De Mendoza a la Patagonia: hacían muebles en el patio y hoy fabrican casas modulares para todo el sur

"¿Y si funciona?": la pregunta que se hicieron Diego y Franco Arco antes de emprender un negocio que empezó con herramientas prestadas en el patio de su casa en San Rafael. Con 26 y 25 años, formados en una escuela técnica pública de su ciudad, ya llevan más de 100 casas instaladas en todo el país, incluyendo módulos en Bariloche, San Martín de los Andes, Villa La Angostura y el Alto Valle. Aquí cuentan su historia.

Por Javier Avena

Franco y Diego Arco: asadito para festejar que lograron instalar el departamento en Bariloche justo antes de la nevada.

El 15 de junio Bariloche amaneció con un sol que trajo alivio después de un día de lluvia. Frente al Cerro Catedral, una grúa de gran porte comenzó a balancear una estructura de líneas nórdicas y madera que, tres días antes, había salido en un camión semirremolque desde San Rafael, al sur de Mendoza. En apenas una hora y media, el módulo encajó sobre sus pilotes de cemento, se conectó la electricidad y el cliente recibió las llaves del departamento que sumó a su complejo con las luces encendidas y los muebles puestos.


Al día siguiente, la nieve cubrió el centro de esquí más grande de Sudamérica y las construcciones que lo rodean. Franco y Diego Arco (Tati y Diegote, como les dicen desde chicos los amigos en San Rafael), respiraron aliviados: lo habían montado justo a tiempo. El sistema de producción que habían diseñado en un taller alquilado de su ciudad, mil kilómetros al norte, había sido capaz de ganarle la carrera al invierno del sur y cumplir con la exigencia que el cliente no estaba dispuesto a negociar.


Lo necesito instalado para el 15 de junio. Si se comprometen, compro. Si no, no -les había dicho en una charla telefónica menos de dos meses antes el dueño de ese complejo en la base del cerro. Para aceptar, tuvieron que reorganizar la producción y coordinar a contrarreloj a soldadores, armadores y gasistas.

El departamento que montaron al pie del cerro Catedral en Bariloche.

Tenían la gimnasia: ya llevaban más de cien casas producidas e instaladas en todo el país, buena parte de ellas en la Patagonia, pero apenas nueve años atrás hacían muebles con herramientas prestadas en el patio de su casa. ¿Qué pasó en el medio? ¿Cuándo fue el clic? ¿Qué los trajo hasta acá? Aquí cuentan su historia.


De las herramientas prestadas al diseño nórdico

Hoy Diego tiene 26 años y Franco 25. En su San Rafael natal, la ciudad donde eligieron quedarse, hicieron de todo: fabricaron cerveza artesanal, armaron un vivero para germinar árboles de kiri y resolvieron pequeños encargos para los amigos de sus padres. Formados en la educación pública, habían egresado de la secundaria en la ENET N° 1. Franco estudiaba Medicina y Diego Ingeniería Civil cuando el taller empezó a demandarles el día entero. El título universitario debería esperar.

Los primeros trabajos en San Rafael, al sur de Mendoza, cuando fabricaban muebles.


En 2017, aquellos dos inquietos adolescentes comenzaron a hacer mesas, sillas, racks y bancos de hierro y madera con sus propias manos en el patio, con las famosas herramientas prestadas por un tío, un amigo y el primer cliente que confió en ellos.

Todavía hoy conservan ese ADN de carpintería a pedido, pero la idea que surgió durante unas vacaciones de verano en la Patagonia cambiaría todo. Mientras soñaban con truchas imposibles, cruzaban puentes y se deslumbraban por los ríos cristalinos, los picos nevados, esas cabañas de madera de estilo nórdico que aparecían mientras se acercaban a Bariloche y los inspiraban. Fue entonces que se hicieron la pregunta clave.


-Ya que hacemos pérgolas, decks, galería y muebles, ¿Por qué no nos animamos y empezamos a hacer nuestras propias casas? En ese momento, parecía una locura, pero llegamos y sí, nos animamos -recuerda Diego. Corría el 2019. Nacía Arcohouse.

Refugio de esquí en Villa La Angostura: los clientes les pidieron un estilo nórdico para pasar los inviernos con familia o amigos. Querían un espacio con mucha madera natural y ventanales con vista al Nahuel Huapi.

Al regresar a Mendoza, convocaron al arquitecto Ale Asens para darle forma al primer prototipo. Para ganar visibilidad, lo instalaron en un centro comercial de la construcción en San Rafael.

2019. El primer módulo comienza a tomar forma.

El primer módulo, ya instalado en el jardín de la primera clienta en Mendoza.

La primera venta no fue inmediata ni mucho menos. Hasta que apareció Silvina, que buscaba un espacio de oficina y relax para su jardín y confió en ellos.

Como Esteban cuando arrancaron: “Éramos dos pibes sin experiencia, nos dio una mano enorme y hasta nos prestó sus herramientas. Gracias de corazón a los dos”, dice Diego.


El boom de las casas modulares en la Patagonia

El gran salto de escala llegó cuando se animaron a otro factor clave en la historia: pautar fuera de los límites de su provincia. Y esa vez sí la respuesta fue rápida: pronto el volumen se expandió a todo el país y con fuerza hacia el sur.

Módulos instalados en una bodega mendocina..

¿Cuándo dimos el primer gran salto de escala? Cuando empezamos a invertir en publicidad para vender fuera de San Rafael. Salimos a vender e instalar casas en otras provincias y ahí el volumen explotó.

Diego Arco

Hoy ya superaron las 100 unidades fabricadas e instaladas en destinos de la Patagonia como San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Cipolletti, Trevelin, Lago Puelo, Rada Tilly. Y pronto se sumará El Chaltén a la lista.

