Maestro Armando Antonio Bautista Cucurullo

Por Beatriz Chávez


Hace unos días homenajeamos a la escuela n° 57 de Kilca/Quilca por sus cien años de vida. Numerosos maestros normales nacionales poblaron nuestras tierras, imbuidos de saberes que plasmaron en niños ávidos de conocimientos. Armando nació en Banfield (prov. Bs As) el 19 de diciembre de 1915. Era hijo de Alfredo Cucurullo y Celia Cammaratta (hijos de italianos). Fue el segundo de tres hermanos; Oscar Severo, el mayor y Elsa Margarita, la menor. Estudió en Bs As. se recibió de Maestro Normal Nacional y Profesor de Educación Física. Su hermano Oscar, también fue Maestro muchos años en Zapala (sus 2 hijos varones nacieron allí) y con el tiempo fue designado Inspector de Escuelas. Volvió a Bs As y se radicó finalmente en Lomas de Zamora.

En la década del 40 don Cucurullo llegó a Neuquén. Trabajó en la División de dactiloscopia de Policía. “Conoció a mamá aquí en Neuquén, luego de algunos años de noviazgo, se casaron y fue designado Director en la Escuela n° 57 La Gotera (21/2/1946), se instalaron en Quilca (Aluminé).” Como anécdota recuerdo haber escuchado a mamá contar cómo papá cruzó más de una vez el paso del Rahue a caballo, tratando de ganar a las terribles nevadas y viento blanco”, nos relató Mónica, la hija del maestro.

Su esposa viajaba a Neuquén antes, pues Armando debía cumplir con el periodo Septiembre-mayo de la escuela. La institución recibía niños pertenecientes a una reserva indígena. “Mamá les preparaba comida, mate cocido, les enseñaban a higienizarse, etc. Los largos trayectos hasta allí, los hacían generalmente a caballo. El clima no favoreció con el tiempo a mamá y después de varios años, volvieron a Neuquén Capital” cuenta .

“Papá ejerció como maestro en diferentes establecimientos, recuerdo la Escuela 101 de Valentina, la 121 de Neuquén y la infaltable N°2, entre otras. Fue profesor de Educación Física en la Escuela Industrial de Neuquén ; fue árbitro de básquet (deporte que le apasionaba y enseñaba a algunos jugadores de la época (Valls, Iommi, Posse, Osés, Filipponi que venían a casa a veces a escuchar “directivas de juego”). Nos llevaba a mi hermano y a mí al Club Pacífico, para que lo viéramos arbitrar”, continúa Mónica. Falleció el 16 de enero de 1962, con sólo 47 años.

En la foto lo vemos con su hijo mayor y alumnos egresados, de la escuela Industrial, en la Isla Victoria. Su esposa era María Cristina Vicente, hija de Salvador Vicente Quirós y de Victoriana Arranz Quijano, ambos españoles, de Irun (localidad cercana a Valladolid). Llegaron en barco a la Argentina, con su hija mayor de algunos meses, Agustina. Recalaron en Azul (Prov. Bs As) porque ya los habían precedido algunos primos de Salvador. Allí nacieron, José, María Cristina (mamá) y Salvador. Luego, en la década del ‘20 vinieron a Neuquén, aquí nació Mercedes, que falleció en 1934, con sólo 8 años. María Cristina cursó su Primaria en la Escuela N°2, al igual que sus hermanos. La abuela, ama de casa.

El Abuelo Salvador, trabajó como cobrador en la Usina Eléctrica. Fue Director de la Banda de Policía del Territorio, escribía las partituras de música para diferentes instrumentos, y daban conciertos, según se contaba en casa. Falleció en 1951.

En Julio de 1950, nació el primer hijo de Armando y María Cristina, Néstor Armando; cursó su primaria en la Escuela N°2, secundaria en el Colegio Gral. José de San Martín. En la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca) se recibió de Contador Público Nacional. Tuvo dos hijos, Martín Ignacio y María Cristina, y un nieto, Ciro Tobías. “En junio de 1953, nací yo, Mónica Mercedes. Mi primaria también la cursé en la Escuela N°2 y secundaria en el Colegio Gral. José de San Martín. Asistía también a clases en la Escuela de Bellas Artes, mis profesores fueron Don Emilio Saraco y Elba Elissetche. En la entonces Universidad Provincial del Neuquén (hoy UNComahue), cursé 2 años de Filosofía y Letras. Carrera que no continué por mis horarios de trabajo en esa época (empecé a trabajar a los 17 años, recién recibida). Y cursé varios años en la Alianza Francesa de Neuquén, hasta junio de 1976, fecha en que falleció mamá y no continué. Estoy en pareja desde hace 45 años”, cierra Mónica el relato de una neuquina que atesora en sus recuerdos la vida transcurrida en aquel Neuquén del Siglo XX evocando la labor de sus ancestros.