Caspa: por qué aparece en esta época y cómo combatirla
El frío, los cambios de temperatura y el estrés cotidiano pueden alterar el equilibrio del cuero cabelludo. Una dermatóloga revela qué hay detrás de la descamación, cómo reconocer sus diferentes tipos y cuáles son los cuidados que ayudan a mantener un pelo saludable.
Durante el invierno, no solo cambia nuestra rutina de cuidado de la piel. El cuero cabelludo también atraviesa una etapa de mayor sensibilidad. La combinación de bajas temperaturas, calefacción, duchas con agua muy caliente y el estrés puede favorecer la aparición de descamación, picazón y desequilibrios que muchas veces se traducen en caspa.
“Por un lado, el frío genera un desequilibrio en el cuero cabelludo como mecanismo de protección, además de un aumento en la producción de sebo. A esto se suman los cambios bruscos de temperatura y el uso de agua excesivamente caliente, que puede resecar la piel y generar una descamación reactiva”, explica la doctora Vanina Gegdyszman, médica dermatóloga tricóloga para Vichy.
Pero el clima no es el único factor. El estrés también juega un papel importante. Cuando atravesamos períodos de mayor exigencia, el organismo libera cortisol, una hormona que puede alterar el equilibrio del cuero cabelludo y modificar la producción de sebo.
Según la especialista, ese cambio favorece la proliferación de Malassezia, un microorganismo que forma parte naturalmente del cuero cabelludo y que, cuando aumenta su presencia, puede acelerar la renovación celular y provocar las molestas escamas.
Aprendé a reconocer las señales
Identificar qué tipo de descamación aparece es clave para elegir el cuidado adecuado.
Caspa seca: suele presentarse con escamas blancas, finas y livianas que caen fácilmente sobre la ropa. Puede estar asociada a un pelo más seco y, generalmente, no presenta inflamación intensa.
Caspa grasa o dermatitis seborreica: aparece con mayor producción de sebo. Las escamas suelen ser más grandes, amarillentas y pueden quedar adheridas al cabello, acompañadas de picazón.
Caspa asociada a psoriasis: escamas más gruesas, irritación y enrojecimiento. En estos casos es importante la evaluación de un dermatólogo para definir el tratamiento adecuado.
La rutina que ayuda a recuperar el equilibrio
Frente a un brote, muchas veces la búsqueda de soluciones rápidas lleva a probar diferentes productos sin una estrategia clara. Sin embargo, los especialistas recomiendan trabajar sobre la causa del problema con activos específicos.
“Los shampoos con ingredientes activos que actúan sobre la causa de la caspa suelen ser los más recomendados. Entre ellos se encuentran el sulfuro de selenio, el piritionato de zinc y el ácido salicílico, que ayudan a controlar la población de microorganismos, regular el exceso de sebo y eliminar las escamas”, explica la especialista Gegdyszman.
Además, cada pelo necesita una rutina personalizada. Consultar con un profesional permite identificar el origen del problema y elegir los productos adecuados según el tipo de caspa y las necesidades del cabello.
Porque cuidar el pelo también es escuchar lo que pasa en la piel: a veces, una pequeña señal puede ser una invitación a bajar el ritmo y prestar más atención al propio bienestar.
Durante el invierno, no solo cambia nuestra rutina de cuidado de la piel. El cuero cabelludo también atraviesa una etapa de mayor sensibilidad. La combinación de bajas temperaturas, calefacción, duchas con agua muy caliente y el estrés puede favorecer la aparición de descamación, picazón y desequilibrios que muchas veces se traducen en caspa.
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