¿Qué se respira en Neuquén?: primer mapa sobre la calidad del aire y el rol clave del viento

El primer informe de Clean Air Data detectó cómo la dinámica diaria del Alto Valle condiciona la calidad del aire: los contaminantes quedan atrapados justo “en la capa donde se desarrolla la vida”. ¿Cuáles son los mejores horarios para ventilar la casa y hacer ejercicio?

Por Elena Egea

Vivir en Neuquén es convivir con el viento. A veces molesta, pero ese aire inquieto puede resultar un gran aliado. «La atmósfera en nuestra zona nos brinda una ventilación natural bastante importante», explicó la directora científica y responsable técnica de Monitoreo en Clean Air Data, Marisa Cogliati. Mientras la ciudad crece al ritmo frenético de Vaca Muerta, aún conserva su capacidad innata para limpiarse a sí misma. Sin embargo, incluso la naturaleza tiene sus límites cuando cae la noche.

Así lo reveló el primer informe de Clean Air Data, una firma que combina la ciencia con el sector privado. En su estudio inaugural de febrero registró que si bien la calidad del aire osciló entre niveles buenos y moderados, hubo cinco jornadas donde el índice cayó de «moderado a malo».

Según señaló la directora científica, detectaron un patrón que funciona como un reloj atmosférico: tardes limpias gracias a la radiación solar y noches donde el frío del suelo forma una «tapa» térmica que atrapa el humo y las partículas justo «en la capa donde se desarrolla la vida«.

¿Qué se respira en Neuquén?


El informe arrojó luz sobre la composición del aire de la capital de Neuquén. Cogliati detalló que los sensores, estratégicamente ubicados en la zona de la Universidad Nacional del Comahue y en un área residencial cercana al Estadio Ruca Che detectaron material particulado fino, conocido como PM2.5, además de trazas de productos de combustión.

Los técnicos identificaron que estas emisiones procedían de múltiples fuentes: el tránsito vehicular, el polvo urbano, la calefacción residencial, las actividades industriales y de transporte logístico.

La directora Científica de la firma explicó que la geografía de Neuquén desempeña un rol fundamental en el aire que se respira en la ciudad. Los vientos predominantes del oeste y sudoeste actúan como vectores que transportan partículas desde las zonas industriales y de explotación hidrocarburífera hacia los centros urbanos.

Cogliati señaló que, si bien el viento funciona a menudo como un «limpiador», tiene un doble filo: «Es lo que transporta a los contaminantes, los lleva de un lugar a otro, pero si están los contaminantes en el suelo, también los levanta». Es decir, una tormenta de viento puede, paradójicamente, empeorar la calidad del aire al poner en suspensión polvo y otras partículas ya asentadas.

El estudio detalló que los cinco días con calidad del aire «moderada a mala» en febrero se relacionaron con fenómenos meteorológicos. Algunos de ellos fueron tormentas de viento, mientras que otros sufrieron la influencia de corrientes de aire provenientes de los incendios forestales que afectaron el sur de Chile y Chubut. «Como el aire es el que transporta el material particulado, ese aire que estaba lleno de humo empezó a llegar a la zona», mencionó.

El resto de los días, la calidad del aire se mantuvo en niveles buenos, con una dinámica diaria particular: las tardes, entre las 14 y las 18 horas, presentaron la mejor ventilación atmosférica. En cambio, durante la noche, especialmente entre las 21 y las 2 de la madrugada, la atmósfera se mostró más estática.

«La atmósfera durante la noche está más quieta, entonces cualquier tipo de material que se libera se va a quedar ahí», explicó Cogliati. Este fenómeno, conocido como inversión térmica, actúa como una cúpula que impide la dispersión de los contaminantes.

El tránsito y la actividad industrial afectan la calidad del aire en Neuquén. (Foto: Matías Subat).

Impacto en la salud y la planificación urbana de Neuquén


Las partículas PM2.5 son microscópicas y representan una preocupación especial para la salud pública debido a su capacidad de penetración profunda en el sistema respiratorio. Cogliati destacó que, aunque los valores promedio de febrero no implicaron un riesgo grave, los picos detectados durante esos cinco días pudieron causar molestias.

Informó que, según ciertos estudios, el material particulado «puede afectar la salud de personas sensibles». Esto incluye a quienes padecen asma, alergias o alta sensibilidad, personas que pudieron experimentar cierta irritación ocular o una agudización de sus síntomas en las peores jornadas del segundo mes del año.

