LA SEMANA EN VIEDMA: Final incierto

Redacción

Por Redacción

Ni bien terminó la Segunda Guerra Mundial en 1945, los Estados Unidos y la ex Unión Soviética integraron dos bloques reuniendo cada uno a varios países. Los ejes de poder derivaron en la creación de situaciones de tensión en varios puntos del globo, sin que las cosas llegaran finalmente al punto de una declaración bélica.

Las marionetas siguieron manipulándose de esa manera hasta el invento de la «Guerra de las galaxias» y se extendió hasta los '80. A todo ese proceso de nerviosismo público internacional se le denominó «Guerra Fría».

En una zona muy distante de ese arquetipo conflictivo, es decir el pago chico, comenzaba a vislumbrarse un proceso dirigido hacia un mismo clima. Se caracteriza por profundas divisiones de intereses en disputa.

El intendente Jorge Ferreira lanzó un elíptico misil contra el titular del Instituto de Promoción y Planificación de la Vivienda (IPPV), Vicente Pili, acusándolo de desentenderse del otorgamiento de refuerzos de infraestructura en el marco del plan «soluciones habitacionales».

El funcionario provincial, a quien rara vez se lo encuentra en sus oficinas de Wintter y Murillo -sede del organismo de Vivienda-, apareció para responder con munición de grueso calibre verbal: «Hace un año que Ferreira tiene a disposición 172.497,49 pesos y nunca lo retiró».

Y la pirotecnia verbal sigue. Incluso en forma encubierta. Hay un dato que resulta llamativo y no pasa inadvertido.

En los mismos momentos del reclamo municipal, el gobierno provincial difundió un incremento del 11,1 por ciento en la desocupación en esta ciudad. Justamente, un índice caro a los sentimientos del intendente quien viene mostrando con orgullo la bandera de reducir el desempleo.

Quizá la difusión sea coincidente, pero qué casualidad que los datos anteriores al 11,1 %, en baja con 8,6%; no tuvieron la misma consideración a la hora de hacerlos públicos. Los interesados en recabarlos tuvieron que ir a consultar a las oficinas públicas provinciales.

Esta vez, el bloque de Ferreira, contó con dos aliados fortuitos y desde un sesgo independiente. Estos también aprovecharon para sacarle lustre a los fusiles haciendo «centro-mosca» en la figura de Pili.

El representante de UPCN en el IPPV, Oscar Zapata, salió a denunciar la falta de conducción del organismo y que el mayor peso en la puja de la gente por una vivienda recae sobre las espaldas de los empleados quienes son los que deben poner la cara.

En el mismo sentido, la Mutual Obreros de la Construcción, que conduce Raúl Martínez, se sumó a las críticas invocando una actitud de desidia en quienes deben encontrar soluciones al déficit habitacional que acarrea la ciudad.

Las chispas están siendo seguidas atentamente desde el gobierno provincial. Se dice que los canales con el jefe comunal no están cortados porque aún no se lo ve como una «amenaza» hacia la figura del gobernador Miguel Saiz. Sin embargo los satélites lo tienen apuntado.

Ven que Ferreira maniobra en forma mediática intentando responder a algunas necesidades cuando la gente golpea las puertas sea por viviendas o inseguridad.

La tirantez promete seguir escribiendo capítulos, pues las necesidades se vuelven cada vez más manifiestas.

Como si fuera un emblema, una encuesta privada elaborada por la firma Analistas del Sur determinó que en los barrios periféricos un 52,3 por ciento de los consultados requieren como mínimo un lote para levantar su techo familiar.

Así como los hechos políticos que superaron a la «Guerra Fría» no produjeron soluciones de fondo, en este pequeño ámbito interno los protagonistas se preparan para nuevas contiendas con final incierto.

 

ENRIQUE CAMINO

rnrionegroviedma@yahoo.com.ar


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