Weretilneck y el pronóstico de semana estresante
El ministro Santilli adelantó a Weretilneck que Río Negro estaría en grupo de provincias con adelantos financieros. Ese vínculo entusiasma al gobernador para los tiempos electorales. La Provincia firmará -martes o miércoles- otro acuerdo por GNL, y logrará una nueva inyección de dólares. El cierre de listas en JSRN, el lugar de Weretilneck y la crisis con Pesatti.
El oficialismo abre una semana estresante. Debe resolver parte de la ingeniería financiera con la Nación, cerrar un nuevo acuerdo por el GNL y, además, concluir con el armado de JSRN por el cierre de listas.
Río Negro ingresó en el grupo de provincias privilegiadas que dispondrán de adelantos de fondos de su coparticipación para sus emergencias financieras, con una tasa anual del 15% (la mitad del costo por sus sobregiros bancarios). El gobierno rionegrino podrá acceder a 120.000 millones de pesos, que equivalen a la masa salarial de un mes de los estatales.
La incorporación de Río Negro figura en el decreto nacional N° 219, del lunes 6, pero la decisión fue previamente transmitida por el ministro del Interior, Diego Santilli, al gobernador Weretilneck cuando se reunía el martes 31 con su gabinete.
Esa conjunción con Santilli entusiasma al mandatario en sus teorías electorales, vinculadas hoy a las posibilidades de Milei, con un consecuente bloqueo a la candidatura de Aníbal Tortoriello por La Libertad Avanza y el riesgo que traslada a Casa Rosada frente a un potencial triunfo “kirchnerista” de la peronista María Emilia Soria. Todo, aún, ciencia ficción.
La gestión de servicios está encuadrada en la premisa expuesta en febrero por Weretilneck en una cena con sus legisladores cuando relativizó mejoras a lo ya existente y, en cambio, los orientó a militar con el relato de un cambio provincial por las inversiones privadas.
El tránsito oficial no será sencillo si las penurias ciudadanas se repiten por deficiencias en las tareas elementales del Estado, especialmente cuando no existe reacción gubernamental o se diluye en las mismas entrañas del oficialismo. Sorprende que funcionarios expresen escepticismo con el futuro de JSRN.
Las expectativas se mantienen en el aspecto energético. Esta semana -martes o miércoles- Río Negro firmará el contrato con Southern Energy S.A. para exportar GNL por el Golfo San Matías. Ese consorcio SESA está integrado por seis firmas, entre ellas, las mayores accionistas son PAE e YPF. Lo pactado -que contendría un bono inicial de unas decenas de millones de dólares– se tratará en la Legislatura en la próxima o en última semana de abril.
El cuadro legislativo contiene la otra encrucijada oficial para esta semana, ceñida a las diferencias no resueltas entre Weretilneck y Pedro Pesatti.
Este lunes, posiblemente, el vice defina la agenda parlamentaria, pero su enojo persiste y, por momentos, se incrementa. La indiferencia del gobernador lo indigna, que se expresa en el repetido anuncio de una reunión que nunca se concreta. Sí, últimamente intercambian mensajes, en forma directa o a través del presidente de la bancada, Facundo López.
El viernes concluye la inscripción de listas para la elección partidaria de Juntos. Entre las ideas deslizadas, Weretilneck evaluaría no seguir en la presidencia y, en cambio, promover a otros dirigentes. ¿Ocurrirá eso? Prevé sí que Pesatti tenga participación, aunque cualquier oferta o alternativa deberá sobreponerse a la negativa del vice, crítico con el camino adoptado por JSRN.
“Me dejaron afuera del gobierno”, repite también Pesatti. El cipoleño busca atenuar esa conclusión y, por eso, hizo saber al viedmense que espera su armado del Instituto de Planificación (IAPID), creado por ley en el 2015, pero nunca concretado. El vice piensa para ese proceso en el hoy titular del Idevi, Gastón Gutiérrez.
Son débiles y aisladas acciones frente a la alta inestabilidad política entre ellos. Perdura la peligrosa pendiente por la falta de acuerdo para la conformación del bloque de Tortoriello, que autorizó Pesatti y que Weretilneck resiste. Ese contrapunto escaló en febrero, pero la definición se aplazó cuando asomaba un quiebre definitivo.
El tiempo, por sí solo, no trajo ni traerá ninguna solución.
El oficialismo abre una semana estresante. Debe resolver parte de la ingeniería financiera con la Nación, cerrar un nuevo acuerdo por el GNL y, además, concluir con el armado de JSRN por el cierre de listas.
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