Cuba y drogas, ejes de la Cumbre americana

La propuesta de legalizar consumo suma apoyos.

Redacción

Por Redacción

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WASHINGTON (AFP).- El presidente estadounidense Barack Obama llega a su segunda Cumbre de las Américas con las manos casi vacías de promesas, mucho menos carisma y con delicados escollos diplomáticos por esquivar, como las críticas a la guerra contra las drogas. Estados Unidos hace tiempo que reconoció públicamente que su prioridad diplomática y económica está en Asia, con la guerra en Afganistán y de las crisis en Oriente Medio. Mientras tanto, al sur de sus fronteras, “América Latina se puso de pie, las economías en la mayoría de América del Sur están pujantes y hay muchas más opciones más allá de Estados Unidos”, sintetiza Cynthia Arnson, del centro de análisis Woodrow Wilson. La popularidad de Obama bajó drásticamente en los últimos dos años en América Latina, donde actualmente sólo el 47% aprueba su gestión, según la firma Gallup . El mandatario tenía una popularidad del 62% en 2009, y desde entonces “muchos latinoamericanos han perdido fe en la capacidad de Obama de reforzar los lazos entre América Latina y Estados Unidos”, señaló el estudio . Gallup halló que tan sólo el 24% de los latinoamericanos creía que las relaciones se iban a fortalecer con Obama, una caída de 20 puntos porcentuales respecto a 2009, recordó la empresa. Buena parte de los mandatarios centroamericanos se desesperan ante la violencia sin fin de la guerra contra el narcotráfico, sin resultados . Otros, como la brasileña Dilma Rousseff, mantienen prudente distancia de una potencia con la que mantienen diferendos diplomáticos. Ante el vacío, China prestó en 2010 más de 37.000 millones de dólares a América Latina, más que EE.UU., el Banco Mundial y el BID juntos y es el principal socio comercial de varios países.

CARTAGENA, Colombia (AFP/AP).- Los gobernantes de América Latina y el Caribe se encontrarán con el presidente estadounidense Barack Obama este fin de semana en la VI Cumbre de las Américas, en Cartagena, ocasión para recordarle en pleno año electoral los espinosos temas de las drogas y de Cuba. Aunque, junto con la anfitriona Colombia, Estados Unidos ha tratado de centrar la cita en los numerosos proyectos oficiales que prevé su agenda, nadie se engaña acerca del hecho de que Cuba, al igual que el publicitado diálogo sobre alternativas en la lucha contra las drogas, se convertirá en el gran tema del encuentro. Así se lo dejó claro la propia presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a su par estadounidense, Barack Obama, en su reciente visita a Washington. En su encuentro a puertas cerradas en la Casa Blanca Rousseff le dijo cara a cara a Obama lo que ya había advertido públicamente: que Cartagena debe ser “la última cumbre sin Cuba” y que existe “consenso” en la región sobre este punto. Con todo, la advertencia no es nueva y seguramente será objeto de negociaciones. De hecho, el anfitrión Juan Manuel Santos viajó a Cuba para explicarle personalmente a sus líderes que era imposible invitarlos al no haberse alcanzado un consenso regional. El gobierno cubano le agradeció el gesto y le dijo que no tenía la intención de arruinar la cumbre insistiendo en que se lo invitase. Se evitó así un desastre y se afianzó la imagen del presidente colombiano Santos como diplomático astuto y hábil mediador. La reunión de jefes de Estado y de gobierno de los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) se celebra en este exclusivo destino turístico sobre el mar Caribe, tomada por unos 8.000 policías para garantizar la seguridad. Esta la segunda a la que acudirá el presidente estadounidense Barack Obama, se cumplirá pocos meses antes de los comicios en los que el inquilino de la Casa Blanca buscará la reelección y para los cuales no podrá permitirse ignorar a los 50 millones de hispanos de ese país. Gobernantes de Centroamérica, región que el año pasado contó 20.000 homicidios relacionados con la actividad del narcotráfico, defenderán ante el principal país consumidor su polémica propuesta de legalizar las drogas, una hipótesis que Washington excluye de antemano. Santos, presidente del principal productor de cocaína del mundo, declaró que la “discusión es bienvenida”. Pero para el experto colombiano Francisco Thoumi, “en la Cumbre no se va a lograr mucho” en ese punto.

Cartagena, ya con mucha seguridad, se blindó más de lo habitual para proteger a los mandatarios que comienzan a llegar.


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