguido, el valor de los bienes o de sus réditos.
¿Por qué en Argentina se repite todos los años esta práctica legislativa nociva, mientras en otros países tienen un método de trabajo racional?
Asimismo, si la hipótesis del 60% de inflación incluida en el marco macrofiscal del presupuesto 2023, fuera superada durante su ejecución, corresponde entonces enviar una nueva propuesta incremental de recursos y gastos al Congreso para su tratamiento asignativo, porque de otra manera el Poder Ejecutivo tendría total discrecionalidad en el manejo de los recursos -sobre todo-, en un año electoral, con las consecuencias negativas que de ello deriva.
Privilegios para algunos
Tampoco se puede incorporar artículos en la ley de presupuesto, que correspondan al impuesto a las ganancias que deban tributar los magistrados judiciales, porque existe una ley específica que establece el objeto y sujeto alcanzado con este tributo.
Sin embargo, hay que recordar que la vicepresidenta Cristina Fernández cobra dos pensiones de privilegio por un valor superior a los $4.700.000 mensuales, sin pagar el impuesto a las ganancias que le corresponde. Cabe recordar que los organismos del Estado que deberían haber rechazado estos privilegios, no cumplieron con su deber.
Reflexión final
En todos los países serios donde los políticos gobernantes toman decisiones que pueden afectar a las instituciones públicas y a la sociedad, ya sea por ineptitud y/o corrupción, las sociedades democráticas no dudan en ejercer sus derechos y los cambian en forma inmediata (ej., Nixon en Estados Unidos, Boris Johnson en Gran Bretaña, y el caso de otros mandatarios en Italia y en España).
Argentina es un país mediocre, porque está gobernado por mediocres. Para recuperar nuestras instituciones presupuestarias, es necesario deshacerse de ellos.
* Integrante de ASAP Filial Comahue
Enrique Omar Driussi *
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