Llega a Neuquén un dispositivo clave contra la diabetes: usa Inteligencia Artificial para anticipar riesgos

La especialista Lorena González López detalló el impacto del nuevo dispositivo predictivo en la calidad de vida de los pacientes. Utiliza algoritmos para predecir bajones de glucosa con media hora de anticipación.

Por Elena Egea

La médica especialista en diabetes, Lorena González López presentó un nuevo dispositivo para mejorar la calidad de vida de los pacientes. (Foto: Cecilia Maletti).

La médica especialista en diabetes, Lorena González López presentó un nuevo dispositivo para mejorar la calidad de vida de los pacientes. (Foto: Cecilia Maletti).

No se puede dormir si no llega su marido: le da miedo sufrir otra hipoglucemia y despertarse en la guardia del hospital. Aunque él llegue, eso tampoco la tranquiliza del todo. Tiene diabetes hace años y muchas de sus decisiones giran en torno a la enfermedad. Para mitigar ese tipo de preocupaciones, presentaron en Neuquén un dispositivo con modelos predictivos. “Los sistemas de monitoreo continuo de glucosa mejoraron la calidad de vida”, aseguró la médica especialista, Lorena González López.

Indicó que las personas con diabetes toman «toman más de 182 decisiones al día en relación a su tratamiento«. Desde calcular cuánta insulina aplicarse según lo que van a comer, hasta evaluar si pueden hacer ejercicio, qué colación elegir para evitar un bajón de azúcar o cómo actuar ante un valor alto o bajo de glucosa.

Para transformar esta realidad, la semana pasada presentaron en Neuquén un nuevo dispositivo de monitoreo continuo que suma una capa clave: la predicción. «Este sensor tiene tres algoritmos para predecir que fueron potenciados por la Inteligencia Artificial y fueron entrenados con modelos de machine learning”, explicó la médica.

Además de marcar el valor actual, el aparato avisa si existe riesgo de hipoglucemia en la próxima media hora, proyecta cómo puede estar la glucosa en dos horas y alerta sobre posibles bajones nocturnos. «La tecnología viene a ayudarnos, permite que tu vida esté enfocada en tus proyectos y no que la diabetes ocupe la mayor parte de tu tiempo», enfatizó la especialista.


De la tira reactiva a la inteligencia artificial: la evolución del control de la diabetes


La médica recordó que los primeros controles eran casi a ciegas. Al principio solo existían tiras que se sumergían en orina y permitían saber si la glucosa estaba alta o baja en forma aproximada. Servían para detectar descompensaciones groseras, pero no mostraban qué pasaba en el cuerpo de una persona a lo largo del día. Además, medían glucosa en orina y no en sangre, un dato clave cuando se busca prevenir complicaciones.

Más adelante aparecieron las tiras que se usaban con una gota de sangre. Primero mostraban un color que el paciente comparaba con un patrón impreso en el envase. Según el tono, podía estimar si su glucosa estaba «entre 100 y 150», según explicó la profesional. Era un avance, porque ya no dependía de la orina, pero el resultado seguía siendo aproximado. Para quienes debían ajustar dosis de insulina antes de cada comida, esa imprecisión representaba un riesgo.

El siguiente paso fueron los glucómetros digitales, que aún se usan de forma masiva. La persona se pincha la yema del dedo, acerca la gota de sangre a una tirita reactiva y el aparato muestra un número exacto. Para la época, el monitoreo capilar significó una revolución: por primera vez, el paciente supo con precisión cuánta glucosa tenía en sangre en ese momento y pudo corregir una dosis o decidir si necesitaba comer algo con azúcar para evitar un bajón.

Sin embargo, ese sistema trajo nuevas dificultades. Cada medición implicaba un pinchazo, tiras que se gastaban rápido y un esfuerzo que muchas veces desanimaba. Además, mostraba solo un instante. Si la persona se medía a las 8AM y volvía a controlar recién al mediodía, quedaban cuatro horas en penumbras. No se veía la curva completa, ni los picos después de ciertas comidas, ni las caídas bruscas en la madrugada.

El cambio de paradigma llegó con los sistemas de monitoreo continuo de glucosa, pequeños sensores que se adhieren al cuerpo y miden la glucosa de manera constante. «Es un parche que vos te pegás en el cuerpo y ese parche, generalmente, está vinculado a una aplicación del celular», describió. El sensor tiene un filamento muy fino que se introduce bajo la piel y envía datos cada pocos minutos.

Esa información viaja al celular o a un lector específico y permite ver no solo el valor del momento, sino también la tendencia: si la glucosa sube, baja o se mantiene estable. «Antes, cuando te pinchabas el dedo y te medías, era como ver la foto. Ahora vemos toda la película», enfatizó González López. La persona puede revisar cómo durmió, qué le provocó una tostada o cómo respondió su cuerpo a una caminata.

