Promesas y pendientes en la política rionegrina
Javier Genoud DNI 17.506.130
GENERAL ROCA
Río Negro tiene algo curioso: la política nunca se queda sin temas, pero la sociedad sí parece quedarse sin paciencia. Cada semana hay anuncios. Obras que vienen, que vuelven, se licitan, se paralizan o se retoman. Nuevos programas, mesas de diálogo y acuerdos. Pero después uno se sube a un auto y encuentra la Ruta 22. Y entonces toda la épica discursiva se vuelve bastante más pequeña.
Porque no hay relato que pueda competir con un pozo.
La ruta es quizá la mejor metáfora de la provincia: un territorio con enorme potencial, atravesado por una infraestructura que no está a la altura. Mientras tanto, la política sigue funcionando con una lógica conocida: los mismos apellidos, partidos, disputas y, muchas veces, promesas recicladas con otro envoltorio. Ahora aparece la discusión electoral de 2027. María Emilia Soria se proyecta hacia la gobernación, mientras Weretilneck continúa siendo el eje del oficialismo y aparecen otros nombres.
¿Cuánto cambia una provincia cuando cambian los nombres, si no cambia la forma de hacer política?
Los 4.000 empleados que pasaron a planta permanente no deberían analizarse solamente desde la discusión de si está bien o mal otorgar estabilidad. ¿Por qué llegaron a ser más de 4.000 contratados? El debate legislativo expuso dos miradas. Para el oficialismo, se trata de trabajadores que ya cumplen funciones y ahora obtienen certeza laboral. Para la oposición, revela un problema de planificación estatal.
Y probablemente haya verdad en ambas posiciones. Porque un Estado necesita trabajadores estables, capacitados y reconocidos. Pero también necesita planificación, concursos, carrera administrativa y límites claros para que la contratación temporaria no termine convirtiéndose en una planta permanente por acumulación de hechos consumados.
Si cada gobierno administra la emergencia que dejó el anterior y el siguiente gobierno vuelve a hacer lo mismo, el problema deja de ser ideológico. Se convierte en estructural.El mayor desgaste de Río Negro es la credibilidad.
Mientras tanto, cada elección vuelve a presentar la política como si comenzáramos desde cero. Como si nadie hubiera gobernado ante ni tuviera responsabilidad sobre lo que quedó pendiente. No deberíamos preguntarnos solamente quién será el próximo gobernador. ¿Qué provincia queremos que gobierne el próximo gobernador? Porque si seguimos discutiendo únicamente nombres, apellidos y candidaturas, podemos cambiar al gobernador sin cambiar la provincia.
Javier Genoud DNI 17.506.130
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios