Teatro: la adaptación neuquina de «Mas respeto que soy tu madre», de Hernán Casciari

Pablo Todero habla de su adaptación de la obra que comenzó como blog, luego pasó al papel, después fue obra de teatro y finalmente se convirtió en película. Funciones los sábados en Ámbito Histrión.

Por Paula Gingins

En “Más respeto que soy tu madre”, de Hernán Casciari, la vida cotidiana se convierte en una delirante montaña rusa de problemas, peleas, secretos, frustraciones y situaciones absurdamente familiares. Una comedia sobre la familia, el amor, el caos y esas pequeñas miserias que, cuando las vemos desde afuera, nos hacen morir de risa.


En un comienzo, “Más respeto que soy tu madre fue un blog en el que Casciari se ponía de Mirta Bertotti, una ama de casa cincuentona. Luego pasó al papel y terminó siendo un libro que fue adaptado en una muy exitosa obra de teatro protagonizada por Antonio Gasalla. Y de ahí al cine, donde la Bertotti tomó la fisonomía de Flor Peña.


Adaptada y dirigida por Pablo Todero, la puesta neuquina se presenta todos los sábados de octubre a las 21.30 en el Teatro Ámbito Histrión (Chubut 240, Neuquén). Las reservas pueden realizarse al 299 453 0771. Actúan Chacho Prunetti, Fernando Lesa Brown, Nicolás Aninir, Miguel Dagnino, Aitana Frare Luna y Mariana Corral en el papel de Mirta Bertotti, la madre en cuestión. En diálogo con Diario RÍO NEGRO, Todero habló de la versión local de esta especie de clásico multiplataforma.

P: ¿Por qué decidiste adaptar y dirigir la obra “ Más respeto que soy tu madre”?
R:
Decidí adaptarla porque es un libro maravilloso, detrás del humor y de situaciones absolutamente desopilantes, habla de algo que conocemos todos: la familia, de sus vínculos, sus contradicciones, sus frustraciones, sus sueños y también de esas pequeñas miserias que muchas veces preferimos no mostrar.
Me interesaba llevarla a escena desde una mirada propia. Es una comedia muy popular, pero creo que justamente ahí está uno de sus mayores desafíos: conseguir que el espectador se ría mucho, pero que también pueda reconocerse en lo que está viendo.
Y lo hacemos con un elenco muy comprometido, con actores que tienen una enorme capacidad para trabajar, proponer y comprometerse. Eso es fundamental en esta obra, porque necesitamos que los personajes sean creíbles para que todo lo que sucede resulte todavía más divertido.

Hay mucho de nosotros en esta familia. No porque vivamos las mismas situaciones, sino porque reconocemos formas de relacionarnos”.

PabloTodero

P: ¿Cómo fue el proceso de trabajo?
R: Fue un proceso intenso. La obra tiene un ritmo muy particular y una gran cantidad de situaciones y vínculos que había que construir con mucho cuidado. Trabajamos durante varios meses, buscando fundamentalmente que cada personaje tuviera su propia identidad y que la dinámica familiar funcionara como un verdadero organismo.
En una comedia como esta, el timing es fundamental. Hay que encontrar el momento exacto de una mirada, una pausa, una reacción o una palabra para que el humor aparezca de manera natural.

P: ¿Cuáles fueron los retos y las dificultades?
R:
Uno de los grandes desafíos fue adaptar una obra tan conocida y, al mismo tiempo, lograr que nuestra versión tuviera una identidad propia. También fue un desafío trabajar sobre personajes que viven situaciones bastante extremas sin convertirlos simplemente en caricaturas. Necesitábamos que el público se riera, pero que detrás de esa risa pudiera percibir que hay personas, con sus problemas, sus deseos y sus contradicciones.
Y, por supuesto, construir una comedia con seis actores donde todo tiene que funcionar con mucha precisión. El ritmo no puede caerse porque la obra está permanentemente jugando con las situaciones y con las reacciones de los personajes.

P: ¿Cómo es la dinámica entre los personajes que pueden ser tanto caóticos como divertidos, incluso hasta miserables?
R:
La familia que plantea la obra es caótica, contradictoria y por momentos absolutamente desbordada. Cada personaje tiene sus propias necesidades y busca sobrevivir como puede dentro de esa estructura familiar.
Lo interesante es que ninguno es completamente bueno ni completamente malo. Todos tienen miserias, pero también tienen ternura, deseos y razones para hacer lo que hacen.
Y ahí aparece gran parte del humor: en el choque entre esas personalidades, en las discusiones, en los secretos, en las frustraciones y en las estrategias que cada uno utiliza para conseguir lo que quiere.

P: ¿Cómo se van trasformando las miserias en cada caso?
R:
Las miserias van apareciendo a medida que los personajes quedan expuestos. Lo que al principio puede parecer simplemente un defecto o una actitud graciosa, después empieza a revelar algo más profundo.
Creo que ese es uno de los aspectos que más me interesan de la obra: la posibilidad de reírnos de esas miserias porque, en mayor o menor medida, sabemos que forman parte de la condición humana.

P: ¿Qué tanto nos parecemos a la obra?
R:
Creo que hay mucho de nosotros en esta familia. No necesariamente porque vivamos las mismas situaciones, sino porque reconocemos determinadas formas de relacionarnos.
La necesidad de aparentar, las frustraciones, los problemas económicos, los conflictos entre generaciones, los secretos familiares, el deseo de progresar, las discusiones por cosas pequeñas… son situaciones que conocemos.
Por eso creo que la obra funciona. El público se ríe de los personajes, pero muchas veces termina riéndose también de sí mismo o de situaciones que reconoce perfectamente.El director neuquino Pablo Todero habla de su adaptación de “Más respeto que soy tu madre”, de Hernán Casciari.
Y para mí, cuando una comedia consigue eso, tiene un valor enorme: nos permite mirar nuestra propia realidad desde un lugar más liviano y, al mismo tiempo, bastante profundo.


Adaptada y dirigida por Pablo Todero, «Más respeto que soy tu madre» se presenta todos los sábados de octubre a las 21.30 en el Teatro Ámbito Histrión (Chubut 240, Neuquén). Las reservas pueden realizarse al 299 453 0771. Actúan Chacho Prunetti, Fernando Lesa Brown, Nicolás Aninir, Miguel Dagnino, Aitana Frare Luna y Mariana Corral.


En “Más respeto que soy tu madre”, de Hernán Casciari, la vida cotidiana se convierte en una delirante montaña rusa de problemas, peleas, secretos, frustraciones y situaciones absurdamente familiares. Una comedia sobre la familia, el amor, el caos y esas pequeñas miserias que, cuando las vemos desde afuera, nos hacen morir de risa.

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