Ictiosaurios: cómo eran los reptiles marinos hallados tras el deshielo de un glaciar en la Patagonia
El retroceso del glaciar Tyndall dejó expuestos más de 90 esqueletos de ictiosaurios de hace 131 millones de años. Los fósiles permiten conocer cómo vivían y se reproducían estos reptiles, que dominaron los océanos durante la época de los dinosaurios.
El glaciar Tyndall, en el extremo sur de Chile, dejó al descubierto más de 90 esqueletos de ictiosaurios, unos reptiles marinos que dominaron los océanos durante la era de los dinosaurios. Según explicaron especialistas, los fósiles permiten reconstruir con un nivel de detalle inédito para el hemisferio sur cómo vivían, cazaban, se reproducían y morían estos llamativos animales.
El hallazgo fue documentado por un equipo integrado por especialistas de Argentina, Chile, Alemania y el Reino Unido. Según se pudo estimar, los ejemplares tienen unos 131 millones de años.
Cómo eran los ictiosaurios y por qué se parecían tanto a los delfines actuales
Los ictiosaurios eran reptiles marinos con cuerpos alargados y aerodinámicos. Algunas especies podían alcanzar velocidades cercanas a los 40 kilómetros por hora y, a diferencia de muchos reptiles, no ponían huevos sino que parían a sus crías en el mar.
Su parecido con los delfines actuales no se debía a un parentesco directo. Era producto de la convergencia evolutiva, un proceso por el cual organismos de grupos diferentes desarrollan características similares al adaptarse a ambientes y desafíos parecidos.

Kaluza explicó que los ictiosaurios tenían aletas rígidas, formadas por decenas de pequeños huesos, y ojos enormes protegidos por un anillo óseo que les permitía resistir la presión del agua. Sus dientes cónicos estaban adaptados para capturar peces, tortugas y calamares.
El registro del glaciar Tyndall también permitió identificar individuos de distintas edades, desde ejemplares recién nacidos hasta adultos. La concentración de esqueletos articulados se relaciona con las condiciones del antiguo fondo marino, donde los cuerpos quedaron rápidamente cubiertos por arena y barro.
Fiona, el fósil de una hembra preñada que reveló cómo nacían
Uno de los ejemplares más importantes es Fiona, una hembra de unos cuatro metros que conservaba un feto de aproximadamente 15 centímetros dentro de su cuerpo. El hallazgo ocurrió durante la campaña de 2009, a unos 300 metros del frente del glaciar.
La extracción se concretó en 2022, luego de una campaña que demandó un mes de trabajo. El acceso desde el sector Grey requería entre 10 y 12 horas de caminata y el bloque de roca que contenía al fósil pesaba cerca de 1.200 kilos.

El nombre Fiona surgió después de que un producto utilizado para consolidar los huesos revelara una tonalidad verde intensa cobrando similitud con la icónica película Shrek.
El estudio confirmó que pertenecía a la especie Myobradypterygius hauthali. Además, se verificó que el feto tenía la cola orientada hacia abajo, una posición compatible con el nacimiento de crías de ballenas y delfines actuales. También en el aparato digestivo de la madre se encontraron restos de peces. Los fósiles permanecen bajo custodia y exhibición en el Museo de Historia Natural Río Seco, en Punta Arenas.
El glaciar Tyndall, en el extremo sur de Chile, dejó al descubierto más de 90 esqueletos de ictiosaurios, unos reptiles marinos que dominaron los océanos durante la era de los dinosaurios. Según explicaron especialistas, los fósiles permiten reconstruir con un nivel de detalle inédito para el hemisferio sur cómo vivían, cazaban, se reproducían y morían estos llamativos animales.
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