El esquema táctico viste a la moda

El dibujo táctico 4-2-3-1 exige, una vez perdida la pelota, una rápida transición para que el equipo no quede descompensado en defensa.

Redacción

Por Redacción

El tándem Mascherano-Verón será el patrón del mediocampo argentino en Sudáfrica.

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La modernidad táctica aplicada al fútbol, tiene su presentación oficial cada cuatro años en una nueva Copa del Mundo. Desde el histórico 2-3-5 de los primeros mundiales, pasando por el 4-3-3 de Argentina ‘78 o el 3-4-1-2 con líbero y dos stoppers que planteó Carlos Bilardo para la selección argentina en México ‘86, en Sudáfrica 2010 predominará un nuevo dibujo: el 4-2-3-1. Será una versión renovada y más ofensiva que el 4-4-1-1 que se distinguió en Alemania 2006. La principal diferencia respecto del dibujo que la pasada Copa del Mundo dejó como legado radica en que ahora al menos uno de los mediocampistas externos tiene características ofensivas, por lo que con el equipo en ataque, el volante del otro costado pasa a jugar en la misma línea. Así, en medio de los volantes externos adelantados aparece un mediapunta o un delantero que abandona la línea del otro atacante, que actúa como referencia en el área para jugar por detrás del ‘9’. De este modo, el esquema predominante será con línea de cuatro defensores, dos volantes centrales (uno de ellos con más obligaciones con la pelota), tres jugadores por delante del ‘doble cinco’ y un atacante como única referencia ofensiva. Al repasar los sistemas a utilizar por los seleccionados que, por su historia, marcan tendencia en el mundo con relación a la táctica, se podrá entender mejor cómo se llega a este dibujo. En el seleccionado argentino, por ejemplo, es Angel Di María el más ofensivo de los mediocampistas externos y con Lionel Messi unos metros por detrás de Gonzalo Higuaín, como ya anunció que lo ubicará Diego Maradona, se llega finalmente a un 4-2-3-1, que se sostendrá con el conjunto en posición ofensiva. En Brasil, Robinho se mueve como volante izquierdo adelantado, en vez de jugar en la misma línea que Luis Fabiano, con Kaká por detrás del ‘9’ y Elano sobre la derecha, más pendiente de recorrer los cien metros, ni más ni menos que como lo hace Jonás Gutiérrez en Argentina. En Alemania, la presencia de Bastian Schweinsteiger sobre un lateral de la zona media y el retroceso del atacante Lukas Podolski, por detrás del ‘faro’ Miroslav Klose, le dan sentido al 4-2-3-1. Así, en Holanda, el delantero Dirk Kuyt se desenvuelve por la derecha, en la misma línea que Rafael Van der Vaart y Arjen Robben, para abastecer al centroatacante Robin Van Persie. Y en Francia, Thierry Henry baja por uno de los laterales para dejar más adelantado a Nicolas Anelka. Aún en los seleccionados que disponen dos delanteros aparentemente fijos, tales los casos de Italia, España e Inglaterra, por ejemplo, sus entrenadores hacen bajar unos metros a uno de los atacantes para asociarse al circuito ofensivo y quitarles así una referencia a las defensas rivales. Vincenzo Iaquinta o Giuseppe Rossi retroceden para dejar solo arriba a Alberto Gilardino en Italia; David Villa y Fernando Torres alternan posiciones en España, y Emile Heskey y Wayne Rooney hacen lo propio en Inglaterra.

las claves


El tándem Mascherano-Verón será el patrón del mediocampo argentino en Sudáfrica.

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