Hay equipo familiar. Franco y Diego, con su madre Julia y su hermana Fernanda.

Aquel taller inicial de dos personas se convirtió en un equipo de 45 operarios y profesionales, al que en 2019 se sumaron su hermana Fernanda, en la gestión de Recursos Humanos, y su madre Julia, en la administración y las finanzas. Otras 55 personas trabajan en forma indirecta.


Un cambio de época: qué buscan los jóvenes con su primera casa

La propuesta, explica Diego, sintoniza con un cambio de época: clientes jóvenes que buscan diseño práctico integrado a la naturaleza y que no quieren esperar una obra tradicional que puede prolongarse por años.


Refugio de esquí en un bosque de ñires y lengas en San Martín de los Andes.

“No digo que lo tradicional no sea bueno o no tenga ventajas, pero sí que lo modular gana mercado”, dice Diego.

Los módulos se construyen en un taller alquilado en San Rafael, en un plazo que parte de los 90 días y viajan listos para ser habitados. Es posible acoplar diferentes estructuras o trasladarlas de terreno si el dueño decide mudarse.


¿Cómo impacta en el mercado el desembarco de las prefaricadas chinas?

“Me han dicho ‘Diego, ¿por qué no importás casas chinas y las vendés?’ Prefiero seguir apostando fuerte a nuestro nicho, a resolver el problema real de nuestros clientes y a mejorar lo nuestro”, dice Diego.

Ya comenzó la construcción de su propia planta industrial en Mendoza

Si todo marcha según lo planificado, el año que viene dejarán de alquilar talleres. Ya comenzó la construcción de su proyecto más ambicioso: su propia planta industrial en San Rafael, que estiman inaugurar a mediados de 2027.


Contará con 300 m2 de oficinas, 2.500 m2 de nave industrial con dos líneas de producción continua y 200 m2 de carpintería exterior.

Al igual que los productos que despachan a la Patagonia, la fábrica se diseñó bajo un concepto modular que permitirá ampliarla a futuro sin alterar la estructura principal.


«Bajarle el volumen al miedo»

Cuando los amigos les recuerdan aquellos tiempos de cebar unos mates mientras acomodaban tablones en el patio y tomaban forma los priomeros muebles, miran el camino recorrido y se sorprenden. dice Diego.

Diego y Franco Arco en el primer taller que alquilaron.

 Uno no ve los pasos mientras los da, y cuando te alejás te das cuenta de que caminaste un montón. Tengo imágenes grabadas: tardes de mate y laburo con mis amigos y mi hermano, días enteros armando el local con la familia«, dice Diego.

Y agrega: «Hicimos esto por el optimismo de ver crecer un sueño y ver cómo trasciende. A quien quiera emprender, le diría que primero trabaje en su persona, que cultive la mentalidad de quién quiere ser. Y que después se largue a algo que lo desafíe, con miedo y todo. Que ponga la energía en el ‘¿y si funciona?’ y le baje el volumen al ‘¿y si sale mal?. Eso hicimos nosotros, enfocados en el proceso y no en el objetivo».


Cuánto cuestan las casas modulares que fabrican

La empresa de los Arco publica todos sus precios. Sobre la misma estructura, el valor del m² depende de la línea de terminación que se elija:

•  Línea Eco (se empieza y termina al ritmo del cliente): ronda los $990.000 por m².

•  Línea Prisma (lista para habitar, diseño moderno): ronda los $1.460.000 por m².

•  Línea Lenga (máxima terminación y aislación con DVH, para clima frío): ronda los $1.610.000 por m².

Son valores del módulo base, sin IVA y sin la implantación (fundación, flete y grúa), que se cotiza según el destino. Cada kilómetros de traslado vale $7.000.


Las ocho preguntas que más les hacen y las respuestas

  • ¿Qué incluye una casa modular? Todo lo que figura en la grilla técnica de cada modelo. Y se puede sumar equipamiento: muebles de diseño, estufa a leña, energía solar, cortinados y deco.
  • ¿Qué no incluye? El traslado (se cotiza según la localización), la preparación del terreno y las bases de apoyo, y la acometida de los servicios —agua, luz y desagüe cloacal— hasta el punto de conexión.
  • ¿En cuánto tiempo se construye? A partir de los 90 días. Por momentos también tienen unidades en stock.
  • ¿Dónde construyen? En la fábrica de San Rafael, Mendoza, de forma continua. Se puede visitar con cita previa.
  • ¿Cómo se trasladan e instalan? Con camiones semirremolque o carretón, según las dimensiones, y se montan con grúa sobre los pilotes de fundación, siempre con la supervisión del equipo.
  • ¿Se pueden volver a trasladar? Sí: están diseñadas con una arquitectura modular transportable.
  • ¿Se pueden unir dos módulos? Sí, se acoplan dos o más para generar espacios más grandes.
  • ¿Se puede personalizar? Sí: medidas, aberturas, revestimientos, mobiliario y accesorios.


    Contacto: https://arcohouse.com.ar/


Franco y Diego Arco: asadito para festejar que lograron instalar el departamento en Bariloche justo antes de la nevada.

El 15 de junio Bariloche amaneció con un sol que trajo alivio después de un día de lluvia. Frente al Cerro Catedral, una grúa de gran porte comenzó a balancear una estructura de líneas nórdicas y madera que, tres días antes, había salido en un camión semirremolque desde San Rafael, al sur de Mendoza. En apenas una hora y media, el módulo encajó sobre sus pilotes de cemento, se conectó la electricidad y el cliente recibió las llaves del departamento que sumó a su complejo con las luces encendidas y los muebles puestos.

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