Con la fuerza del elenco local
CIPOLLETTI (AN).- Al finalizar uno de los últimos ensayos generales de “Volvió una noche”, quienes sostienen los roles protagónicos en esta pieza, Lala Vega y Dardo Sánchez, cuentan a “Río Negro” que la experiencia de dos meses de ensayos intensivos, bajo la dirección de Carlo Agento, “fue buenísima”. Coinciden en que el director “generó un clima genial, mostró respeto siempre, fue muy metódico y muy preciso, aunque eso no le quitó calidez humana. Siempre hubo buena comunicación y él estuvo a disposición en todo momento”. La actriz la sintetiza: “Es lo que queremos hacer. Trabajar de actores y nada más, no tener que pensar en otros temas”. Se refiere a que en esta coproducción no sólo contarán con un ingreso, sino que tendrán “todo” a disposición: vestuario, escenario, escenografía, luces, sonido… “Es una sensación de profesionalismo que está buena”, reflexiona, con satisfacción. Y mientras asiente, el actor agrega: “No renegamos de lo otro y amamos hacerlo, pero está bueno también vivir esta experiencia”. Sánchez adelanta que “Volvió una noche” es una obra larga, que exige concentración. “Es una experiencia única: la cantidad de elementos que requiere, un elenco de nueve personas… desde un grupo independiente, pequeño como el que conformamos, difícilmente hubiéramos elegido hacerla, así que está bien abordar este tipo de textos”. En este caso, el casting definió que el elenco estuviera integrado por diversas compañías y contara con artistas de diferentes edades y experiencias teatrales. Disfrutan de esta comedia clásica, “apta para todo tipo de público, que genera una identificación inmediata” porque el tema resulta universal. Sánchez adelanta: “La historia tiene que ver con los mandatos. Mi personaje, Manuel, es el único hijo de una madre judía. Se supone que debe ser un profesional, cirujano, y casarse con alguien de la misma comunidad –describe–. El personaje reniega de todo eso, lo que le genera un conflicto y una culpa grande. Cuando va al cementerio a visitar a su madre, le miente sobre su vida”. Entonces, la actriz suma un poquito más: “Cuando visita a su madre y le cuenta que se casa, la madre sale de la tumba para pedirle explicaciones”. Y, entre los dos, se preguntan: “La aparición de la madre, ¿es real o sólo está en su cabeza?”. Habrá que ver la obra para saberlo.
CIPOLLETTI (AN).- Al finalizar uno de los últimos ensayos generales de “Volvió una noche”, quienes sostienen los roles protagónicos en esta pieza, Lala Vega y Dardo Sánchez, cuentan a “Río Negro” que la experiencia de dos meses de ensayos intensivos, bajo la dirección de Carlo Agento, “fue buenísima”. Coinciden en que el director “generó un clima genial, mostró respeto siempre, fue muy metódico y muy preciso, aunque eso no le quitó calidez humana. Siempre hubo buena comunicación y él estuvo a disposición en todo momento”. La actriz la sintetiza: “Es lo que queremos hacer. Trabajar de actores y nada más, no tener que pensar en otros temas”. Se refiere a que en esta coproducción no sólo contarán con un ingreso, sino que tendrán “todo” a disposición: vestuario, escenario, escenografía, luces, sonido... “Es una sensación de profesionalismo que está buena”, reflexiona, con satisfacción. Y mientras asiente, el actor agrega: “No renegamos de lo otro y amamos hacerlo, pero está bueno también vivir esta experiencia”. Sánchez adelanta que “Volvió una noche” es una obra larga, que exige concentración. “Es una experiencia única: la cantidad de elementos que requiere, un elenco de nueve personas... desde un grupo independiente, pequeño como el que conformamos, difícilmente hubiéramos elegido hacerla, así que está bien abordar este tipo de textos”. En este caso, el casting definió que el elenco estuviera integrado por diversas compañías y contara con artistas de diferentes edades y experiencias teatrales. Disfrutan de esta comedia clásica, “apta para todo tipo de público, que genera una identificación inmediata” porque el tema resulta universal. Sánchez adelanta: “La historia tiene que ver con los mandatos. Mi personaje, Manuel, es el único hijo de una madre judía. Se supone que debe ser un profesional, cirujano, y casarse con alguien de la misma comunidad –describe–. El personaje reniega de todo eso, lo que le genera un conflicto y una culpa grande. Cuando va al cementerio a visitar a su madre, le miente sobre su vida”. Entonces, la actriz suma un poquito más: “Cuando visita a su madre y le cuenta que se casa, la madre sale de la tumba para pedirle explicaciones”. Y, entre los dos, se preguntan: “La aparición de la madre, ¿es real o sólo está en su cabeza?”. Habrá que ver la obra para saberlo.
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