«La calidad del aire impacta en la salud pública. Contar con datos locales nos permite recomendar, por ejemplo, las franjas horarias más adecuadas para ventilar hogares o realizar actividad física», remarcó.

La científica agregó que estos informes, además, representan una herramienta estratégica para el futuro de la región: «Medir la calidad del aire no es un ejercicio académico. Es la única manera de transformar percepciones en información objetiva y, a partir de ahí, diseñar políticas públicas y estrategias privadas con sustento científico».

La posibilidad de tener datos continuos y localizados permite a las instituciones mitigar riesgos sanitarios, optimizar la planificación de actividades al aire libre y asegurar un cumplimiento de las normativas ambientales con bases técnicas sólidas.

Cogliati agregó que, por otro lado, la información obtenida sirve para prevenir un crecimiento desordenado que perjudique la calidad del aire que se respira. Neuquén, ubicada en el fondo de un valle con la meseta a su alrededor, presenta zonas con diferente capacidad de ventilación.

«Las zonas que están en el interior del valle están mucho más reparadas y eso hace que no tengan una ventilación tan alta», señaló. La expansión urbana y el aumento desmedido de altos edificios podrían, a futuro, comprometer esta ventilación natural que hoy favorece a la ciudad.

El objetivo de Clean Air Data, según recalcaron desde la firma, es que el crecimiento productivo de la provincia, impulsado por la industria, se integre con la vida urbana de manera equilibrada, sin comprometer la salud ambiental. «Sería bueno que la gente empiece a darse cuenta de que es muy importante no solamente cuidar el ambiente, el suelo, la vegetación y demás, sino el aire. Cuanto mejor lo entendamos, mejor va a ser la salud de la población», enfatizó Cogliati.

Los sensores se ubican cerca de la Universidad Nacional del Comahue y el Estadio Ruca Che. (Foto Matías Subat).

Microplásticos en el aire: revela altos niveles en aulas y laboratorios de Buenos Aires


Un estudio realizado en la Universidad Nacional de Luján elaboró un mapa interno de contaminación por microplásticos en el aire . Encendió una alarma sobre la calidad ambiental en espacios cerrados de uso cotidiano.


La investigación encabezada por Jonatan Gómez, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC), evaluó durante todo 2025 la presencia de estas partículas en aulas, oficinas y laboratorios. El equipo instaló muestras en distintos ambientes interiores y exteriores de la universidad y utilizó líquenes como herramienta de monitoreo.


Estos organismos, resultado de la asociación entre un hongo y un alga, absorben directamente las partículas presentes en el aire, ya que no poseen raíces ni sistemas de filtrado. Por eso, se los consideró indicadores precisos de la calidad ambiental.


Los primeros resultados mostraron que los espacios con menor circulación de aire registraron la mayor acumulación de microplásticos. A la inversa, en las áreas abiertas la concentración descendió de manera notable. Entre los sectores más críticos se destacaron las zonas de impresión 3D, donde el uso constante de filamentos plásticos favoreció el desprendimiento de fibras microscópicas durante la fabricación y manipulación de piezas.


Gómez explicó que, a nivel global, aún no se definieron umbrales claros sobre qué niveles de microplásticos en el aire pueden considerarse aceptables. El objetivo del trabajo no apuntó a fijar un número “seguro” o “peligroso”, sino a cotejar ambientes.


Las conclusiones preliminares revelaron que algunos sectores cerrados de la Universidad Nacional de Luján presentaron niveles de microplásticos superiores a los reportados en estudios realizados en instituciones educativas europeas. Ese dato reforzó la necesidad de sostener y ampliar el monitoreo como herramienta de gestión ambiental.


“El trabajo produjo información de base que hasta ahora no existía y abrió nuevas líneas de investigación. Al mismo tiempo, confirmó algo inquietante: los microplásticos estuvieron presentes en todos los ambientes que habitamos”, concluyó Gómez.


Vivir en Neuquén es convivir con el viento. A veces molesta, pero ese aire inquieto puede resultar un gran aliado. "La atmósfera en nuestra zona nos brinda una ventilación natural bastante importante", explicó la directora científica y responsable técnica de Monitoreo en Clean Air Data, Marisa Cogliati. Mientras la ciudad crece al ritmo frenético de Vaca Muerta, aún conserva su capacidad innata para limpiarse a sí misma. Sin embargo, incluso la naturaleza tiene sus límites cuando cae la noche.

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