Intendentes de todo el Alto Valle acompañan a Barda del Medio

A horas de celebrarse los 100 años de la construcción del dique Ballester las comunas valletanas revalorizan la obra de riego y control de crecidas más monumental del siglo XX realizada en toda la región.

Redacción

Por Redacción

Carlos Soria, del municipio de Roca: “Hablar de la importancia de una obra que permite el riego de todo el Alto Valle desde Barda del Medio hasta Chichinales es hablar de uno de los pilares del crecimiento de toda la región. El desarrollo a partir de la actividad agropecuaria le brindó a las ciudades de la zona una identidad compartida, un sello que las distingue en el país y el mundo.

“Un común denominador es el Canal Principal de Riego, el conducto que acerca el agua a las plantas y permite su producción. En Roca, además este Canal es hoy un espacio de esparcimiento y recreación, un lugar que hemos podido embellecer y adecuar su uso a las necesidades de una ciudad en constante crecimiento.

“Quienes hace cien años proyectaban y concretaban una obra de semejante envergadura, tal vez no imaginaban que estaban marcando la vida de tantas generaciones, pero concienzudamente sentaron las bases para que, contando con la estructura necesaria pudiéramos continuar gestando el desarrollo de esta rica zona norte de la Patagonia argentina”.

Martín Farizano, de Neuquén: “El centenario de la construcción del Dique Ballester se enmarca justamente en la celebración del bicentenario del primer gobierno patrio, una buena oportunidad para evaluar y poner en perspectiva nuestras acciones y proyectos. Aquella visión de futuro y las convicciones de ingenieros como Cipolletti, Severini, Passalacua y Ballester, respaldados por la decisión política del Ministro de Obras Públicas de la Nación, Ezequiel Ramos Mexia, mucho tienen que ver con el desarrollo de nuestra región. Y son ejemplo de lo que significan las reales políticas de estado.

“Fueron veintiún años de trabajo lo que demandó la construcción del Dique, y su resultado final, lo convierte en una de las obras de ingeniería, más importantes de principios de siglo, que no solo integra a través de un mismo sistema de riego a los ríos de la región, sino también a las provincias del Neuquén y de Río Negro.

“De ahí que el dique Ballester sea un ejemplo de esfuerzo y de la visión de toda una comunidad, que aun con sus diferencias, es capaz de generar el progreso necesarios para lograr su desarrollo. Estas conductas superadoras son las que debemos tomar como referencia. Hoy protagonizamos otro cambio de época, que exige de toda la clase dirigente un compromiso y una vocación de servicio renovados.

“Celebro con orgullo este centenario, que es sin duda una demostración de esfuerzo, responsabilidad, creatividad y valentía; y una nueva forma de mirar el futuro promoviendo la inclusión, la equidad, la democracia y la justicia”.

Alberto Weretilneck, de Cipolletti: “Que lo urgente no nos impida ver lo importante… Es el sabio consejo que muchas veces, en la necesidad de ir dando respuestas a las necesidades concretas de nuestras comunidades, perdemos de vista. La importancia de planificar con un sentido amplio, y para el mediano y corto plazo parece un valor caído en desuso en las prácticas políticas argentinas. Y sin embargo, son las bases para transformar la realidad.

“Debemos mirarnos en el espejo de los que nos precedieron. Hace un siglo, esta región era nada más que una promesa… y eso solamente para quienes se atrevían a imaginarse más allá de lo que veían, porque la aridez del paisaje debe haber sido muy desalentadora. En cambio, hoy tenemos un valle irrigado de más de 60.000 hectáreas, con un gran potencial a desarrollar y con el reconocimiento internacional de su producción.

“Seguro que no fue una tarea sencilla ni de una sola persona. En los primeros años del siglo, hubo un ministro de Obras Públicas que se animó a volar alto (Ezequiel Ramos Mexía); un presidente que lo apoyó (Figueroa Alcorta); y un ingeniero que tuvo la capacidad de basarse en estudios previos y la capacidad necesaria para adaptarlo y concretarlo (Decio Severini).

“En 1910, con los medios tecnológicos de la época, en medio del desierto patagónica comenzó una obra monumental: un dique para la prevención de las crecidas del Neuquén; 130 kilómetros de un canal principal de riego; un canal derivador de caudales. Superaron dificultades de todo tipo: técnicas, logísticas, económicas.

“Sin esa combinación tan particular de un Estado que se animó a planificar y llevar adelante una obra para el desarrollo futuro; de inversores particulares que creyeron que era factible cultivar en esos arenales; del espíritu investigador que buscaba determinar las mejores especies para cultivar, nada hubiera sido posible.

Más de 700.000 habitantes ubicadas en su área inmediata; una actividad agro – industrial con alta inversión de tecnología; un centro de referencia educativo, sanitario, comercial y financiero a escala nacional. Todo porque una generación de argentinos de animó a planificar con visión de largo plazo.

“Esa es la visión que debemos recuperar los argentinos de 2010. Tenemos que animarnos a planificar el futuro”.

Graciano Bracalante, de Allen: “La obra del dique Ballester podría tener varios nombres sin desmerecer al mismo, como Cipolletti, Galeano, Pasalacqua y tantos otros técnicos que trabajaron en tan magnífica empresa, pero sin dudas que la funcionalidad del mismo responde a un mismo objetivo, que fué el nacimiento de la producción en nuestro Valle, gracias a éste desarrollo, de la mano de la producción agricola-ganadera pasamos a la Fruticultura, ícono emblemático de nuestra zona.

