Murió Havel, ícono de la Revolución de Terciopelo

Redacción

Por Redacción

PRAGA.- Vaclav Havel, ícono de la “Revolución de Terciopelo” en Praga de 1989 y presidente checoslovaco y luego checo de 1989 a 2003, murió ayer de madrugada tras sufrir múltiples problemas de salud causados, en parte, por su encarcelamiento bajo el régimen comunista. Las campanas de las iglesias checas repicaron ayer a las 17H00 GMT en recuerdo de aquel cuyo lema “el amor y la verdad deben triunfar sobre el odio y la mentira” permanecerá para siempre ligado a la libertad recobrada por checos y eslovacos. Al enterarse del fallecimiento de Havel, “cuya vida parecía una obra de arte”, en palabras de su amigo el escritor Milan Kundera, cientos de checos afluyeron al centro de Praga para encender velas y hacer ofrendas florales. Una neumonía mal curada en la cárcel y un cáncer de pulmón le causaron múltiples problemas de salud. Militante a favor de los derechos humanos, Havel había pasado cinco años en las cárceles comunistas antes de 1989. Fue operado en diciembre de 1996 de un cáncer del pulmón derecho. Además de una bronquitis crónica, sufría problemas cardiacos y trastornos intestinales. Nacido el 5 de octubre de 1936 en Praga en una familia propietaria de estudios de cine y de decenas de edificios en la capital, Vaclav Havel fue privado de estudios por el régimen comunista en nombre de la lucha antiburguesa. Antes de convertirse en un icono de la lucha por la libertad, adquirió renombre en los años 1960 gracias a su obra dramática que mezcla el teatro de lo absurdo y la herencia kafkiana. Entró en la disidencia en los años 1970 para redactar el manifiesto Carta 77, un vibrante alegato político en favor de los derechos humanos. (AFP)


PRAGA.- Vaclav Havel, ícono de la “Revolución de Terciopelo” en Praga de 1989 y presidente checoslovaco y luego checo de 1989 a 2003, murió ayer de madrugada tras sufrir múltiples problemas de salud causados, en parte, por su encarcelamiento bajo el régimen comunista. Las campanas de las iglesias checas repicaron ayer a las 17H00 GMT en recuerdo de aquel cuyo lema “el amor y la verdad deben triunfar sobre el odio y la mentira” permanecerá para siempre ligado a la libertad recobrada por checos y eslovacos. Al enterarse del fallecimiento de Havel, “cuya vida parecía una obra de arte”, en palabras de su amigo el escritor Milan Kundera, cientos de checos afluyeron al centro de Praga para encender velas y hacer ofrendas florales. Una neumonía mal curada en la cárcel y un cáncer de pulmón le causaron múltiples problemas de salud. Militante a favor de los derechos humanos, Havel había pasado cinco años en las cárceles comunistas antes de 1989. Fue operado en diciembre de 1996 de un cáncer del pulmón derecho. Además de una bronquitis crónica, sufría problemas cardiacos y trastornos intestinales. Nacido el 5 de octubre de 1936 en Praga en una familia propietaria de estudios de cine y de decenas de edificios en la capital, Vaclav Havel fue privado de estudios por el régimen comunista en nombre de la lucha antiburguesa. Antes de convertirse en un icono de la lucha por la libertad, adquirió renombre en los años 1960 gracias a su obra dramática que mezcla el teatro de lo absurdo y la herencia kafkiana. Entró en la disidencia en los años 1970 para redactar el manifiesto Carta 77, un vibrante alegato político en favor de los derechos humanos. (AFP)

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