Sobrevivir al 2013

Para pelear por el 2015 hay que llegar vivo al año próximo y Sapag ha elegido como estrategia hacer política.

Redacción

Por Redacción

HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

El presidente de la UCR neuquina, Alejandro Vidal, dice que a Quiroga no lo entiende. O, mejor dicho, que no entiende la aventura que su antiguo correligionario, ahora jefe de Nuevo Compromiso Neuquino, intenta concretar en la interna radical. Piensa que el intendente tiene un proyecto ajeno a la esencia del radicalismo y a la necesidad que éste tiene de reconstruirse a sí mismo. Que, contrariamente a lo que predica, sus modos –si no su ideología– “son en realidad populistas”, ya que si a algo se parece el accionar político de “Pechi” es al de cualquier peronista. El jefe radical sostiene, en fin, que Quiroga profesa la misma pasión pragmática por el poder y el mismo menosprecio por los dogmas republicanos que cualquier peroncho. Y que, visto así, su proyecto para desplazar al MPN en el 2015 “es más de lo mismo”. Ya se sabe: Pechi se apresta a incursionar en la interna radical de diciembre próximo para captar el voto radical ‘duro’, el de aquellos que pueden ver su proyecto político como una alternativa al MPN, pero no comparten sus políticas y en ningún caso dejarían el partido para echarse en los brazos de Nuevo Compromiso o, en todo caso, no cometerían la herejía de votar por otro candidato que no fuera el de la propia UCR. Pechi piensa en el 2015, pero también en el 2013. El intendente tiene una magra representación en el Concejo y aunque se las ingenia para cambiar figuritas con el partido provincial, no quiere desperdiciar la oportunidad que le brinda la renovación por mitades del Deliberante para ampliar su base de representación y fortalecer su figura. Sabe que contando con el gobierno municipal tiene condiciones inmejorables para hacer una buena elección en la ciudad. Es curioso, pero si la colonización de su antiguo partido sale bien, estará haciendo una ingeniería electoral parecida a la de Sapag: habrá convertido a la UCR en una colectora. Y, lo que es mejor, lo habrá hecho desde afuera, en total libertad y con absoluto personalismo, sin tener que someterse a los límites que impone un partido centenario. Por lo demás, entre las huestes del jefe comunal lo que piense Vidal los tiene sin cuidado: después de todo, ¿no fue el actual jefe radical quien justificó en su momento la asociación de Martín Farizano con el kirchnerismo? No les falta cierta razón porque a esta altura ¿quién es más radical?, ¿los que se fueron con los K?, ¿los del ARI?, ¿los del PRO y Recrear? Es un problema. Con todo, Vidal no le asigna a Quiroga demasiadas posibilidades de éxito. “Si le gano a Galvañ –el candidato de la lista quiroguista– no le habré ganado a él sino a Quiroga”, se entusiasma. Y asegura que “el aparato municipal” no le preocupa, porque su propuesta recibirá el respaldo institucional del partido a nivel nacional. Es que detrás de la puja por el 2013 está el plato fuerte, que es el 2015, y todos los jugadores, no sólo Quiroga, mueven sus fichas con ese objetivo final. Pero nadie ignora tampoco que para las elecciones a gobernador el resultado del año próximo será crucial. Sólo quienes sobrevivan enteros serán de la partida. En medio de esta puja, en Nuevo Compromiso tienden a interpretar que detrás de cada jugada está la mano de Sapag; que el MPN opera por líneas interiores en todas las fuerzas políticas: en el peronismo y también en el radicalismo. Y no descartan que la apuesta de Vidal y Benítez coincida en la práctica con la necesidad que tiene el MPN de esmerilar a Quiroga. Es que, en este plano, la política neuquina –la argentina, ¡bah!– desciende al nivel más pedestre que se pueda imaginar: el tema es quién le saca algo a quién, como si quisiera dar fe del “en el mismo lodo todos revolcados”. Sapag, por ejemplo, parece haber enterrado por ahora su operativo clamor. Es que, eclipsada también por ahora la posibilidad de la re-re de Cristina, lo del gobernador neuquino aparecería fuera de lugar. Una cosa es cierta: aun entre los políticos con buena imagen o cuyas gestiones merecen valoraciones positivas, la cosa cambia abruptamente cuando se habla de re-reelección. En todas las encuestas los porcentajes se caen casi a la mitad. Es como si la gente dijera “hasta aquí los acompaño, más no”. Es como si en la cabeza de la gente (de nuevo esa categoría abstracta si las hay) el valor supremo fuera la democracia. ¿Será así? Ojalá. Volviendo a Sapag, congelado el proyecto reeleccionista por el momento, el gobernador se ha librado a mantener viva su campaña política. Para eso recorre la provincia de un extremo al otro haciendo acto de presencia y bajando su discurso. No lo hace solo, por cierto, sino acompañado por la vice, Pechen. ¿Será éste el plan B? No se sabe, pero sí que en todas las encuestas la imagen de Sapag se conserva bien, la de Quiroga también –y quizá un poco mejor– y la de Pechen, muy bien. Lo cierto es que Sapag está de campaña de cara al 2013, y al 2015 también. Porque para llegar vivo al 2015 hay que ganar las elecciones legislativas, las municipales y las internas por la conducción del MPN, todas el año próximo. También, hay que sobrevivir al jaqueo gremial, a la restricción de los aportes nacionales y al congelamiento del precio del gas. Todo lo indica, para luchar por todos esos objetivos el gobernador se ha impuesto la receta de hacer política. Ocurre que a despecho de quienes dicen que Sapag “hace la plancha” y que “lo único que le importa es el petróleo”, el gobernador ha sabido mostrar, todos estos años, su astucia. El hijo de don Elías puede despotricar contra quienes cortan las rutas, pero al día siguiente los recibe y los escucha. El gobernador no entra en escaladas verbales como otros políticos (sin ir más lejos su antecesor), emplea buenos modales con todos, deja vivir. Esto, en una provincia afectada por la crisis financiera y jaqueada por las restricciones presupuestarias, no resuelve nada, pero ayuda a aliviar tensiones. Algunos dicen que Sapag es pícaro.


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