“En mi localidad Allen, que en pocos días más y coincidentemente con el bicentenario de la Patria cumple 100 años, ha permitido ésta obra de riego que en los primeros 60 años mi localidad haya sido tan preponderante como fortaleza productiva, si bien la traza actual de la ruta 22 nos hizo una mala pasada en el progreso, el dique permitió no sólo mantener sino acrecentar la potencia de Allen en Fruticultura y no sólo como productor de Peras y Manzanas. En nosotros está salvaguardar ésta infraestructura con la puesta en marcha del ya propuesto PLan “Rector”, para no mansillar las zonas productivas que son el eje de nuestra economía sino además para contemporizar puentes y otras instalaciones que van a poner a prueba nuestro ingenio y seguir complementandonos para mantener todo vigente en funcionalidad.

“Con motivo de la realización de la XII edición de la Fiesta Nacional de la Pera hicimos una muestra exclusiva en maqueta del dique Ballester, en su homenaje dado que si cumple memoria el Dique cumplimos todas las localidades que nos nutrimos de su embalse”.

Luis Albrieu, de Villa Regina: “Se cumplen 100 años de las obra de riego más importante de los ríos Limay y Neuquén que permitió irrigar más de 60.000 hectáreas creando uno de los valles más ricos del mundo, el alto valle del río Negro. Quien lo conoce sabrá valorarlo no sólo como una magnífica obra de ingeniería, sino también como una obra de arte de cuidada estética. En él nace el canal principal con un recorrido de 130 km, que es la arteria principal del sistema de riego. Una obra que puesta en el lugar y en el momento en que se construyó (ausencia de medios de comunicación, clima inhóspito, amenaza de malones, etc) cobra una dimensión increíble”.

Juan Oscar Reggioni, de Fernández Oro: “Para quienes vinieron desde muy lejos como nuestros padres y abuelos a trabajar y poblar estas tierras, la obra del dique Ballester fue algo muy importante y beneficioso para la zona incluida nuestra localidad. No hay que olvidar que por aquellos tiempos el sistema de riego del dique Ballester permitió producir chacras y plantaciones en la zona y además que los lugares se conviertan en pueblos pujantes. Sin duda, que la gran obra del Dique Ballester forma parte de la historia del Valle y estuvo centrada en la gran capacidad e inteligencia del hombre”.

Juan Domingo Garrone, de Godoy: “Este dique es una de las obras de riego y control de crecidas mas monumentales de principio de siglo realizada sobre el Río Neuquén, ha beneficiado y beneficia a miles de personas en forma directa a productores con su servicio.

La enorme visión de aquel conjunto de personas que lo diseñaron , lo proyectaron y lo pusieron en marcha es digana de destacar.

“Me parece importante en nombre de los habitantes de General Enrique Godoy, agradecer por este importante medio todo el servicio prestado a través de esta obra, la cual se hizo con mucho esfuerzo y una inversión enorme”.

Leonardo Alberto Ballester, de Ingeniero Huergo: “En mi caso particular trato por un momento en trasladarme en el tiempo, situarse en el 1910, imaginar que las maquinarias de ese entonces, eran a vapor, pequeñas locomotoras, caballos, mulas, carretillas; no habia los grandes camiones, palas o retroescabadoras que hoy trasladan varios metros cubicos de aridos de un lugar a otro en cuestion de minutos, no existian los satelites, no habria “imagino” un historial de cuantos metros cubicos de agua podria traer el rio Neuquen.

“Lo que si es evidente, habia ingenieros, topógrafos y demás profesionales con una visión y conocimientos extraordinarios, que creyeron primero en la posibilidad de dominar el caudal del Río Neuquen a travez de un dique y derivarlo en un canal principal, con majestuosas obras de arte, “famosos saltos de aguas” que en el sector de Huergo podemos observar y disfrutar de dos de ellos, que a su vez se ramificaria en canales secundarios y luego en acequias.

“Esta obra trajo la vida y el desarrollo pleno del Alto Valle. Basta fijarse que la mayoría de las ciudades de este sector tiene menos de cien años, es decir que nacieron después del dique, y las que nacieron antes, podemos asegurar que se desarrollaron a partir de esta “obra”, los otros intentos de obras de regadío fracasaron.

“Por ello, simplemente mi humilde reconocimiento y agradecimiento a todos aquellos que tuvieron la visión, el conocimiento y la decisión de emprender una empresa de esta naturaleza”.

Miguel Petricio, de Mainqué: “Este municipio no puede estar ausente en esta celebración. Admiramos la inteligencia de los profesionales de la época y a la sangre que hinchó las venas y activó los músculos de tantos seres humanos que con esfuerzo y sudor hicieron posible dar nacimiento a la producción y desarrollo de nuestra región. Nuestro homenaje a ellos”.

Raúl Rolando Béttiga, de Senillosa: “Un siglo de un ambicioso proyecto. Una obra de ingeniería simplemente perfecta, pensada para un servicio que se ha mantenido apenas 100 años. Atenuador de crecidas, regulador de sistema de riego para todo el valle y una excelente vía de comunicación.

“Sin dudas la audacia y la inteligencia de aquel entonces, sin contar con los avances de la tecnología con la que contamos en nuestros días, es digna de admiración y orgullo. El “Dique Ing. Ballester”, es un monumento que honra a sus creadores.

“Vaya nuestro homenaje a aquellos a aquellos hombres y mujeres que lo hicieron posible”.

PRODUCCIÓN: Mariana Benítez (marianab@rionegro.com.ar)


Carlos Soria, del municipio de Roca: “Hablar de la importancia de una obra que permite el riego de todo el Alto Valle desde Barda del Medio hasta Chichinales es hablar de uno de los pilares del crecimiento de toda la región. El desarrollo a partir de la actividad agropecuaria le brindó a las ciudades de la zona una identidad compartida, un sello que las distingue en el país y el mundo.

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