La profesional destacó que estos sistemas también cambiaron la relación entre pacientes, familias y equipos de salud. Muchos sensores permiten subir los datos a una plataforma en la nube. «Yo le puse insulina a un paciente mío ayer. Hoy voy a mi casa, abro la compu, entro y en la nube veo el registro de glucosa de él hasta ahora, a tiempo real”, contó. En el caso de los niños, los padres pueden descargar una aplicación para cuidadores y mirar desde su celular cómo está la glucosa del hijo que está en la escuela.

Lorena González López es médica clínica egresada de la Universidad Nacional de Córdoba. Desde 2005 trabaja en Catriel y recientemente se mudó a Neuquén. (Foto: Cecilia Maletti).

Presentaron el sensor predictivo a la comunidad médica de Neuquén


Más de 589 millones de personas viven con diabetes en el mundo. Según datos del Atlas de Diabetes de la Federación Internacional de Diabetes 2024, entre el 40% y el 50% no logra sus objetivos terapéuticos. Además, el 86% manifiesta miedo a la hipoglucemia, un temor que golpea de lleno al sueño, al ánimo y a las decisiones de todos los días.

Este miércoles primero de julio, Roche Diagnóstica Argentina presentó a la comunidad médica de Neuquén un nuevo sistema de monitoreo continuo de glucosa que apunta a mitigar esa problemática: puede anticipar bajones y subas de glucosa antes de que ocurran.

El dispositivo utiliza la IA para anticipar bajas o subas de glucosa. (Gentileza).

A diferencia de los sensores tradicionales, que muestran el valor actual de glucosa y la tendencia, este dispositivo incorpora algoritmos de predicción entrenados con inteligencia artificial. Analiza los datos del sensor y avisa si existe riesgo de hipoglucemia nocturna o de variaciones bruscas en las horas siguientes. Busca que la persona pueda actuar antes del episodio y no cuando ya está descompensada.

La jornada en Neuquén estuvo a cargo de la médica especialista Lorena González López. Se mostraron casos reales, se explicó cómo se interpretan las alertas en el celular y se discutió cómo integrar estos datos al seguimiento habitual. «El temor a la hipoglucemia te altera la calidad de vida», insistió la especialista.

Con alarmas configuradas en el celular, la persona sabe que, si se sale del rango seguro, recibirá un aviso. Puede comer algo antes de un bajón o corregir una dosis antes de que el valor se dispare. «Por eso celebro cada avance que hay en tecnología: viene a sumar calidad de vida a las personas que viven con diabetes», enfatizó.

Qué es la diabetes: la explicación de una especialista


La diabetes es una enfermedad crónica en la que el cuerpo tiene dificultades para usar la glucosa, que es la principal fuente de energía. Según explicó la médica especialista, Lorena González López, esa «falla» ocurre por un problema con la insulina, la hormona que produce el páncreas y que permite que la glucosa entre en las células. Cuando la insulina falta o no actúa bien, la glucosa se acumula en la sangre y eso, sostenido en el tiempo, daña distintos órganos.

A grandes rasgos se distinguen dos formas principales. La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune: el propio sistema de defensas fabrica anticuerpos que atacan las células del páncreas que producen insulina. “No tenés insulina”, señaló la médica. Sin esa hormona, se altera el metabolismo global y la persona necesita aplicarse insulina todos los días para vivir. Suele aparecer en la infancia o juventud, pero puede debutar a cualquier edad.

La diabetes tipo 2 es la forma más frecuente. En este caso el páncreas sí produce insulina, pero el organismo se vuelve resistente a su acción. Para compensar, el páncreas trabaja de más hasta que, con los años, se agota. González López detalló que se asocia al sobrepeso, el sedentarismo, la mala alimentación y ciertos factores genéticos. Muchas veces se detecta tarde, porque al inicio no da síntomas claros.

Sostuvo que aunque la diabetes no se cura, sí se puede tratar y controlar. El eje del tratamiento incluye cambios en el estilo de vida y medicamentos, que pueden ser pastillas, inyectables y, en la tipo 1, siempre insulina. Explicó que un mal tratamiento aumenta el riesgo de problemas en los ojos, los riñones, el corazón, los nervios y los pies. En cambio, un buen manejo permite llevar una vida larga y activa. Por eso González López prefiere decir que las «personas tienen diabetes» y no que «son diabéticos»: «Es una parte de su vida, no todo lo que son».


No se puede dormir si no llega su marido: le da miedo sufrir otra hipoglucemia y despertarse en la guardia del hospital. Aunque él llegue, eso tampoco la tranquiliza del todo. Tiene diabetes hace años y muchas de sus decisiones giran en torno a la enfermedad. Para mitigar ese tipo de preocupaciones, presentaron en Neuquén un dispositivo con modelos predictivos. “Los sistemas de monitoreo continuo de glucosa mejoraron la calidad de vida”, aseguró la médica especialista, Lorena González López.

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