Del bote al lodge: la historia del pescador que encontró en El Chocón el lugar donde echar raíces

Diego Rodríguez llegó atraído por la pesca deportiva cuando Villa El Chocón comenzaba a descubrir su potencial turístico. Con el tiempo transformó una embarcación y una pasión en un emprendimiento que hoy recibe visitantes de todo el país para vivir la experiencia del lago, los paisajes y la tranquilidad patagónica.

Redacción

Por Redacción

La pesca deportiva fue el punto de partida de un proyecto turístico que hoy recibe visitantes de distintos puntos del país en Villa El Chocón.

Hay lugares que parecen elegirse mutuamente con quienes llegan a conocerlos. Villa El Chocón fue uno de esos lugares para Diego Rodríguez. Primero apareció el lago, después la pesca, más tarde llegaron los visitantes, los proyectos y los desafíos. Lo que comenzó con una embarcación y el deseo de compartir jornadas de pesca deportiva terminó convirtiéndose en un emprendimiento turístico que hoy recibe viajeros de distintos puntos de Argentina y del exterior.

Cuando Diego llegó a la villa, la pesca deportiva todavía era una actividad incipiente. El escenario, sin embargo, tenía todo para crecer: el lago artificial más grande del país, paredes de roca que cambian de color con la luz de la tarde y una calma difícil de encontrar en otros destinos. “Cuando llegamos, la pesca deportiva recién estaba dando sus primeros pasos en la localidad”, recuerda.

Con un bote semirrígido comenzó a guiar pescadores por las islas y por la zona de Los Gigantes. Durante años su trabajo fue acompañar a quienes llegaban atraídos por la posibilidad de pescar en uno de los espejos de agua más importantes de la Patagonia. Pero pronto entendió que la experiencia podía ser mucho más amplia.

Los visitantes preguntaban dónde dormir, dónde comer y qué hacer después de guardar las cañas. Así comenzó a tomar forma una idea que terminaría cambiando su rumbo. “Me gustó la idea de que el pescador llegara y tuviera todo resuelto, desde el alojamiento hasta la preparación de sus moscas para el día siguiente”, explica.

Diego Rodríguez transformó su pasión por la pesca en un emprendimiento que combina alojamiento, gastronomía y experiencias al aire libre.

La inspiración surgió de experiencias que conoció mientras trabajaba en operaciones de pesca deportiva en San Martín de los Andes y Junín de los Andes. Allí observó cómo funcionaban los lodges especializados y decidió adaptar ese modelo a la realidad de El Chocón.

Su relación con el turismo, en realidad, venía de mucho antes. Nació en una familia vinculada al comercio que comenzó su historia en Rosario y continuó en Neuquén. Cuando terminó la escuela secundaria inició la Licenciatura en Turismo en la Universidad Nacional del Comahue. Aunque no llegó a completar la carrera, asegura que gran parte de esos conocimientos siguen presentes en cada decisión que toma.

A lo largo de los años participó además en capacitaciones y acciones de promoción turística en distintas localidades del norte neuquino. Siempre sostuvo una convicción: cuando la pesca deportiva crece, también crecen los restaurantes, los alojamientos, los comercios y los servicios de toda una comunidad.

Los atardeceres sobre el lago son una de las postales más recordadas por quienes visitan Villa El Chocón.

El camino no estuvo exento de obstáculos. Construir el lodge demandó tiempo, esfuerzo y una fuerte apuesta económica. También hubo que adaptarse a los cambios en los hábitos de los viajeros. “Había que convencer a quienes venían a pescar por el día de quedarse, disfrutar una cena, pasar la noche frente al lago y vivir una experiencia completa”, cuenta.

Hoy, cuando habla de Villa El Chocón, Diego enumera una larga lista de razones para visitarla. Menciona la pesca deportiva, la tranquilidad, la cercanía con la naturaleza y también el patrimonio paleontológico que convirtió al destino en una referencia internacional. Allí se hallaron restos de algunos de los dinosaurios más impresionantes descubiertos en el mundo, incluido uno de los mayores depredadores terrestres conocidos.

Pero si hay algo que lo entusiasma especialmente son los paisajes. “Cada atardecer es distinto. No hay dos iguales”, asegura. La imagen que describe es familiar para quienes alguna vez se quedaron hasta el final del día frente al lago: el sol cayendo detrás de los acantilados, el agua reflejando tonos naranjas y rojizos, y una inmensidad silenciosa que parece extenderse hasta el horizonte.

La combinación de pesca deportiva, naturaleza y tranquilidad convierte a El Chocón en un destino cada vez más elegido.

Ese es, justamente, el espíritu que busca transmitir junto a su esposa Débora a través de Fario Fishing Lodge. Mientras ella está a cargo de la gastronomía, él coordina las actividades de pesca y la atención de los huéspedes. La propuesta incluye alojamiento frente al lago, comidas caseras, excursiones y una atención personalizada que apunta a que cada visitante se sienta como en casa.

El emprendimiento también genera trabajo para vecinos de la localidad. Entre guías, choferes, personal de mantenimiento, cocina y logística, alrededor de once personas participan del funcionamiento durante la temporada. Y continúa apostando a nuevas inversiones. Más habitaciones, nuevas embarcaciones y un comedor ampliado forman parte de los proyectos que imagina para el futuro.

“Queremos que quienes nos visitan se lleven un recuerdo completo del lugar. No sólo de la pesca, sino también de la atención, la gastronomía, los paisajes y la tranquilidad que ofrece El Chocón”, señala. Cuando se le pregunta por qué sigue apostando al turismo en Neuquén, la respuesta llega sin pausas. “Porque es una provincia extraordinaria. Tenemos nieve, pesca, senderismo, termas, ríos, lagos y paisajes únicos. Neuquén está creciendo y todavía tiene muchísimo potencial”.

Para conocer más los servicios que presta Diego, se puede ingresar al Instagram de fario_fishing _lodge o en Facebook Fario Fishing Lodge. Con información de Neuquén Informa.


La pesca deportiva fue el punto de partida de un proyecto turístico que hoy recibe visitantes de distintos puntos del país en Villa El Chocón.

Hay lugares que parecen elegirse mutuamente con quienes llegan a conocerlos. Villa El Chocón fue uno de esos lugares para Diego Rodríguez. Primero apareció el lago, después la pesca, más tarde llegaron los visitantes, los proyectos y los desafíos. Lo que comenzó con una embarcación y el deseo de compartir jornadas de pesca deportiva terminó convirtiéndose en un emprendimiento turístico que hoy recibe viajeros de distintos puntos de Argentina y del exterior.

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