Otro Mundial, el mismo Messi: el genio desafía al tiempo y para la Argentina el bicampeonato es un sueño posible
Con tres goles de Lionel Messi, la Selección Argentina venció con autoridad a Argelia en su debut en el Mundial 2026.El capitán volvió a ser decisivo y lideró el primer paso albiceleste en busca de retener la corona.
Argentina empezó la defensa de la corona con una exhibición de Messi en el Mundial 2026.
Preguntas, dudas, presunciones, interrogantes y verdades irrefutables que se desvanecen sin remedio frente al arte de la pelota. Es la hora de la verdad, es el tiempo de ellos, de los jugadores y el cuerpo técnico que supimos conseguir. El tablón de la cátedra se llama a silencio, a la vez que vuelve a tronar el grito popular celeste y blanco que también se consagró en Qatar. Es el momento de revalidar aquella conquista y la mayoría de los futbolistas que anoche salieron a jugar ante Argelia en el debut del Mundial 2026, entendieron que todavía hay lugar para una nueva cuota de gloria.
Pero nadie lo entendió mejor que Lionel Messi. Ajeno al calendario, inmune al paso del tiempo y con una frescura sin fecha de vencimiento, el capitán del campeón del mundo marcó tres tantos en la goleada argentina, y envió un mensaje a todo el espectro futbolero. Argentina defenderá con uñas, fútbol y dientes su condición de mejor selección del planeta.

Claro, siempre hay espacio para la gloria y eso fue lo que entendió la Selección Argentina en su primera batalla camino al bicampeonato. En un partido de fútbol, más en un mundial, puede pasar de todo. Nada ni nadie tiene asegurado el destino de un juego, pero cuando se trata de jugadores que ya tuvieron su cara a cara la ansiada Copa del Mundo, que la pudieron tocar, acariciarla, mimarla, no quieren perder ese dorado privilegio.
Los que hace tres años y medio atrás, dieron la vida para regalarle una estrella al fútbol argentino, anoche se entregaron al grito de guerra de las decenas de miles de hinchas argentinos que coparon el enorme estadio de Kansas y certificaron estar listos para defender la corona del 2022.

No fueron fáciles los primeros minutos ante una Argelia atrevida que dispuso dar pelea en el mediocampo. Desafió al campeón en la zona neurálgica de su juego y la Argentina contestó con un pase a la red de Lionel Messi, que fue anulado por estar un hombro adelantado. Argelia probó la misma medicina minutos después por un off side de Chaibi y después sí, el dueño del fútbol capaz transformar cada acción en recuerdos eternos, reabrió la enésima página del libro mágico del que nadie conoce el final.
Pase quirúrgico de Rodrigo De Paul y nada más aterrador que Messi de frente al arco con pelota dominada. Luca Zidane, el hijo del Mago que eligió Argelia, los tres palos, y no la 10 y la Marsellesa, podrá contar que él también fue víctima de un futbolista, que a los casi 40 años y con seis copas del mundo en el CV, sigue siendo el mejor del mundo por más que cierta modernidad diga otra cosa.

Quizás también debamos detenernos en De Paul, que por encima de su permanente rol de escudero de Messi fuera de la cancha, ha afinado su sociedad en el campo con el capitán en el Inter de Miami de la equivocadamente subestimada MLS. Una prueba de ello fue la goleada con baile de Estados Unidos a Paraguay por 4-1, en el debut de ambos en el Mundial. Hay que hacerle cuatro tantos a un equipo de Gustavo Alfaro, no importa cuál sea la competencia.
En la pausa, en la aceleración, en la dinámica, Argentina siempre pareció tener el control de las cosas. Sólo el orgullo argelino pareció incomodar a la última línea nacional sobre el cierre de la primera mitad. Pero al comienzo del segundo tiempo, la Selección salió decidida a terminar el trabajo y no le llevó más de un cuarto de hora empezar a concretarlo.

Y todo nació desde atrás. Desde los pies del Dibu Martínez comenzó la secuencia que tuvo en el circuito a Messi, Nico González y un remate de Mac Allister que el aprendiz de Mago, con papá Zinedine desde la tribuna, tampoco retuvo y el mejor del mundo, qué duda cabe, tocó suavemente con derecha al gol mientras el resto miraba cómo un veterano de cuatro décadas tiene más reacción que ninguno. Punto final. Al menos en la cancha.
En las tribunas, la banda de sonido del campeón acompañó la sinfonía que venía desde adentro. Fiesta albiceleste en toda la inmensidad del estadio, que fue testigo de un tercer gol de Messi para confirmar que la historia del fútbol mundial ya ha dado su veredicto.
Preguntas, dudas, presunciones, interrogantes y verdades irrefutables que se desvanecen sin remedio frente al arte de la pelota. Es la hora de la verdad, es el tiempo de ellos, de los jugadores y el cuerpo técnico que supimos conseguir. El tablón de la cátedra se llama a silencio, a la vez que vuelve a tronar el grito popular celeste y blanco que también se consagró en Qatar. Es el momento de revalidar aquella conquista y la mayoría de los futbolistas que anoche salieron a jugar ante Argelia en el debut del Mundial 2026, entendieron que todavía hay lugar para una nueva cuota de gloria.
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