Explorar San Martín de los Andes en mágicas cabalgatas que revelan el esplendor del otoño
Entre bosques teñidos de rojo, amarillo y verde, las cabalgatas se consolidan como una de las propuestas más elegidas para vivir el otoño en San Martín de los Andes.

El caballo avanza despacio sobre un sendero cubierto de hojas, mientras el bosque cambia de color a cada curva. Los raulíes arden en tonos rojizos, los robles pellín pintan de amarillo las laderas y los coihues sostienen su verde profundo. El aire huele a tierra húmeda y madera. Solo se escucha el crujido de las hojas bajo los cascos y la respiración del animal. San Martín de los Andes fue recomendada por la plataforma internacional de viajes Booking como uno de los lugares ideales para disfrutar del otoño y descubrirlo sobre el tibio lomo de un caballo es una de las mejores opciones.
Adrián Blanco, presidente de Lanín Turismo Aventura e integrante del Ente de Promoción Turística de San Martín de los Andes, destacó que uno de los principales atributos del destino es la diversidad de actividades que ofrece.
«La gran ventaja que tiene San Martín es la enorme variedad de propuestas. No sucede como en otros lugares donde el atractivo principal concentra casi toda la experiencia. Porque, un día podés hacer una cabalgata, al otro jugar al golf, después salir a navegar o recorrer senderos. Podés venir cinco años seguidos y siempre te van a quedar cosas por descubrir. Esa diversidad es uno de los grandes diferenciales del destino», señaló.

Entre las actividades elegidas por los visitantes se encuentran las cabalgatas de dos horas, disponibles tanto por la mañana como por la tarde. «San Martín está rodeado por territorios de comunidades mapuches, por lo que gran parte de estas actividades se desarrollan dentro de esos espacios. En muchos casos, los prestadores y guías pertenecen a las propias comunidades», explicó.
Los recorridos suelen desarrollarse dentro del territorio de la comunidad mapuche Vera. Las excursiones de dos horas tienen un valor aproximado de 110.000 pesos por persona, mientras que las opciones de tres o cuatro horas rondan entre los 150.000 y los 200.000 pesos. Las propuestas de día completo generalmente incluyen almuerzo o asado, y también existen travesías de dos o tres jornadas con campamentos, orientadas principalmente a visitantes internacionales que buscan experiencias de inmersión y aventura.
Otoño en San Marín de los Andes
Si se le pregunta a cualquier habitante de San Martín de los Andes cuál es la estación más linda desde el punto de vista paisajístico, probablemente responda que es el otoño. «Es un impacto visual muy fuerte. El sol tiene otra posición en el horizonte, genera contrastes distintos y realza los colores del bosque», describió Blanco.

Y agregó: «A medida que ganás altura aparecen distintas especies que cambian de color de manera diferente. El raulí toma tonos naranjas y bordó; el roble pellín vira hacia los amarillos; el coihue mantiene su verde; y el ñire ofrece una mezcla increíble de matices. Además, cada especie atraviesa distintos estadios durante el otoño, por lo que los colores cambian semana a semana. No es un paisaje estático».
La cabalgata más habitual parte a unos dos kilómetros del centro de la ciudad. Los visitantes llegan en vehículo propio o mediante transfer, dejan el auto en un espacio preparado para ello y comienzan el recorrido por senderos de bosque nativo hasta alcanzar miradores con vistas panorámicas del lago Lácar y de San Martín de los Andes. Luego regresan por un camino diferente al punto de partida.
Además del atractivo natural, la experiencia incorpora un fuerte componente cultural. Durante la excursión, los visitantes toman contacto con la vida cotidiana de las comunidades mapuches. «No se trata de una representación ni de algo montado para el turismo. Es la vida real de quienes viven allí», remarcó.

«Hay quienes llegan con ideas preconcebidas sobre cómo debería ser una comunidad mapuche y se encuentran con una realidad muy distinta. Algunos esperan algo casi folclórico o una recreación histórica, y en realidad visitan hogares de familias que viven y trabajan hoy, con sus costumbres y su forma de ver el mundo», indicó.
También sucede con quienes imaginan una estancia ecuestre tradicional. «Lo que los visitantes encuentran es la vida real de las familias mapuches. No hay una puesta en escena ni una recreación turística. No van a ver una imagen romántica o idealizada del pasado. Van a conocer personas que viven allí, con sus costumbres, su trabajo cotidiano y su forma de relacionarse con el territorio. Y creo que eso le da mucho más valor a la experiencia», afirmó.
Y eso también forma parte del atractivo. Porque no solo se trata de cabalgar entre paisajes extraordinarios, sino también de acercarse a una manera particular de habitar la Patagonia.

Muchas veces lo que atrae de una cabalgata es justamente esa conexión con el caballo. Y eso las comunidades lo tienen muy incorporado. Blanco destacó además el cuidado que reciben los animales. «Estamos hablando de personas que trabajan con los caballos todo el año. En el caso del prestador con el que nosotros trabajamos hace más de 30 años, hay un compromiso enorme con el cuidado de los animales. Viven de ellos y conviven con ellos todos los días».
El otoño, en San Martín es un regalo para los ojos, pero lo que muchos visitantes también se llevan es algo menos visible: el encuentro con una Patagonia real. La posibilidad de compartir, aunque sea por unas horas, el territorio, las costumbres y la mirada de quienes viven allí todo el año. Porque cuando el caballo regresa al punto de partida y el bosque queda atrás, lo que permanece en la memoria es el paisaje, y la sensación de haber conocido una historia que sigue viva.
Recomendaciones

- Como ocurre en cualquier actividad de turismo aventura, existe un componente de riesgo, aunque se trabaja para minimizarlo. «Antes de subir al caballo se explica cómo acercarse al animal, cómo montarlo, cómo conducirlo y cómo frenarlo. Además, toda la actividad está guiada. No es que uno alquila un caballo y sale solo. Hay procedimientos y acompañamiento permanente para que la experiencia sea segura y disfrutable».
- Depende de la época del año. En invierno recomiendan ir bien abrigados, llevar agua, gorro y lentes de sol. Hay que recordar que se trata de una actividad al aire libre. En verano, en cambio, sugerimos pantalón largo, calzado cerrado, nunca ojotas, protector solar, gorra y lentes. En algunos senderos se levanta bastante polvo y es importante proteger los ojos.
Disponible en: https://www.laninturismo.com/es/

El caballo avanza despacio sobre un sendero cubierto de hojas, mientras el bosque cambia de color a cada curva. Los raulíes arden en tonos rojizos, los robles pellín pintan de amarillo las laderas y los coihues sostienen su verde profundo. El aire huele a tierra húmeda y madera. Solo se escucha el crujido de las hojas bajo los cascos y la respiración del animal. San Martín de los Andes fue recomendada por la plataforma internacional de viajes Booking como uno de los lugares ideales para disfrutar del otoño y descubrirlo sobre el tibio lomo de un caballo es una de las mejores opciones.
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