Neuquén, en un juego de equilibrios
Cuando la fluida relación entre Neuquén y el Gobierno nacional parecía acercarse a un nuevo escollo, la reforma de la Zona Fría del gas y su impacto en la Patagonia, un compromiso de la Casa Rosada volvió a calmar las aguas. La provincia enfrenta un juego de equilibrios que, más allá de las dudas que surgen por el modelo libertario, también tiene sus interrogantes internos.
Gobernar, como se sabe, es acordar. Y es acordar con aquellos que, en la previa, resultaba casi inimaginable lograr algún entendimiento, porque las diferencias lucían demasiado grandes.
Neuquén, como pocos, dio muestras a lo largo de su historia de comprender eso. O al menos, los gobernantes que condujeron la provincia, casi siempre bajo el mismo sello político, el del MPN.
El territorio como campo de negociación
Rolando Figueroa ingresará en un par de semanas en la segunda mitad de su tercer año de gestión en un momento, podría decirse, de cierta concertación con el Ejecutivo nacional de Javier Milei.
El vínculo, que en un primer momento pareció ser más tenso, en especial cuando los gobernadores patagónicos ensayaron un frente crítico hacia la Casa Rosada, ganó cercanía con el tiempo, el diálogo y, claro, la atracción que representa para cualquier dirigente el desarrollo de Vaca Muerta.
Sin embargo, con el avance del año legislativo en el Congreso de la Nación, un nuevo proyecto del Gobierno nacional, como en su momento fueron los de la reforma laboral y la modificación de la ley de glaciares, revitalizó las dudas sobre la posición de Neuquén.
La propuesta de recortar los beneficios de la Zona Fría para la tarifa del gas fue defendida por el Ejecutivo como un regreso al esquema original, que se aprobó en 2002 y alcanza casi exclusivamente a los usuarios de la Zona Patagónica.
Pero la redacción ofrecida desde el ministerio de Economía sumó un cambio que, en la región, causó incertidumbre y dejó en manos de la administración nacional o el organismo que se establezca como autoridad de aplicación el 50% de descuento que desde hace más de 20 años está fijado por ley.
El proyecto, que recibió media sanción en Diputados y aún debe pasar por el Senado, fue motivo de análisis esta semana que pasó en la Casa de Gobierno, con el propio Figueroa y su senadora, Julieta Corroza, al frente del proceso.
La novedad llegó casi sobre el fin de semana. Justo antes de que la incertidumbre diera un paso más, la administración libertaria habría dado su compromiso de retrotraer este artículo y dejar sin cambios el 50% de descuento para las tarifas de gas que pagan, además de los neuquinos, los usuarios del resto de la Patagonia, el sur de Mendoza y la Puna.
Una vez más, la política como un juego de equilibrios emergió en la escena local.
El margen de crítica y distancia de la provincia con el modelo del presidente Milei ganará claridad con el tiempo y la proximidad del año electoral, que, luego del Mundial, posiblemente empiece a ser parte de los cálculos de no pocos partidos.
En el medio, habrá interrogantes que despejar. Y no siempre como consecuencia de algún proyecto de ley o iniciativa reformista a favor del mercado.
El lunes pasado, en el acto por el 25 de Mayo, el que retomó un tono crítico con el Gobierno nacional fue el intendente de la ciudad de Neuquén, Mariano Gaido.
El jefe comunal suele basar sus discursos en lo que la capital y el municipio tienen para contar. Pero esta vez, frente a una réplica del Cabildo armado para la ocasión, pareció dar un paso más y apuntar contra la gestión libertaria por ajustar y no invertir.
“Nosotros coincidimos con esto de las cuentas en orden que está tan de moda, pero con una diferencia muy grande y es la inversión en obra pública”, añadió cuando este diario intentó ahondar sobre su postura.
El mensaje, aunque aislado, puede cobrar relevancia. En particular, si se tiene en cuenta que el intendente, con su partido Primero Neuquén, asoma como uno de los principales músculos políticos del frente provincial que, todo indica, tendrá a Figueroa y Gaido como punta de lanza en 2027.
La lámpara de Rolando
Gobernar, como se sabe, es acordar. Y es acordar con aquellos que, en la previa, resultaba casi inimaginable lograr algún entendimiento, porque las diferencias lucían demasiado grandes.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios